Opinión
Tratamiento antiestrés para tiburones
Por Jesús Maraña
Que nadie se equivoque. Si los especuladores han cesado en sus ataques a valores de empresas y bancos del Ibex 35 en las últimas semanas, no es porque ahora confíen en la solidez del crecimiento económico español sino porque calculan que no es rentable apostar a la baja por esos valores.
Si pensaran que pueden seguir ganando dinero con el pronóstico de un hundimiento de las finanzas españolas, harían pajaritas con el resultado de las pruebas de estrés. El triunfalismo sería pura osadía, pero no cabe duda de que la transparencia a la que se ha sometido el tejido financiero español ha hecho mella en quienes dedicaron ímprobos esfuerzos a instalar la falsa idea de que España es Grecia. No hay más que repasar los informes de la Comisión Nacional del Mercado de Valores para deducir que, de momento, los tiburones se alejan de estas playas.
Buena noticia si esa reacción se considera baremo de confianza en la recuperación. Mala si el crecimiento futuro del PIB se pretende basar fundamentalmente en reformas estructurales que permitan debilitar los avances en el Estado del bienestar y fortalecer los intereses de quienes (precisamente) fueron causantes de la crisis por su voracidad en la acumulación de beneficios. Los indicadores más fiables confirman algunas luces, pese a que el paro seguirá lacerando cualquier mínimo optimismo. En cualquier caso, el tratamiento antiestrés parece dar resultados. ¿Para todos? Se verá.