La intrahistoria de la ruptura entre Sumar y Més Compromís: un documento y dos versiones
Movimiento Sumar dio su visto bueno a un texto redactado por la coalición valencianista que garantizaba que en esta comisión el grupo parlamentario "apoye las comparecencias propuestas por Compromís".
Para Movimiento Sumar se trata de un acuerdo, mientras que Més-Compromís subraya que es un documento que el partido de Díaz no accedió a firmar en todo el tiempo que los negociadores valencianistas estuvieron en Madrid.

Madrid-
El 12 de junio Compromís remitió un documento a Movimiento Sumar con una serie de condiciones que, de ser aceptadas por los partidos de la coalición, iban a garantizar la permanencia de los dos diputados de la alianza valencianista en el grupo parlamentario del Congreso.
Este documento, al que ha tenido acceso Público, tenía el objetivo de establecer "un marco de relación basado en los principios de respeto mutuo, horizontalidad y plena autonomía territorial con voz propia", e incluía una serie de requisitos que, en todo caso, deberían ser ratificados posteriormente por la dirección del grupo parlamentario, agrupados en torno a dos ejes: cumplimiento de los acuerdos políticos y funcionamiento del grupo parlamentario.
El primer punto (dentro del apartado de cumplimiento de los acuerdos) hacía referencia, precisamente, al motivo que esgrimió Més Compromís para iniciar el camino que ha culminado con la salida de su diputada, Àgueda Micó, del grupo de Sumar en la Cámara Baja: la eventual negativa del resto de formaciones de este grupo a la petición de la coalición valencianista para que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareciese en la comisión de investigación de la DANA.
"Se garantizará que en la Comisión de Investigación de la DANA el grupo apoye las comparecencias propuestas por Compromís", reza este primer punto, por el que los partidos, de aceptarlo, asumían cualquier exigencia de la coalición valencianista en este sentido, incluida la de llamar a comparecer a Sánchez.
El segundo punto se refería al "cumplimiento del programa electoral y del documento programático de Presupuestos por parte del Gobierno en todo lo relativo a los intereses valencianos" e incluía dos requisitos: la elaboración de un plan específico por cada ministerio en el plazo máximo de dos meses, por un lado; y el compromiso para que "en aquellas materias que no dependan de ministerios de Sumar, Compromís realizará negociaciones bilaterales con el Gobierno e impulsará proposiciones de ley para dar cumplimiento al programa", por otro.
"Dichas iniciativas legislativas serán propuestas por los diputados de Compromís y tendrán el apoyo del resto del Grupo", añadía el texto. Respecto al eje de "funcionamiento del grupo parlamentario" se establecía un compromiso con un modelo "confederal y realmente plurinacional, garantizando la plena autonomía y capacidad de acción política y parlamentaria de sus partidos integrantes".
Además, se garantizaba "la capacidad de los partidos integrantes para presentar cualquier tipo de iniciativa parlamentaria, incluidas aquellas de control al Ejecutivo, así como la posibilidad de intervenir en todos los puntos del Pleno que soliciten". "Los órganos de dirección del Grupo serán órganos de coordinación de la acción política, pero no podrán limitar la autonomía o la capacidad de acción política de los diputados de los partidos territoriales", zanjaba el texto.
La existencia de este documento, el hecho de que haya sido redactado por la coalición valencianista en el marco de las negociaciones con el resto de partidos, y su aceptación por parte de Movimiento Sumar (aunque no se llegó a firmar) es una versión que comparten ambas partes del conflicto. Sin embargo, a partir de aquí, los relatos sobre lo sucedido difieren sobremanera.
Desde Movimiento Sumar se traslada que aceptaron las condiciones recogidas en el documento y que así se lo hicieron saber a Compromís (tanto a Més como a Iniciativa). De hecho, para el partido al que pertenece Yolanda Díaz, el haber aceptado este texto supone la existencia de una acuerdo entre los partidos (que después, como recoge el propio documento, debería haber sido ratificado por la dirección del grupo parlamentario).
Por este motivo, fuentes del espacio aseguran no entender que la parte de Més Compromís siguiera adelante con el proceso de ruptura y acabara convocando una consulta al máximo órgano de representación de su militancia para preguntar si su diputada debería pasarse al Grupo Mixto. Una consulta que se saldó con un 93% de apoyo para que Àgueda Micó se fuera al Grupo Mixto.
Més-Compromís confirma que elaboró ese documento al que ha tenido acceso Público, pero niega que se trate de un acuerdo, toda vez que ninguna de las dos partes estampó su firma. Coinciden con la versión de Movimiento Sumar de que la recepción de las condiciones fue en principio positiva, pero insisten algo que choca diametralmente con el partido al que pertenece Yolanda Díaz. Fuentes de los valencianos subrayan que sus negociadores avisaron a Movimiento Sumar de que no estampar una firma significaba no sellar el acuerdo. "Sabían lo que comportaba", subrayan. Para los de Àgueda Micó, que se firmara ese documento era la rúbrica de la autonomía en el Congreso que aceptaba Movimiento Sumar de palabra.
Además, explican que los negociadores de Més-Compromís, con Amparo Piquer, secretaria general de la formación, a la cabeza, prorrogaron su estancia en Madrid un día y medio después de que trasladaran el documento a los de Díaz con la idea de dar tiempo a Movimiento Sumar para firmarlo. "Después de muchas reuniones, los negociadores de Més se marcharon al País Valencià sin un acuerdo firmado". Achacan, en definitiva, falta de voluntad de Movimiento Sumar. Según ha podido saber Público a través de fuentes del partido de Àgueda Micó, se llevaron a cabo hasta ocho reuniones, tanto con Movimiento Sumar como con otras fuerzas políticas del grupo parlamentario.
Para Més-Compromís, la clave de todo es que Movimiento Sumar, siempre según la versión de los valencianistas, no quiso acceder a firmar el documento. Las fuentes de los de Àgueda Micó consultadas insisten en que aquel texto, para que tuviera validez, tenía que contar con las firmas de las dos partes —"Nosotros, con quienes llegamos a un acuerdo antes de las elecciones fue con Sumar y por eso queríamos el compromiso firmado"—, aunque más adelante se elevara ese documento a una reunión de dirección del grupo parlamentario.
Desde Movimiento Sumar restan importancia al hecho de que el documento fuera finalmente firmado o no, y recuerdan que justo ese día (en el que Compromís remitió el documento y en el que ambas partes se reunieron) estalló el caso Cerdán, que ha puesto al Gobierno de coalición y a la legislatura en el precipicio. A su juicio, el hecho incontestable es que aceptaron las condiciones que Compromís ponía encima de la mesa, incluida la de citar a Sánchez a la comisión de la DANA y que, por lo tanto, no había motivos para la ruptura.
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