Opinión
La vieja guerra de la tele
Por Javier Vizcaíno
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A ver cómo andan de perspicacia. Tienen que adivinar en tres segundos qué periódico ha celebrado el Decreto Ley que permitirá la TDT de pago con estas entusiastas palabras: “La determinación de De la Vega para sacar adelante esta normativa ha sido aplaudida por la mayoría de grupos audiovisuales. Y es que, con el apagón analógico, era necesaria una legislación acorde a los nuevos tiempos. El Gobierno garantiza así más oferta y, por ello, más pluralidad y competencia”. Tic-tac, tic-tac... ¿Han dicho Público? Pues se equivocan. La respuesta correcta es El Mundo, concretamente en un editorial que, para que no quedaran dudas, llevaba por título “Una medida que impulsa el sector audiovisual”.
Sigue el juego. Ahora me tienen que decir qué medio ha calificado, también en su editorial, la decisión de Moncloa como “Caciquismo mediático”. ¿El País? ¡Nooo! En este caso, se trata de Libertad Digital, pero les vamos a dar tres cuartos de punto porque el editorialista del buque insignia de PRISA se deslizaba por el mismo tobogán argumental que su colega de las teóricas antípodas ideológicas. “¿Cuál es la urgencia, en pleno agosto y en un Consejo de Ministros dedicado a la crisis? Sólo una: satisfacer los intereses de un grupo de amigos”, escribía unas líneas antes de sentenciar que “el Gobierno de Zapatero ha preferido atender el interés de unos pocos en un ejemplo de rancio clientelismo”.
¡Ay, la hemeroteca!
Retrocedan conmigo en el tiempo cuatro años. 29 de julio de 2005: el Gobierno, como hoy presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, autoriza a Canal Plus a emitir en abierto bajo el nombre de Cuatro. También hubo acusaciones de favoritismo, a las que El País respondió así: “El secretario general del PP, Ángel Acebes, ha emitido una ominosa reflexión sobre la autorización del nuevo canal Cuatro, que ha apostrofado como 'una extraordinaria cacicada y una tropelía'. Aunque lamentable, no sorprende esta reacción en boca del heredero de un Gobierno que protagonizó la mayor invasión del territorio de los medios privados que se ha conocido en democracia”.
Vayamos más atrás. 25 de agosto de 1989. Ante las quejas de Univisión (Grupo Zeta y aliados) tras quedar fuera de la concesión de licencias de la entonces nueva televisión privada, el periódico de PRISA decía: “Cosas así recuerdan al jugador que, cuando pierde, tira la mesa por los aires y acusa de trampas a los demás”. Las hemerotecas las carga el diablo.