Opinión
La izquierda alternativa: unión o irrelevancia

Por Ramón Soriano
Catedrático emérito de Filosofía del Derecho y Política de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Se dice que la repentina convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre de 2026 ha cogido de sorpresa y sin preparación a la izquierda a la izquierda del PSOE (la denomino izquierda alternativa), que se ve obligada en poco tiempo a acordar un pacto entre los partidos para consensuar programa político y elección de candidatos/as a los escaños.
¿Cómo están las cosas?
Complicada tarea debido a los desacuerdos en la formación de las listas y el lugar que en ellas ocupa cada formación política.
Exigió Podemos en las elecciones de 2023 que hubiera en la naciente coalición Sumar elecciones primarias abiertas, su condición para incorporarse a la coalición. Pero la exigencia de Podemos no fue aceptada por Sumar. No obstante, a pesar de los tiras y aflojas, al final Podemos se incorporó a Sumar. Ahora, en 2026, ha exigido lo mismo para formar parte del nuevo Frente Amplio: la celebración de primarias frente a la política de despachos y la toma de decisiones por las cúpulas de los partidos políticos. No obstante, Podemos se muestra a última hora más flexible y participa en las negociaciones con la salvedad de que la decisión última sobre su estatus será sometida a la votación de las bases del partido.
Por otro lado, los partidos territoriales, los que están implantados en determinadas provincias o comunidades autónomas, exigen la aplicación del principio del arraigo territorial y que la cuota estatal no puede sobreponerse a este principio. Más Madrid y los Comuns son partidos políticos bien afincados en sus territorios y valorados positivamente por la ciudadanía del lugar. Y su pretensión de que en las negociaciones para una coalición de partidos tenga peso el arraigo territorial es razonable. También que la cuota nacional, la de los partidos como Podemos o IU, que se mueven en el ámbito del territorio estatal, no se superponga a la cuota de arraigo territorial. No son partidarios de celebrar primarias abiertas, porque -afirman- no están en condiciones de afrontarlas. También que una imposición de primarias iría contra la autonomía de los partidos políticos confluyentes en el Frente Amplio.
Tenemos, pues, en el escenario político de la izquierda alternativa de cara a las inminentes elecciones generales la pugna de dos principios -no solo estos que enuncio, pero son los que más se filtran a la opinión pública- el principio democrático -de máxima democratización interpartidista, me atrevería a decir- de Podemos y el principio de arraigo territorial de los partidos territoriales. Son principios provistos de fundamentos razonables. Pero no con un valor excluyente de otras formaciones políticas o de exigencia de su respeto para la incorporación a la coalición de una determinada formación política.
Los principios prioritarios del interés general y estratégico
Las circunstancias actuales no son las mismas que en 2023. La presión contra el Gobierno legítimo no tiene precedente de una indecencia ética nunca vista en la contienda política desde 1978, franqueando todas las líneas rojas, incluso la de dejar fuera de la lucha política a la familia de los líderes políticos, que nunca antes se puso en cuestión. Todo vale con tal de derribar al Gobierno. Hemos visto aplaudir en el Congreso la calumnia y la mentira por todas las filas del partido político del calumniador o del mentiroso. Hay una nueva circunstancia: ahora está muy cercano y posible el gobierno de PP y Vox, que en palabras de sus líderes darán al traste no solo con los avances de la política progresista del actual Gobierno de coalición, sino con todos los avances de esa política desde 1978.
Como consecuencia, ahora alcanza el valor de una necesidad incondicional otro principio, el principio del interés general, ese que aparece tantas veces en el texto de la Constitución española, en el artículo 33 transformado en función social de la propiedad privada y en un título, el VII, de nuestra Carta Magna, en el que el interés general campea condicionando la riqueza de España en todas sus facetas, las empresas y sobre todo los monopolios. El interés general consiste en evitar por todos los medios un gobierno PP-Vox, que haría añicos los derechos básicos de las personas y nos trasladaría a una etapa preliberal.
