Así funcionan las normas que regulan el acceso a los espacios naturales en Catalunya para evitar su masificación
Los distintos actores celebran el funcionamiento de las medidas que buscan la conservación del medio ambiente, la seguridad de las personas y la convivencia entre visitantes y las comunidades locales.
El individualismo y la falta de preparación aumentan el peligro de accidentes, después del boom de la pandemia

Barcelona--Actualizado a
Tras la pandemia del coronavirus y sus consecuencias, el interés por la naturaleza no ha parado de crecer en Catalunya. Los espacios y parques naturales sumaron más visitas, y el aumento sostenido obligó a acelerar la implantación de medidas de regulación para evitar la degradación de los espacios y garantizar una buena convivencia entre visitantes, biodiversidad y población local. A medida que los límites de acceso, las reservas anticipadas y la presencia de informadores se consolidan, las administraciones comienzan a recoger los frutos de un modelo que, pese a no estar exento de resistencias iniciales, parece generar cada vez más consenso.
"La aprobación de regulación de nada sirve si no va ligada a un acompañamiento, a una aclimatación al cumplimiento", alerta Marc Vilahur, director general de Políticas Ambientales y Medio Natural del Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Catalunya. En este sentido, el responsable del Govern pone en valor el trabajo previo de concienciación, con campañas de comunicación "cuando la persona está en el sofá", el primero de los cuatro ejes con los que trabajan. "Si hace una búsqueda o está navegando, que le salga la opción de visitar el espacio y saber la normativa", añade.
El segundo eje es que un informador le recuerde la normativa una vez ya ha hecho la reserva, para lo que hay un centenar en Catalunya. El tercero es sancionar "si alguien decide deliberadamente y conscientemente incumplir la ley", por lo que los cuerpos de seguridad deben estar coordinados con los informadores. Por último, que la multa llegue y deba pagarse. "Todo esto es imprescindible para que la regulación funcione", insiste. "El problema es que, si no sancionas, el resto de gente se pregunta por qué debe cumplir a norma, y se genera un efecto eco", añade.
A medida que las medidas se implementan "se va notando en el territorio" y permite avanzar hacia que exista "una conducta". Y es que el paso de los cuatro a los ocho millones de catalanes, que además tienen mayor movilidad, ha supuesto un salto importante en este ámbito: "Lo que hace 50 años era mucho más fácil de divulgar ahora es diferente", añade. Además, Vilahur destaca que la población es mucho más diversa y tiene costumbres de origen varias, lo que provoca que tengan que ser "mucho más conscientes y atentos".
"El espacio es el mismo y cada vez hay más gente. O regulamos o no saldremos adelante", añade Joana Barber, jefe del servicio de Gestión de Parques Naturales de la Diputació de Barcelona, que celebra el funcionamiento de estas medidas. Apuesta por "hacer cosas diferentes", como no todo el mundo vaya a los mismos lugares, o a los mismos puntos de cada sitio, por ejemplo. "Proponemos una serie de actuaciones para que la gente pueda elegir. Creemos que el resultado es positivo, pero, aun así, queda mucho trabajo", añade.
En este sentido, Barber insiste mucho en la cuestión de la comunicación, donde pide incidir porque "hay gente que hay cosas que desconoce". "No conseguimos que la gente entienda que no puede ser. Esto nos cuesta mucho", admite. "No podemos cerrar el acceso porque el derecho a la movilidad lo tiene todo el mundo. No conseguimos que la gente entienda, no que no puede venir, sino que tiene que cambiar un poco el plan", ha añadido.
En este sentido, Josep Casanovas, vicepresidente primero de la Federació d'Entitats Excursionistes de Catalunya (FEEC), destaca que se realizan campañas constantes desde todos los ámbitos, especialmente desde la pandemia hasta la actualidad, a raíz del "boom de acceso a la naturaleza". Destaca que están coordinados con Bombers de la Generalitat y el Grup d'Actuacions Especials (GRAE), y últimamente han realizado algún simulacro para concienciar también sobre rescates en la montaña y en el medio. "Si tenemos que seguir haciendo campañas significa que todavía no estamos en el punto óptimo", admite el responsable.
El impacto sobre el medio depende tanto de la variable del número de personas, que ha aumentado en "una reconexión con la naturaleza y la salud", como del tiempo que están ahí y qué hacen, dice Vilahur. Destaca que los parques naturales tienen muchos miles de visitantes, pero también la gente ha "vuelto" a las aguas interiores, a los ríos, y sube las montañas "más que nunca". "Si generan menos impacto, por mucho que sean más, podemos reducir el impacto total, y ahí es donde hemos entrado. Por mucho que haya más gente, si el impacto es más bajo, el total será más bajo", reivindica.
