La ILP para que los toros no sean patrimonio cultural quiere entrar 'por la puerta grande' del Congreso
Los promotores de la iniciativa informan de que ya han conseguido las 500.000 firmas necesarias para llevar la ILP a la Cámara Baja, pero que quieren más para aumentar la presión sobre los grupos.
El 19 de febrero es la fecha en la que tienen previsto llevar los pliegues con las firmas a la carrera de San Jerónimo. A partir de entonces, la pelota estará en el tejado del PSOE.

Madrid--Actualizado a
El proceso de recogida de firmas para llevar al Congreso una propuesta de ley para que los toros dejen de ser patrimonio cultural está a punto de llegar a su fin, pero el objetivo de mínimos ya está cumplido. Los promotores de la ILP informan de que ya se ha alcanzado el mínimo de firmas suficiente. De hecho, ya lo han sobrepasado. A la publicación de esta noticia, según ha podido saber Público, la iniciativa ya cuenta con 570.000 apoyos —más que el medio millón necesario—, pero la intención es recabar más para aumentar el nivel de presión.
Los promotores saben que la recogida de firmas es solo el primer paso y que el verdadero reto es lograr que la ILP aúne los apoyos necesarios no tanto fuera, como dentro de la Cámara Baja. Ahí son conscientes de que el principal escollo será el Partido Socialista por el debate interno que suscita la tauromaquia en la formación.
Los promotores de la ILP quieren superar con creces el medio millón de firmas para presionar en el Congreso
Prueba de ello es la postura que adoptó el PSOE cuando, en 2013, se votó en las Cortes Generales la iniciativa que precisamente convirtió la tauromaquia en patrimonio cultural, con todo lo que ello implica. Fundamentalmente, el principal cambio que introdujo aquella ley, que también partió de una iniciativa popular, fue que las comunidades autónomas no pudieran elegir su posición sobre el festejo, como hizo Catalunya en 2010. De hecho, el Tribunal Constitucional anuló la ley catalana en 2016 precisamente porque la tauromaquia había sido declarada patrimonio cultural.
Ese estatus que se le dio a los toros no es trivial en absoluto. El artículo 3 de la norma especifica que "los poderes públicos garantizarán la conservación de la Tauromaquia y promoverán su enriquecimiento, de acuerdo con lo previsto en el artículo 46 de la Constitución". Es un precepto de la Carta Magna que especifica que "la ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio". De modo que, a partir de 2013, es imposible que una región decida no proteger los toros o prohibirlos.
Una ley aprobada en 2013 blinda los toros e impide que las autonomías puedan decidir sobre su continuidad
En aquel entonces, fue el Partido Popular la formación que asumió el liderazgo de la iniciativa en el Congreso y el Senado y quien promovió, tal y como relatan las crónicas parlamentarias de aquellos días, cambios para dotarla de más impacto. El papel del PSOE, en cambio, fue de una ambigüedad que se materializó en una abstención en las sucesivas votaciones.
Y no hace falta ir tan lejos para comprobar que la ILP actual —que busca dejar sin efecto la anterior, anular la condición de patrimonio cultural a la tauromaquia y que las distintas comunidades autónomas puedan decidir cuál es su acción sobre respecto a las corridas y los demás festejos— será un elemento incómodo para el PSOE. Por un lado, a nivel interno, existen diferentes sensibilidades dentro del propio partido. Por otro, a nivel de Gobierno, Sumar ya ha demostrado que puede llevar hasta las últimas consecuencias su batalla para terminar con las prácticas que, como la tauromaquia, atentan contra el derecho de los animales y les provocan sufrimiento.
El año pasado, el Ministerio de Cultura, encabezado por Ernest Urtasun, suprimió el Premio Nacional de Tauromaquia. Más tarde, el PP impulsó una moción en el Senado —nunca vinculante— para instar al Ejecutivo a convocar de nuevo el galardón. El PSOE se abstuvo de nuevo, como en 2013, pero la defensa convencida del toreo que exhibió el senador andaluz Alfonso Moscoso es un aviso claro a los promotores de la actual ILP de que con el PSOE no lo tendrán fácil.
Su partido, explicó Moscoso, "no solamente respeta la tauromaquia, sino que, como legalmente se recoge en el ordenamiento jurídico", la va "a seguir ayudando y manteniendo". Se definió, además, como un alcalde taurino y defendió el rito de la tauromaquia. Por otra parte, negó que el PP proteja más el festejo que el Partido Socialista.
Para el PSOE, la tauromaquia es un elemento delicado tanto a nivel de Gobierno como a nivel territorial
Tienen los socialistas, por lo tanto, dos flancos. Por una parte, es un tema delicado en cuanto a la relación con sus socios de Gobierno, habida cuenta de que la lucha contra la tauromaquia constituye una de las banderas de Sumar. Por otra, territorialmente puede costar caro al PSOE tomar decisiones en contra del festejo, toda vez que el PP lo puede utilizar como una peligrosa arma arrojadiza autonómica y local.
Para esto sí puede dar la aritmética parlamentaria
De todas formas, tal y como especifican los promotores de la ILP y enfatizan también figuras de Sumar, esta iniciativa no persigue en sí misma la abolición de la tauromaquia, sino simplemente dar a las autonomías la capacidad de decidir qué tratamiento le dan o, incluso, si la prohíben. Se limita a retirarle una protección constitucional que no tenía antes de 2013. Albergan la esperanza, por tanto, de que el PSOE se avenga a apoyarla.
Si el PSOE, elemento central de la ecuación, se aviniera a apoyar la ILP, se darían las condiciones en el Congreso para aprobarla
En este caso, se da la tesitura, a diferencia de lo que ocurre con otro tipo de iniciativas, de que si el PSOE se hace suya la propuesta gozaría, a todas luces, de un apoyo mayoritario en el Congreso gracias a la mayoría de investidura. Junts per Catalunya suele ser el componente de ese bloque más inestable, pero especialmente en cuestiones de perfil social o económico. La opinión de los de Puigdemont en cuanto a la tauromaquia, en cambio, es clara y aún más el hecho de que sean las comunidades las que decidan sobre ella. Ahí se encontraría también con el PNV y, sin duda, con los aliados de izquierdas del Gobierno.
Así las cosas, es el PSOE el elemento central de la ecuación y por eso es importante para los promotores de la ILP, tal y como explica Aïda Gascón, activista animalista y portavoz de la plataforma No es mi cultura, sobrepasar con creces el medio millón de firmas como una medida de presión. Además, quieren igualar o superar los 650.000 apoyos que logró el sector taurino en 2013 cuando presentó su propia iniciativa.
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