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Casa de Campo El cruel paso de Filomena por la Casa de Campo de Madrid

Los grandes pinares que se plantaron en este pulmón verde de la capital tras la Guerra Civil han sufrido daños que aún no se pueden calcular. De los 880.000 árboles que hay en este bosque urbano, al menos 550.000 habría sufrido afecciones por el temporal, según el Ayuntamiento.

  • jairo vargas

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    La Casa de Campo, un pulmón verde de 1.700 hectáreas de bosque, ha sido la zona cero del impacto del temporal Filomena, que ha provocado un daño ambiental severo y aún imposible de calcular.

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    Un pino  de gran altura fue derribado por la nevada y yace sobre las aguas congeladas del lago de la Casa de Campo de Madrid. "Para sacarlo vamos a tener que usar barcas para ir troceando las ramas y el tronco", explica Miguel Sancho, jardinero municipal.

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    Varios pinos que la tormenta Filomena derribó siguen cortando uno de los caminos asfaltados de la Casa de Campo. Los empleados apuntan que tienen trabajo para más de un año, con una plantilla escasa y envejecida por la falta de nuevas contrataciones del Ayuntamiento.

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    Un jardinero municipal camina entre las ramas de los pinos que la gran nevada tiró en la Casa de Campo de Madrid.

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    Ramas partidas y árboles caídos en la Casa de Campo de Madrid tras el paso de Filomena. El delegado de Medio Ambiente del Ayuntamiento, Borja Carabante, declaró que, de los 880.000 árboles que hay en este bosque urbano, al menos 550.000 habría sufrido afecciones por el temporal.

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    Un jardinero apila las ramas de pinos que ha quebrado la nevada y que ahora tienen que podar para mantener el arbolado. "Ves esto y entras en shock. No sabes por dónde empezar, es demasiado", comenta a Público.

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    La avenida de Rodajos, un camino asfaltado que parte la Casa de Campo en dos, es el símbolo de la privatización y externalización de los servicios de jardinería y limpieza de la capital. El lado sur de la carretera –Lago, Batán, Casa de Campo o Colonia Jardín– es la zona que continúa siendo competencia del escaso personal municipal que queda en la zona. Desde la calzada hacia el norte, la gestión del terreno es competencia de una contrata que se remonta al mandato de Ana Botella.

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    Un jardinero municipal corta con su motosierra las ramas y troncos dañados por el temporal Filomena en la Casa de Campo de Madrid.

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    Debido a la magnitud de los daños provocados por Filomena, el Ayuntamiento ha decidido dar apoyo a los jardineros de la ciudad a través de contrataciones externas. Según el Ejecutivo municipal, "1.100 efectivos se dedicarán intensamente durante los próximos 50 días a las labores de revisión, poda y retirada del arbolado dañado", sirviendo de apoyo a las brigadas municipales.

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    La mayor parte de los vehículos que utilizan las brigadas de jardinería para moverse por los caminos de la Casa de Campo son de segunda mano. "Solemos reciclar los vehículos de otros servicios municipales de Madrid como furgonetas del Samur. Antes de que los tiren, los usamos", explica uno de los trabajadores.

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    Según los trabajadores, gran parte del suelo de la Casa de Campo no es "apropiado" para los pinos aunque cubren la mayoría del terreno. Sus raíces, explican, no necesitan profundizar demasiado para encontrar agua, por lo que sus troncos no son tan firmes. "En esa zona, por ejemplo, se podría aprovechar para plantar otras especies más adecuadas como el Olmo de Rivera", comentan