De ahí la apuesta por "desestacionalizar, controlar los usos, y favorecer el valor ambiental", que la gente perciba estos elementos de "diversidad biológica" es lo que hace que tengan "impacto por persona mucho menos mayor". Vilahur destaca también el factor de "la experiencia del visitante", pues ahora nos podemos encontrar que hay mucha gente en pocos metros cuadrados: "Cuando has dado ese paso de ir a la naturaleza, también quieres ir más tranquilo". En este sentido, alerta de que puede haber usuarios que se desvían de un camino demasiado transitado y pasan por una zona protegida o el campo de un vecino. "Si hacen atajo hacen un impacto en el terreno que cuesta mucho recuperar", alerta.
La nueva cultura cuaja entre los usuarios
El director general de Políticas Ambientales y Medio Natural explica que siempre que implementan medidas existen tres etapas. Primero se negocia y los actores valoran los puntos positivos y negativos, y después en la implementación existe "un cierto pánico": "En la reordenación del sistema se mueven piezas y hay algo de caos, gente que tenía privilegios o costumbres que quedan modificadas…". Pero, "si la ordenación es correcta", asegura que a los pocos meses "coge poso y disipa la posible crispación".
Al año, cuando los informadores evalúan el comportamiento del visitante, ya se observan cambios. "Además, no solamente ven positiva la regulación, sino que piden que se incremente", asegura Vilahur. Así, ante el miedo inicial y después de unos meses, "la costumbre pasa a adquirirse y la gente ya lo ve como un elemento que forma parte de su funcionamiento". De hecho, asegura que a "actores que han querido revertir estos cambios, otros miembros de la sociedad les han ido a pedir mantenerlo".
Barber añade que, una vez haces caso a las recomendaciones y las interiorizas, "velas para que los demás las sigan". "Hay mucha gente que dice que debemos ser más estrictos, o hacer pagar más, o hacer más sanciones", añade la jefa del servicio de Gestión de Parques Naturales de la Diputació de Barcelona, destacando que su voluntad es que cuaje a través de mensajes positivos y no de sanciones. "Una vez la gente lo hace, es mucho más consciente y pide que el otro también lo cumpla", insiste, destacando que los infractores son un porcentaje muy pequeño.
Desde la FEEC destacan que la acogida depende de cada colectivo porque son una federación multidisciplinar, pero creen que "hay que entender las medidas, no hay otra": "Estamos en un país pequeño, somos muchos y salimos muchísima gente cada fin de semana, pasamos del millón en el medio natural", dice Casanovas. "Preferimos una regulación, aunque sea algo mala, antes que una prohibición total", añade.
Varios casos de éxito
Vilahur destaca casos que han funcionado últimamente, citando el acceso por pista al Cap de Creus, la regulación en el Parque Natural del Alt Pirineu o la del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, que "ya forma parte de la experiencia de gestión de usos". "Lo que podía parecer un problema, que no puedes subir sin servicio de taxi, ahora forma parte de experiencia de ir al parque natural", reivindica. Casanovas apunta que será preferible que hoy se pudiera hacer el servicio con autocares, "pero lleva años funcionando y realiza su labor".
Barber pone de ejemplo el acceso al pantano de Sau. "Teníamos siempre muchos problemas de convivencia de la misma gente que accedía a utilizar el espacio. Al haber regulación, informadores… ha hecho que la gente que va realmente sea la que quiere estar en contacto con la naturaleza, no un lugar simplemente donde no le molesten", reivindica sobre la medida disuasoria que se ha implementado. En este caso, se optó por hacer que el parking fuera de pago y tuviera que hacerse reserva previa para que la gente tenga "una visita agradable": "Tienes que pagar cinco euros por todo el día y sabes que tendrás sitio".
También reivindica este modelo Casanovas, citando el caso del aparcamiento de la Molinassa en la zona de la Vall Ferrera, en el Pallars Sobirà (Lleida). Antes quedaba colapsado y ahora se ha hecho un "parking disuasorio inicial" para aquellos que van de Areu hasta la Pica d'Estats. También destaca otras disciplinas, como las vías ferratas, que dependen de un parque natural o de un ayuntamiento, y tienen unos límites diarios, sobre todo en temporada alta. "Todas estas son idóneas. La gente debe entenderlo, y lo entiende en general, que todas se hacen por un bien, para proteger el mismo medio o la fauna", celebra.
En cualquier caso, el director general de Políticas Ambientales y Medio Natural destaca que es necesario ser muy pedagógicos cuando hay un proceso de integración. Y cita el caso de la Garrotxa (Girona), donde cuando se quiere realizar una rehabilitación se informa al parque por si es viable. "Paisajísticamente, tienes una percepción que es diferencial, ves que tiene encanto, y seguramente se debe a que no hay distracciones urbanísticas", reivindica sobre esta comarca.
Medidas en revisión constante
El responsable de la Generalitat destaca que trabajan desde la perspectiva de la "gestión adaptativa" en la que se revisan todas las medidas de forma periódica. Alerta de que las medidas que hace 20 años podían ser muy útiles pueden ahora no serlo, ya que ha habido muchos cambios a nivel turístico y económico, así como medioambiental, con el aumento de un grado del clima y menos días de frío. "Es necesario que revisemos constantemente las políticas para que se adapten a la realidad social y biológica", insiste, poniendo de ejemplo el Parque Natural del Alt Pirineu: "No es lo mismo que hace vinos años. Demográficamente, hay población más envejecida y más segundas residencias".
