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Las alegaciones ecologistas contra el hotel en Genoveses: se altera de manera "inaudita" el paisaje

La asociación Amigos del Parque Natural del Cabo de Gata denuncia que el Gobierno andaluz no ha enviado el proyecto para que fuera analizado en la Junta Rectora, en la que están representantes de la sociedad civil

Playa de los Genoveses
La playa de Los Genoveses (Almería).

raúl bocanegra

La asociación conservacionista y cultural Amigos del Parque Natural del Cabo de Gata ha presentado un contundente escrito en el que cuestiona el modelo de gestión que la Junta de Andalucía tiene en mente al haber otorgado –de manera no definitiva aún– una autorización ambiental a la empresa Torres y González SL para la construcción de un hotel con piscina de 30 habitaciones y 70 plazas de aparcamiento frente a la playa de Los Genoveses (Almería), un paraje virgen en plena zona reservada.

"Este proyecto supondría una alteración inaudita del paisaje natural y cultural existente", asegura en sus alegaciones la asociación. "Esta actuación supone de hecho la creación de un pequeño núcleo de población, ya que con el hotel en funcionamiento podríamos hablar de una población fija, clientes y empleados de más de cien personas (en la documentación del proyecto se prevé una capacidad de saneamiento y depuración para 350 personas, lo que nos hace suponer que las expectativas de ocupación para los promotores son muy superiores a las que mencionamos), cuyas exigencias, al ser turistas son mayores que las de la población residente habitual. Esto evidentemente supone un impacto permanente" sobre el parque, escriben los abogados de la asociación.

Los ecologistas argumentan que la ubicación del cortijo Las Chiqueras, sobre el que se quiere hacer el hotel, impide que el proyecto se lleve a cabo. "Está situado en una zona catalogada" como C1 en el Plan de Ordenación del Parque Natural, lo que implica que está dedicada a "cultivos agrícolas".

"Las instalaciones existentes en la actualidad tienen un uso relacionado con la actividad agropecuaria, según la memoria del proyecto, con una ocupación humana permanente escasa y con poco impacto ambiental. El impacto de esta actuación va más allá de los límites de ésta, ya que se supone que los usuarios de estas instalaciones se moverán por un medio muy frágil y que en la actualidad está sometido a una presión humana muy superior a su capacidad, según se desprende de documentos como el Plan de Movilidad del Parque Natural de Cabo de Gata", afirman los ecologistas.

"El hecho de que [el proyecto de hotel] se sitúe fuera de los núcleos [de población] existentes incrementa el impacto potencial de la actividad, ya que permitirá que espacios que en la actualidad están masificados, como las playas de Genoveses y Mónsul, se masifiquen más y que los que están poco frecuentados, los del interior, tengan que soportar una carga humana excesiva. Por ejemplo, en el proyecto se dice que la zona del cortijo es una zona de campeo del águila perdicera, especie que tolera muy mal la presencia humana".

Interés social y público

La asociación ecologista considera que no está justificado utilizar el "interés social y público" para habilitar el hotel porque, en este caso "se priman los intereses privados sobre los intereses generales", que describen como "una adecuada gestión del parque".

"El proyecto no realiza una adecuada justificación ambiental y social […] para autorizar una rehabilitación para un uso diferente al originario", escriben los ecologistas en el escrito enviado a la Junta de Andalucía, gobernada por una coalición de PP y Ciudadanos.

El plan de ordenación del parque deja una gatera a la administración al permitir –en el artículo 5.4.3.1– "cualquier otra actuación que el correspondiente procedimiento de autorización determine como compatible", lo que ha sucedido en este caso.

Los ecologistas consideran que el dictamen en que la Junta de Andalucía aprueba de manera provisional el hotel "carece de un análisis riguroso [a la hora de justificar] la necesidad de autorizar esta rehabilitación […] sobre unos motivos públicos y sociales".

Agrega Amigos del Parque: "No se aporta ningún estudio económico-social que plantee un estudio de mercado sobre la necesidad de nuevos establecimientos hoteleros en zona y realice una adecuada valoración del impacto social que pueda tener en la zona como creación de puestos de trabajo, demanda de este tipo de turismo y otras cuestiones".

Modelo de gestión

Las alegaciones ponen en cuestión el modelo de gestión del parque que se busca con esta autorización. "La rehabilitación fomenta un turismo disperso, alejado de los núcleos urbanos".

"Se pretende realizar una rehabilitación hotelera que establece un lugar de pernoctación masiva en la zona que antes era inexistente, lo que colisiona con los criterios de turismo sostenible, ciudad compacta y modelo mediterráneo", agrega Amigos del Parque.

