Cargando...

Ascensión Mendieta, más cerca de recuperar los restos de su padre fusilado: "Que me entierren con él"

Primero de muchos

Publicidad

Ascensión Mendieta durante la exhumación de la fosa común donde, según la documentación de la época, descansan los restos de su padre Timoteo.- ÓSCAR RODRÍGUEZ

Actualizado:

GUADALAJARA.- Cuenta Ascensión Mendieta que guarda una urna en casa para que cuando fallezca metan dentro del tarro un hueso de su padre y los entierren juntos. Ascensión tiene 90 años y lleva desde la muerte de Franco luchando por recuperar los restos de Timoteo Mendieta, su padre, que fue fusilado el 16 de noviembre de 1939 por "auxilio a la rebelión". Ella tenía sólo 13 años. La barbarie dejaba viuda y siete hijos huérfanos. Hoy Ascensión Mendieta está más cerca que nunca de su objetivo, su sueño y su única tarea pendiente. Esa que le encargó su madre antes de fallecer: exhumar la fosa donde están los restos de su padre para poder darle un entierro digno. "Quiero que me entierren con él", repite a los periodistas. 

Publicidad

"Han aparecido también un casquillo de bala, completamente deformado, que puede indicar que algunos de los asesinatos se efectuaron aquí", indica René Pacheco, que dirige las tareas de exhumación, y señala que es evidente que hay represaliados políticos aunque aún no se puede dar por confirmado que dentro de la fosa esté el padre de Ascensión.

Click to enlarge
A fallback.

"Han aparecido también un casquillo de bala, completamente deformado, que puede indicar que algunos de los asesinatos se efectuaron aquí"

La mujer apenas sí ha dormido. Se ha despertado a las 3 de la mañana y no ha vuelto a pegar ojo. Muestra la misma entereza que cuando con 88 años se subió a un avión, recorrió 10.000 kilómetros y declaró ante la juez argentina María Servini de Cubria denunciando el asesinato de su padre. Su testimonio emocionó a la jueza, que rápidamente lanzó el exhorto ordenando la exhumación de la fosa. La orden ha estado paralizada casi dos años en la Justicia española. Un cambio en los responsables del juzgado permitió que saliera adelante y el Ayuntamiento de Guadalajara permitió la exhumación el pasado 14 de diciembre.

Publicidad

Una bandera de la II República preside la exhumación de la fosa de Timoteo Mendieta.- REUTERS

Ascensión ve los trabajos sentada en una silla. La familia la protege del frío con una manta e insiste en que tome algo caliente. Los recuerdos se van agolpando en su cabeza. Dice que son "casi todos malos". Ascensión vuelve a revivir ese maldito 16 de noviembre en el que la represión franquista dejó viuda a su madre y huérfanos a ella y a sus seis hermanos. Recuerda la lucha de todos ellos por la dignidad de su padre. Recuerda, especialmente, a Paz, una hermana que la acompaña a las manifestaciones por el fin de la impunidad del franquismo y que falleció hace ahora dos años. A ella le hubiese encantado poder vivir este momento.

Al entrar en el cementerio, Ascensión ha tenido que ver el enorme monumento a los caídos por Dios y por España

Publicidad

Ascensión permanece gran parto del rato sentada y sin perder detalle. La mirada desvela la ilusión de una niña pequeña. Su rostro es el vivo retrato de la dignidad. Se mantiene sonriente. No han conseguido doblegarla. Con los años, eso sí, ha perdido audición. Apenas escucha las preguntas de la prensa y las palabras salen de su cuerpo con menos fuerza que hace unos años.

Ascensión Mendieta durante la exhumación de la fosa común donde, según la documentación de la época, descansan los restos de su padre Timoteo.- REUTERS

No lo hizo cuando todo estaba perdido hace años ni tampoco cuando la Justicia española paralizó el exhorto de Argentina. No se rindió ni cuando la barbarie fascista alcanzó de lleno a su familia y fusilaron a su padre por ser el presidente de UGT en Sacedón. Tampoco cuando detuvieron a su madre hasta en dos ocasiones. Lo de Ascensión, como lo de tantas otras mujeres a lo largo de la larga noche franquista y del tenue despertar de la democracia, ha sido luchar. No conoce a otra cosa.  

Publicidad

Primero de muchos

Pero el día de hoy no sólo ha sido importante para Ascensión. Su hijo, Francisco Vargas Mendieta, recuerda que esto es una lucha colectiva. Que su abuelo estará, con toda probabilidad, fuera de la fosa común en las próximas horas o días, pero que miles de familias siguen buscando a los suyos. Según los datos oficiales, hasta 114.226 civiles siguen enterrados en cualquier rincón de la geografía española.

Ascensión Mendieta durante la exhumación de la fosa de su padre.- REUTERS

El presidente de la ARMH, Emilio Silva, considera que la exhumación que arrancó el martes es un "precedente muy importante" que puede "volver a ocurrir". "Ahora podemos volver a Argentina, denunciar otras desapariciones y que Argentina ordene exhumar esas fosas. Esto es muy importante", relata Silva, que denuncia trabas por parte de la Justicia española para que este precedente no se produjera. "Han estado mareando la perdiz... y se ha visto claramente que la Justicia española no quería que se produjera", continúa.  Silva señala que esta exhumación puede marcar una nueva etapa dentro del movimiento por la recuperación de la memoria histórica.

Publicidad