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Batasuna intenta acercarse al nuevo Gobierno del FMLN en El Salvador

Los servicios antiterroristas creen que busca un puente para extender sus consignas en Latinoamérica

MIGUEL ÁNGEL MARFULL

El pasado 17 de marzo, dos días después de la victoria de la antigua guerrilla del FMLN en las elecciones presidenciales de El Salvador, Askapena, una red que se autocalifica "organización internacionalista vasca" y difunde las tesis más radicales de la izquierda abertzale remató una efusiva felicitación al nuevo presidente salvadoreño, Mauricio Funes, con una proclama inconfundible: "Gora Euskal Herria Askatuta". En este comunicado, Askapena mostraba "toda su solidaridad y apoyo" al FMLN.

La felicitación no pasó inadvertida para los servicios antiterroristas españoles. ETA y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) mantuvieron estrechas relaciones en el pasado, cuando el ahora partido de Gobierno era un brazo armado inmerso en la guerra que asoló El Salvador durante 12 años, hasta 1992. Su llegada al poder ha alimentado ahora en el entorno etarra la esperanza de recomponer un puente con el que extender sus consignas en América Latina, según han confirmado a Público fuentes de la lucha antiterrorista.

Un dato que abona dicha hipótesis fue la activa presencia de destacados miembros de la izquierda abertzale radical en la campaña que ha llevado a la victoria al FMLN. El nuevo vicepresidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, contó durante el proceso electoral con el asesoramiento de un significado miembro de la ilegalizada HB, Francisco Javier Lage Araiz.

Reconvertido en asesor gubernamental, Lage Araiz arrastra un historial político siempre adscrito a las siglas de Batasuna. En las elecciones municipales de mayo de 2007, fue candidato de la ilegalizada plataforma Abertzale Sozialistak por Estella, Navarra, donde llegó a ser concejal de HB en 1987. Lage Araiz fue también candidato de HB al Parlamento navarro en 1991.

Otras dos personas ligadas a ETA o a su entorno político inmediato también han tomado parte en los últimos comicios salvadoreños en calidad de observadores internacionales. Se trata de Jesús María Unamuno Asarta detenido por la Policía por su presunta relación con la banda terrorista y ex militante de HASI, formación disuelta en 2001 que nutrió el entramado ETA-KAS y fue absorbida por HB y de María del Carmen Quintana, candidata de ANV en Estella en 2007 y pareja de Lage Araiz.

Según especifican fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por este diario, ambos fueron invitados por una ONG próxima al FMLN, el Centro de Intercambio y Solidaridad (CIS).

La cooperación entre la antigua guerrilla salvadoreña y ETA tuvo su máximo gesto de sintonía en la custodia compartida del denominado Taller de Santa Rosa. Este garaje, situado en el barrio del mismo nombre a las afueras de la capital nicaraguense, Managua, era en realidad un polvorín que estalló en circunstancias nunca aclaradas el 23 de mayo de 1993 y que estaba vigilado al menos por dos etarras junto a varios militantes del Frente de Liberación Popular (FLP), una de las cinco facciones armadas que componían la guerrilla del FMLN.

Al frente del Taller de Santa Rosa se encontraba Eusebio Arzalluz Tapia, alias Paticorto, camuflado bajo el nombre de Manuel Antonio Larios Moreno. Esta era la identidad, tan ficticia como legal, que le concedió el régimen sandinista presidido por Daniel Ortega, que entre los años 1979 y 1990 dio cobertura y entrenamiento a algunos históricos de la banda.

Junto a Paticorto que reapareció en Francia en 1996 como jefe del aparato logístico de ETA, operaba en la custodia del arsenal Juan Luis Inciarte Gallardo, que también se incorporó posteriormente a la actividad terrorista. Se trataba de un zulo subterráneo, donde entre otras cosas se escondían19 misiles tierra-aire y numerosa documentación.

Las relaciones del FMLN con Batasuna también han sido fluidas en el pasado. La formación salvadoreña y el partido ilegalizado han coincidido en encuentros internacionales convocados por diversas organizaciones de ultraizquierda en Lationamérica.

En las elecciones salvadoreñas de marzo de 2004, el ex eurodiputado de Euskal Herritarrok Koldo Gorostiaga se acreditó como observador internacional para supervisar la jornada electoral y el recuento. Los comicios se celebraron sólo diez días después de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. En estas circunstancias, el afán del FMLN por desmarcarse de cualquier vinculación con formaciones que no condenan el terrorismo hizo que retirara la credencial de observador internacional a Gorostiaga, que llegó a El Salvador el 19 de marzo de 2004 en un vuelo procedente de La Habana.

Según recogió entonces la prensa salvadoreña, Gorostiaga evitó desvelar qué organización le había invitado. Aún así, el FMLN no desmintió su papel anfitrión. Una portavoz de este partido se refugió en la ambigüedad y se limitó a admitir que sí conocían la frustrada intención de Gorostiaga de participar como observador en los comicios.

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