En este sentido, Vilahur pone en valor también la aprobación este mayo del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural del Cap de Creus, que amplía hasta 300 hectáreas el área de protección integral. La medida tiene una vigencia de cuatro años, y establece la regulación de los usos a partir de este verano. Como curiosidad, dos cámaras equipadas con inteligencia artificial vigilan que se cumpla, en el marco de un proyecto piloto. Para garantizar un entorno tranquilo por la biodiversidad, no están permitidas las motos de agua, pero con algunas excepciones: "Quizás esto no funciona y lo podemos revisar dentro de cuatro años. La sociedad lo pedía así no las hemos prohibido del todo", justifica.
El responsable también destaca la coordinación intraadministrativa ante todas estas medidas: "Trabajamos de forma más coordinada que nunca, la conversación de la naturaleza se hace entre todos". Coincide Barber, que detalla que desde la Diputació tienen varios órganos establecidos en los que participa mucha gente de diversos ámbitos, también abiertos al territorio y a los grupos ecologistas: "Todos tenemos algo que decir".
Desde la FEEC destacan que tanto las campañas que realizan como el seguimiento de las medidas son conjuntas, con actores como los Bomberos o los GRAE. Además, muchos ayuntamientos les piden asesoramiento y ellos ofrecen una plataforma propia de inscripciones a regulaciones de espacios para que puedan utilizarlo en casos que lo requieran: "La usan para hacer un tope máximo de usuarios, que no se dispare". "Intentamos poner todas las herramientas al alcance y colaborar, debemos dar todas las facilidades, no queremos prohibiciones o prohibir por prohibir, sino regular de forma consensuada", defiende Casanovas.
La falta de preparación y la cultura montañosa
Desde la Federació también destacan que el excursionismo ha cambiado. Hace unos 30 años, los miembros de un club veían a "los integrantes grandes" como referente que habían logrado experiencia y se la transmitían. "Esta vida de la actividad social de salir se está pendiente, somos más individualistas y eso también es un peligro. Encontramos a mucha gente que sale sola y eso no nos gusta demasiado", lamenta Casanovas. "Se puede ir si tienes una formación y sabes a dónde vas y cuándo vas. Pero no hay el ambiente que teníamos, esa cultura excursionista que los jóvenes aprendíamos de los mayores", añade.
Destaca el aumento de inscritos en los más de 400 clubs, que hacen de la FEEC la tercera federación deportiva con mayor volumen de gente -unos 45.000 federados-, por detrás del fútbol y el baloncesto. Confía en la "conciencia excursionista" de este gran grupo de gente, pero admite que deberían formarse antes de "lanzarse a la montaña": "Muchas veces sin ningún tipo de conocimiento y muchas veces por un tema de mimetismo de muchas cosas que podemos encontrar en las redes, accedemos sin equipamiento". "La montaña es un medio hostil, sea en verano o en invierno, por los cambios repentinos y las tormentas", recuerda. Lamenta que muchos se apunten solo por los paraguas del seguro y la licencia: "Volvemos a este individualismo".
Coincide bastante Vilahur, que dice que la sociedad actual "tiende más a la inmediatez" y también existe un "efecto llamada". No creo que se esté perdiendo el espíritu montañero, sino creando "nuevos perfiles" en el medio natural. "Todos tienen cabida si lo hacen de forma respetuosa. Debemos velar por la seguridad de las personas y el medio ambiente", insiste. El responsable de la Generalitat destaca que Catalunya es un país abierto y a descubrir", y que la naturaleza hace que mucha gente genere cariño por el patrimonio nacional: "Es importante que lo conozca con respeto, ordenadamente y coordinadamente".
Barber añade que estamos en momentos en que los cambios son muy rápidos, en los que "es importante no perder esta educación, trabajar con centros excursionistas y realizar toda esta pedagogía". Dice que antes la gente estaba más ligada a estos centros, y que ahora es necesario hacer más énfasis en la educación. "Si no al final nos cargaremos estos espacios que necesitamos para nuestra salud y nuestro bienestar. Es importante la educación ambiental a través de escuelas, asociaciones y todos los espacios. La importancia que todo el mundo se informe antes de salir", añade, destacando que existe una red de puntos e información para preparar bien las salidas.
Quien incide especialmente en la educación es Casanovas, sobre todo en la escuela: "Tenemos países más acostumbrados a vivir en la naturaleza y de la naturaleza, nos falta que en la escuela demos esta sensibilización de cómo se debe salir a la naturaleza". Cree que del Govern debería incidir más en las escuelas para que los niños crezcan con esta sensibilidad, y que reconozcan que la montaña es hostil y cambiante en función de la época. "Este conocimiento lo da la formación, sería importante desde pequeños", insiste, recordando que, además de los clubs excursionistas, también existe una buena herramienta ante la falta de formación como son los guías profesionales.

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.