Opinión

La vida en primera línea de guerra. [Capítulo 4 de La Batalla por Mosul].

 Foto: Alberto Sicilia
Foto: Alberto Sicilia

Por Alberto Sicilia

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“Llevo más de 40 años en este hogar. Tengo que serte sincero: cuando ISIS llegó a Mosul confiamos en ellos. Desde la invasión estadounidense de 2003 fueron los únicos que ofrecieron algo de seguridad en nuestras calles. Pero en seguida comenzaron a hacer barbaridades: a matar, a violar a niñas, a tirar a gente desde los tejados de los edificios… Hemos estado tres años viviendo así”.

“Mi mujer murió por los bombardeos. La quería tanto. ¿Cómo puedo continuar a vivir sin ella? La limpié y la enterré. En algún momento esta guerra acabará, Mosul volverá a la vida. Pero ella no volverá. Se ha ido y yo sigo aquí”.

“Todos mis vecinos se marcharon a campos de refugiados. Pero yo ya no le tengo miedo a la vida. No quiero convertirme en un refugiado. No quiero vivir entre el barro sin dignidad, en un lugar donde no tienes ni un rincón de intimidad con tu familia.”

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