Opinión
William Hague sobre Siria
Por Eugenio García Gascón
Es realmente enternecedor oír a los dirigentes europeos hablar de Siria y escuchando sus dolidas palabras es fácil derramar grandes lágrimas.
Es el caso del ministro de Defensa británico William Hague, quien junto con otros colegas acaba de participar en el "Diálogo de Manama".
Hague ha advertido que Siria corre el riesgo de "colapsarse" si no se llega un acuerdo en el transcurso de 2014, un acuerdo en el que ni el presidente Bashar al Assad ni por supuesto ninguno de los dirigentes actuales deberían jugar ningún papel.
Estos lamentos llegan después de casi tres años de guerra civil, después de que según las organizaciones humanitarias haya más de doce millones de refugiados y desplazados que se aprestan a hacer frente a otro crudo invierno en la región.
Es difícil entender qué quiere decir Hague cuando se refiere a que Siria puede "colapsarse" si no se llega a un acuerdo el año que viene. ¿Qué significa? ¿Que se va a doblar el número de refugiados y desplazados hasta afectar a toda la población del país?
Es posible que Hague actúe de buena fe y a lo que realmente aspire es a llevar la "democracia" a Siria, una democracia liberal homologable con las de Occidente, como las modélicas democracias que ya tenemos en Afganistán, Irak, Egipto o Libia, por no hablar de Arabia Saudí o Kuwait.
Es más, Hague advirtió durante su conferencia en Manama del peligro que corre Siria de caer en el "extremismo". ¿Qué quiere decir? El verano pasado una institución precisamente británica estimó que ya hay más de mil grupos islamistas armados en Siria. Cuando Hague advierte de que el país puede caer en el "extremismo", ¿quiere decir que se puede doblar el número de grupos yihadistas?
El mismo día que Hague hablaba en Manama, la BBC, que también es británica, informaba de que yihadistas europeos, incluidos británicos, están "cada ve más organizados" y desde hace tiempo disponen de casas en el sur de Turquía desde donde penetran a Siria para combatir el régimen. Muchos de ellos pertenecen a Al Qaeda.
Hague y sus aliados en la región, incluidas Turquía, Arabia Saudí, Kuwait o Catar, están ayudando con dinero, armas, logística e inteligencia a los yihadistas, incluidos los de Al Qaeda, aunque a Hague se le olvidó mencionarlo en Manama.
En la misma conferencia habló el secretario de Defensa Chuck Hagel, quien tranquilizó a los países del Golfo prometiéndoles ventas supermillonarias de armas, seguramente para defenderse de regímenes tan peligrosos para la paz regional y mundial como los de Irán y Siria.