Opinión
Preguntar a matar: de la jueza de la DANA a Sánchez

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
A quienes hemos seguido la política gallega desde la época de Manuel Fraga, no nos sorprende la transformación que va del Alberto Núñez Feijóo "hombre de Estado" al francotirador de bulos, manipulaciones y medias verdades. Tampoco nos extraña la evolución que va del presidente de la Xunta de Galicia, que miraba a los de Vox con desprecio y superioridad moral, al actual líder del PP y vasallo principal del cabecilla de la ultraderecha patria, con permiso de Isabel Díaz Ayuso. Al fin y al cabo, la de Feijóo como oposición del gobierno bipartito de PSdG y BNG se recuerda como una de las más sucias de la historia, por la falta de escrúpulos y las mentiras que se utilizaron para que el PP de Galicia recuperara el poder y ganara las elecciones en 2009.
La sesión de control de este miércoles en el Congreso, alimentada por las pseudoinformaciones sin pruebas ni sostén alguno de las terminales mediáticas del PP que tan bien les paga, dejó un rastro de basura difícil de igualar; un olor repugnante a antipolítica que solo podrán igualar los escaños azules de ministros ocupados por la antidemocracia y la ultraderecha (tanto monta) si PP y Vox ganan las próximas elecciones generales. Porque asistiendo al espectáculo en directo de cómo el Partido Popular compite con los trumpistas a ver quién dice la burrada más gorda contra el Ejecutivo, creo que a esta plumilla no se le va la mano si los señala ya definitivamente como los alumnos y alumnas más aventajadas del neofascismo patrio y europeo. Que las tiranías fomentan la estupidez, además de la crueldad, como sostenía Borges, es un hecho comprobable a primera vista y oído en el Parlamento español; y me importa poco si Millán-Astray dijo lo de "Muera la inteligencia" o no, porque por sus hechos (y verborrea) veréis a los congéneres del fundador de la Legión haciendo méritos ante Abascal.
Si hiciéramos caso a lo que se escupe en el Congreso desde las bancadas de la oposición de extrema derecha -y lo peor es que lo que ahí se brama retroalimenta bulos y conspiraciones en redes y canales sin control democrático alguno, ni siquiera por salud ciudadana-, a estas horas tendríamos a un presidente del Gobierno que oculta una enfermedad grave para aferrarse al poder y a una jueza en Catarroja (València) que instruye una causa sobre la tragedia de a DANA en connivencia con las maquiavélicas artes de su marido, una especie de nigromante de ese mismo Sánchez que recibe instrucciones directas de La Moncloa para cargarse a un president que prefirió emborracharse en el reservado de un restaurante a tratar de evitar víctimas mortales en su propia tierra.
Lo que les cuento no es hiperbólico, por mucho que a la gente le chirríe: está publicado sin aval alguno y encuentra eco en el desquiciado partido de Trump en España, que hoy dispone de 170 escaños y al que las encuestas dan ya una mayoría absoluta arrolladora para las siguientes elecciones generales. ¿Por qué tanta espuma por la boca, tanta grosería y bulo, entonces, si la victoria es tan aplastante? ¿Qué teme la ultraderecha que ocurrirá si Sánchez no adelanta comicios ahora mismo? ¿Por eso insinúan eso de Muerto el perro…? Y no nos referimos a Tejero, que en paz descanse.
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