Opinión
Seguridad y prevención en la manipulación y transporte de los microplásticos

En la Unión Europea se producen alrededor de 57 millones de toneladas de granzas de plástico, de las que cada año, por su manejo inadecuado, se vierten al medio ambiente el equivalente a 7.300 camiones cargados con este material.
Las granzas son la materia prima utilizada para producir todos los plásticos. En el medio ambiente, los microplásticos, ni se biodegradan, ni se eliminan. Galicia, Tarragona, Asturias, Cantabria y Euskadi han sufrido las consecuencias de sus vertidos: en el mar, es prácticamente imposible recuperarlas, y en tierra, su limpieza es ineficiente. Los microplásticos contaminan los ecosistemas, son ingeridos por los animales, entran en la cadena alimentaria y llegan a los seres humanos.
Era precisa una acción a nivel de la UE que abarcara el espectro que va desde la prevención a las medidas correctivas, pasando por la contención y la limpieza de las granzas de plástico.
En octubre de 2023, la Comisión Europea lanzó su propuesta de reglamento para la regulación de los microplásticos y la pérdida no intencional de granzas de plásticos en el medio ambiente, con la expectativa de ver una reducción de hasta un 74% de los vertidos. El Parlamento Europeo aprobó su informe por amplia mayoría y me encargó defender su mandato en la negociación entre los colegisladores (Parlamento y Consejo), más la Comisión.
El acuerdo alcanzado esta semana establece obligaciones para los operadores que manejan volúmenes considerables de este material. También que estos operadores demuestren contar con los equipos y cumplen con los procedimientos necesarios para prevenir, contener y limpiar las pérdidas de granzas de plástico. Incluye el transporte marítimo en el ámbito de aplicación —que la Comisión no incorporó en su propuesta inicial a pesar de que el 40% de la granza de plástico se transporta por mar—. Recoge las mismas obligaciones para transportistas comunitarios y extracomunitarios cuando transitan con este material dentro de nuestras fronteras. El reglamento se aplicará a los 24 meses de su entrada en vigor y las disposiciones para el transporte marítimo a los 36 meses.
El Parlamento ha jugado un papel tremendamente constructivo y flexible y el Consejo ha buscado el consenso dentro de los límites de su mandato. Por su parte, como viene sucediendo desde el inicio de la legislatura, la Comisión se ha escudado en la simplificación para tratar de conseguir una norma que no regule mucho, que no se aplique a todos, y que sugiera más que obligue. Y otra vez hubo que lamentar que la derecha y la extrema derecha del Parlamento, durante la misma negociación, intentaran —sin éxito— debilitar la propia posición que la Eurocámara había apoyado de manera masiva un año antes. Una táctica que casi nos cuesta el acuerdo.
La derecha se sigue alejando de los compromisos de sostenibilidad medio ambiental que asumió tiempo atrás y cede de forma irresponsable a la presión de la extrema derecha hacia posiciones que no llevan ni a prevenir, ni a frenar, ni a resolver desastres ecológicos que ahondan en la crisis de insostenibilidad de alcance planetario en la que estamos inmersos. Mientras tanto, los socialistas seguimos luchando por la necesidad fundamental de un medio ambiente más sano, por unos océanos sostenibles, por unos suelos más fértiles y unos bosques más resilientes, por un aire más limpio que respirar y agua limpia y segura para consumir. Este es nuestro compromiso medio ambiental.
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