Opinión

El dolor que es indiferente

 Un soldado libanés se para frente a un cajero automático destruido mientras espera cobrar su salario, fuera de un banco local fortificado en Beirut.- DPA / EUROPA PRESS
Un soldado libanés se para frente a un cajero automático destruido mientras espera cobrar su salario, fuera de un banco local fortificado en Beirut.- DPA / EUROPA PRESS

Por Elizabeth Duval

-Actualizado a

Publicidad
Publicidad

Comentarios de nuestros socias/os