Opinión
Se viste de seda
Por Eugenio García Gascón
Netanyahu se ha vestido de seda, aunque no por eso va a engañar a nadie. La nueva coalición entre el Likud y el "centrista" Kadima no representará ningún cambio sustancial en la política de Israel, ni en la interior ni en la exterior.
El flamante líder de Kadima, Shaul Mofaz, que arrebató el liderazgo del partido el 27 de marzo a Tzipi Livni, y que había jurado y perjurado que no se aliaría con Netanyahu en ningún caso, prometió ayer un cambio en la agenda del gobierno, pero sus palabras esconden una gran desesperación después de que las encuestas pronostiquen que en los próximos comicios Kadima se quedará con una tercera parte de los diputados que tiene hoy. La hecatombe la trata de frenar Mofaz entrando en la coalición.
Netanyahu tiene razón cuando afirma que la nueva coalición traerá estabilidad a Israel. Israel se ha convertido en uno de los países más estables del mundo y su meta primordial consiste en expandir las colonias en los territorios ocupados. Lo está haciendo a buen ritmo mientras la comunidad occidental permanece con los brazos cruzados.
En la lista de prioridades que definió ayer Netanyahu para los meses que faltan para las elecciones figura, en último lugar, según sus palabras, la resolución del conflicto con los árabes. Quien piense que Mofaz va a influir en esta cuestión está muy equivocado ya que Mofaz, un testarudo militar de carrera, es incluso más reaccionario que Netanyahu.