Más adelante, el escrito abunda en estas cuestiones: "No existe ninguna referencia a los principios de sostenibilidad que deben regir la ordenación urbanística. Las políticas públicas de ordenación deben propiciar el uso razonable de los recursos naturales, de acuerdo con los principios de sostenibilidad económica y medioambiental".

"El sitio ideal –considera Amigos del Parque– para las actividades hoteleras es en los núcleos urbanos, en suelo urbano, y además de esa manera se contribuye a mejorar la economía local".

Los ecologistas hacen además varias objeciones a otros aspectos relacionados con el proyecto. Estas son:

La Junta Rectora del parque

La asociación denuncia en su escrito que el proyecto "no se ha sometido a deliberación ni información en la Junta Rectora del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar". Considera Amigos del Parque que no se ha cumplido con este trámite y que es "importante que los proyectos declarados de interés público y social tengan una adecuada participación pública de todas las partes implicadas".

La Junta Rectora del parque tiene encomendadas las "funciones de control, vigilancia y participación ciudadana" y, asimismo, debe "velar por el cumplimiento de la normativa reguladora del parque natural, proponer normas para una eficaz defensa de sus valores ecológicos, promover el desarrollo sostenible tanto en el interior como en el entorno del parque natural y realizar cuantas gestiones estimen positivas y necesarias para el espacio natural".

En la Junta Rectora no solo está el Gobierno, sino que también están los ayuntamientos y representantes de la sociedad civil: Universidad de Almería, empresarios, sindicatos, organizaciones agrarias y ecologistas, además de vecinos, consumidores, confederaciones hidrográficas, e invstigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

La piscina

Los ecologistas consideran que "una piscina de adultos de grandes dimensiones con zona infantil al lado completamente de nueva obra, en una zona natural" como plantea la empresa, no es de recibo: "Nos preguntamos como llena y cómo mantiene esos volúmenes de agua en las cuatro piscinas resultantes en una zona subdesértica".

Además, consideran, que la construcción de la piscina para uso hotelero "no se justifica en el proyecto de actuación, […] sin valorar los impactos ambientales que puedan tener esta actividad y sin justificar las dotaciones de aguas que se utilizaran para dicha piscina".

Red de alcantarillado

El proyecto establece que la conexión a la red de abastecimiento y alcantarillado se hará mediante tuberías subterráneas que recorrerán kilómetro y medio de zonas protegidas, "de elevada sensibilidad ambiental", dicen los ecologistas al respecto: "En el dictamen no se plantea otra alternativa para evitar que se puedan hacer excavaciones en el subsuelo […] que pueden suponer una merma de los valores ambientales".

Así, la Asociación de Amigos del Parque asegura que para hacer esas excavaciones, la empresa debe antes "contar con una preceptiva y vinculante autorización" del Gobierno andaluz.

Movilidad urbana

En el proyecto de actuación, afirman los ecologistas "no se hace ninguna mención sobre los posibles problemas que se puedan generar en los accesos a las playas de Genoveses y Mónsul, cuando un hotel de 30 habitaciones, podría tener aforo para más de 150 personas, lo que supondría incrementar en un numero exponencial el tráfico rodado en la zona".

"Este proyecto –abunda el escrito– podría duplicar el acceso de vehículos a la zona, sin plantear ninguna alternativa real, cuando son conocidas las limitaciones y restricciones de los aparcamientos existentes en Monsul y Genoveses, donde no es posible realizar más ampliaciones de plazas para vehículos".

Así, Amigos del Parque afirma que la empresa "debería incorporar un plan de movilidad sostenible que acredite que desde el punto de vista ambiental el establecimiento de un complejo hotelero sería compatible con las limitaciones de acceso de vehículos privados a estas playas de Mónsul y Genoveses".

Calidad del aire

Amigos del Parque también hace hincapié en que la Junta no hace una valoración suficiente "sobre las posibles repercusiones que se puedan generar sobre la calidad del aire, contaminación acústica y contaminación lumínica durante la fase de explotación del establecimiento turístico, lo que supondrá la pernoctación de una número considerable de visitantes, en una zona natural que actualmente es totalmente virgen".

La propia evaluación de impacto ambiental, reclama la asociación ecologista, "deberá establecer un análisis mayor sobre las repercusiones ambientales en materia de calidad del aire, contaminación lumínica y acústica en la zona y medidas correctoras que se podrían adoptar que [hoy] son inexistentes".

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