Opinión

Por qué Ángel Martín no es un fascista

Ángel Martín
Ángel Martín

Por María Corrales

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La política como antagonista. El discurso de la antipolítica no es nuevo. Tampoco se lo inventó Vox ni, por supuesto, lleva irremediablemente al fascismo. De hecho, la percepción de que “los políticos” son un problema lleva instalada en España por lo menos desde hace una década y su pico histórico, según el CIS, se produjo en diciembre de 2019, cuando el 49’5% de las personas consultadas afirmaron que la política era su principal preocupación. Con buen ojo, la crítica a la clase política en general ha ido siendo incorporada en casi todos los discursos de campaña, sea a través de la impugnación al “establishment”, de la idea de los “chiringuitos” utilizada a uno y otro lado, o de la autodefinición de los candidatos y candidatas como “outsiders” a través de la puesta en valor de su actividad profesional al margen de la tan denostada profesionalización de la política. Caso paradigmático fueron las elecciones a la Comunidad de Madrid, que analicé en un artículo para El Salto, o el debate sobre la reducción de los salarios en el Congreso durante la pandemia.

La negativa a seguir haciendo más esfuerzos. El vídeo del autor de Por si las voces vuelven, uno de los best sellers del año, aparece en un momento muy concreto: el del un anhelado primer verano postpandemia que, lejos de lo esperado, llega ensombrecido por una crisis económica derivada de la guerra que ya está haciendo mella en los hogares y que, previsiblemente, se recrudecerá este otoño. En realidad, la negativa de Martín a “hacer más esfuerzos” no es muy diferente a lo que dijo principios de este mes el Secretario General de la UGT, Pepe Álvarez, cuando llamaba a los trabajadores y trabajadoras a disfrutar del verano contraponiéndolo, en este caso sí, a las recetas de las élites económicas y, en concreto, a las de la patronal. Quizás el emisor no era el más acertado, por aquello de que la crisis institucional también ha afectado al sindicalismo, pero Álvarez tiene razón en decir que los mismos que apuntan hoy a la contención en el gasto privado son los que el día de mañana buscarán en esta misma ciudadanía el chivo expiatorio para exigir recortes. Y es que la película del “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” ya la hemos visto y todo apunta que en las próximas semanas asistiremos a un particular remake en forma de “sé lo que hicisteis el último verano”.

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