Abascal maniobra para delimitar la crisis de Vox a Madrid, Murcia y Aragón
Líderes del partido de extrema derecha de estos tres territorios critican abiertamente la falta de democracia interna mientras Abascal continúa de campaña electoral por Castilla y León.

Madrid-
La democracia interna aflora como problema en el seno de Vox. Varios de los fundadores abandonaron la formación al comprobar que las intenciones eran crear un partido dominado de arriba a abajo por un pequeño grupo de personas que respondiera ante los intereses de Santiago Abascal. Tampoco es ningún secreto que las negociaciones territoriales de Vox con el PP en Extremadura y Aragón, y posiblemente las que tendrán en Castilla y León, pasan por Madrid. Será Abascal el que decida hasta dónde llegar. Como dijo José Ángel Antelo, líder del partido de extrema derecha en Murcia, en una entrevista en El Mundo, las funciones de un líder territorial están tan restringidas que "se limitan a poner mesas informativas y a gestionar la comida de Navidad".
La formación de extrema derecha vive desde hace semanas una crisis interna que los fundadores del partido intentan agitar. Este jueves, Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio se dejaron ver en un acto organizado por el PP en el Congreso de los Diputados, un símbolo de su sintonía con los populares y de sus ganas de confrontar contra Abascal. Es habitual ver a exlíderes como Juan García-Gallardo, quien fue vicepresidente de Castilla y León tras el pacto con el PP de 2023, cargar contra Abascal en redes sociales.
Entre todo ese ruido, un comunicado emitido por el partido la madrugada de este viernes confirmaba la expulsión de Javier Ortega-Smith y la sanción a Antelo, un preludio que puede terminar también con su destitución al frente del partido en la Región de Murcia. Ya por la tarde, el presidente de Vox intentaba vestir la guerra interna de desacatos de estos miembros del partido. "Nadie está obligado a estar en Vox, pero quienes están en Vox deben estar obligados a respetar las normas internas de Vox", esgrimía desde Cigales, municipio de Valladolid, Abascal.
El Comité de Garantías del partido validaba la decisión del Comité Ejecutivo Nacional de expulsar a Ortega Smith e intentaba poner así punto y final a la guerra abierta que llegó a escenificarse en el Ayuntamiento de Madrid con el grupo de Vox dividido en dos: los que apoyaban al hasta ahora portavoz municipal y los fieles a Abascal. En todas las regiones, las críticas se reducen a los intentos de la dirección nacional de controlar cada resquicio del partido.
Después de que el órgano interno haya corroborado la expulsión de Ortega-Smith, lo previsible es que Arantxa Cabello tome las riendas del grupo madrileño. Ortega-Smith podrá mantener su acta de concejal, pero deberá pasarse al espacio de los no adscritos. A la vez, en Murcia se ha iniciado un proceso similar y la dirección de Vox pretende que Antelo dé un paso a un lado en favor de Rubén Martínez Alpañez.
¿Firma falsificada?
El líder de Vox en Murcia denunció que habían usurpado su firma para rellenar su cese. Fuentes del partido aclaraban este viernes que "los diputados de Vox en Murcia firmaron de puño y letra el cese de Antelo como portavoz y emplearon la firma electrónica del Grupo Parlamentario, de la que es titular el portavoz del grupo, para el registro telemático que exigía la Asamblea". La realidad es que Antelo se ha quedado solo en el grupo parlamentario murciano.
Además, desde el partido aseguran que las declaraciones de Antelo también sirven de pretexto para apartarle. "Lejos de suponer una simple expresión de su libre opinión, constituyen graves y falsas acusaciones contra el partido, el proyecto que Vox representa y sus afiliados y dirigentes". Sus críticas por la falta de democracia interna, sus acusaciones contra Abascal y sus ruedas de prensa cargando contra la dirección han sido el motivo final para suspenderle de militancia. Ahora está a la espera del Comité de Garantías, un proceso idéntico al que protagonizó Ortega-Smith.
Críticas desde Vox Zaragoza
"No me afilié a Vox para que sea un Podemos de derechas". Esas fueron las últimas palabras de Julio Calvo, ya exconcejal del Ayuntamiento de Zaragoza, que esta semana oficializaba su jubilación con duras acusaciones contra la cúpula del partido. El concejal tenía la decisión tomada desde hacía meses, según confesó en el pleno que sirvió de despedida, pero las derivas internas han provocado que se marche con críticas abiertas a la dirección nacional de Abascal. Sobre este asunto, Vox ha decidido no hacer declaraciones al respecto.


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