El interés general debe ser la guía programática, la regla de actuación y el control de la responsabilidad política debida de los partidos de la izquierda alternativa. Un interés general incondicionado, prioritario e irrenunciable. Este principio, ante el peligro de una tremenda involución en todos los órdenes -jurídico, político, económico, social, cultural- de un Gobierno PP y Vox, exige la unión de todos los partidos políticos y movimientos sociales de la izquierda alternativa.
También el principio estratégico se impone ahora más que nunca. Las encuestas -varias y creíbles- no dejan lugar a dudas. Separados, el Frente Amplio obtendría ocho escaños, Podemos, dos escaños. Juntos, conseguirían hasta 20 escaños, el doble. Nada les perdonaría ante sus votantes ir separados.
Aprender de la experiencia
Son ya demasiadas las experiencias de desunión de las izquierdas que condujeron al descalabro electoral. Desunión de las dos izquierdas, Adelante Andalucía y Por Andalucía, en las elecciones andaluzas del 19 de junio de 2022. Un tanto más cerca en el tiempo la desunión de las izquierdas, Podemos-IU y Más Madrid, en las elecciones de 28 de mayo de 2023 en Madrid. Igualmente, desunión en las elecciones autonómicas más cercanas: de Podemos, IU y Chunta Aragonesista en las elecciones de 8 de febrero de 2026 en Aragón; de Podemos y Sumar-IU en las elecciones de 15 de marzo de 2026 en Castilla y León.
En todas las elecciones la fragmentación de las izquierdas conllevó la pérdida de un alto número de escaños, que hubieran obtenido de haber ido juntas en la campaña electoral. Y no solo eso, sino que además dieron lugar a la formación de Gobiernos de derecha, que no se hubiera producido de haberse presentado en coalición a las elecciones. El caso más mediático es el de las elecciones de la Comunidad Autónoma de Madrid en 2023. La decisión de Más Madrid de ir sola a las elecciones contra el deseo de Podemos e IU trajo como consecuencia la mayoría absoluta de Ayuso. La coalición hubiera ganado siete u ocho escaños más y el PP habría perdido tres escaños, y con ello la mayoría absoluta. Demasiado alto el precio que pagó la desunión de los partidos citados y en definitiva la ciudadanía madrileña.
Los riesgos del Frente Amplio
El liderazgo unipersonal excesivo no es conveniente en una organización frágil y no cohesionada. En este diario publiqué el articulo Personalismo y ausencia de legitimidad democrática de la exlíder de Sumar, Yolanda Díaz, en el que exponía la rareza en la presentación de Sumar en Magariños, el 2 de abril de 2023, de una lideresa en la alta tribuna, llamando a los líderes de los partidos de la coalición, prácticamente desaparecidos entre el público, para que saludaran a los asistentes. A veces una imagen vale más que mil palabras. El hiper-liderazgo siempre conduce, tarde o temprano, al autoritarismo y la resistencia interior. Es una medida excelente correctora que la izquierda alternativa haya optado por un liderazgo colectivo.
Otro riesgo es el desmarque de algunos componentes de la coalición. Riesgo en los inicios del proceso si las decisiones se toman a destiempo y algunos, ya sentados en sus sillas, juegan con ventajas. Riesgo en el desarrollo si algunos se sienten minusvalorados. Recordemos que los cuatro diputados de Podemos abandonaron la coalición Sumar y pasaron al grupo mixto como consecuencia de su marginación en los cargos internos en el Parlamento. Son los riesgos habituales de los colectivos de reciente creación, frágiles y no cohesionados. Como lo fue Sumar y ahora el Frente Amplio. Muy necesario el papel del líder-pegamento, de facilitadores que sepan resolver los conflictos. ¿Lo serán Colau y Maíllo, quienes parecen interesados en ejecutar este papel? Colau condicionó su presencia en la coalición a que forme parte de ella Podemos. Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, se ha empleado a fondo para conseguir que los partidos políticos de la izquierda alternativa vayan juntos a las elecciones. ¿Ejercerán con éxito su arbitraje en el futuro?
Así están las cosas en el momento de redacción de este artículo. Veremos si la izquierda alternativa cumple con el esperado compromiso de una coalición unitaria.
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