¿Nucleares? La derecha las tolera y la izquierda las rechaza pero difiere en el camino para eliminarlas
La abstención de Esquerra Republicana en una PNL del PP para alargar la vida de las centrales nucleares removió las aguas del Congreso.
No hay dudas entre las izquierdas del frente común contra la energía nuclear, pero desde ERC insisten en la importancia de tener planes para reindustrializar la zona, gestionar los residuos y asegurar los derechos laborales de los trabajadores.

Madrid-
El Séptimo Plan General de Residuos Radiactivos, en vigor desde su aprobación en Consejo de Ministros en 2023, contempla el cese de la operación de centrales nucleares en España en 2035. A la vista de eso, el PP llevó una PNL al Congreso de los Diputados, este miércoles, para instar al Gobierno a alargar la vida de dicha industria y, por ende, de esa forma de generar energía. La iniciativa salió adelante con los votos a favor del PP, Vox y UPN, además de la abstención de Junts per Catalunya y ERC.
Los de Gabriel Rufián, por lo tanto, fueron la única formación de izquierdas que no votó en contra de la PNL, algo que levantó un cierto revuelo incluso dentro del propio espacio de los republicanos. Una de las voces más críticas fue la de Xavier Godàs, quien fuera candidato contrario a Oriol Junqueras en las primarias del partido. Godàs fue claro en la red social X: "Se tendría que haber votado que no".
De todas formas, la abstención de los republicanos, tal y como explicó su diputado Jordi Salvador, obedece no a una tibieza a la hora de rechazar las centrales nucleares ―su postura en contra es clara―, sino a una serie de exigencias que ponen encima de la mesa para que el Gobierno diseñe un plan de salida de la energía nuclear para Catalunya que no suponga un riesgo para la población en general, por los residuos, y, en especial, para la clase trabajadora.
Vox es la única formación del hemiciclo que defiende la creación de nuevas centrales nucleares
Groso modo, existen cuatro posturas en la Cámara Baja sobre la cuestión. Una, la de Vox, que defiende a ultranza la energía nuclear. Otra, la del PP, que, como evidenció su PNL, pide que se alargue su vida más allá de lo que marca el Plan de Residuos Activos. Otra, la postura común entre las izquierdas, que abogan por respetar el plan y cerrar el capítulo nuclear en España. Catalunya, eso sí, tiene unas circunstancias particulares.
PP y Vox defienden la energía nuclear
El PP fundamenta su defensa de la energía nuclear en que la considera competitiva. De hecho, insisten al Gobierno en que se encuentra en un momento "de auge sin precedentes" en Europa. "¿Por qué esta energía que está siendo reconocida por la UE como fundamental para la descarbonización y la reindustrialización está siendo atacada por el Gobierno?", preguntó el popular Guillermo Mariscal este miércoles desde la tribuna del Congreso. Además, también ponen en valor que otorga a España "autonomía estratégica".
El diputado define la energía nuclear como una energía "limpia, competitiva, segura y libre de emisiones". Es una serie de características que choca frontalmente con las que otorgan las distintas izquierdas y también, en buena parte, PNV y Junts.
Las izquierdas del Congreso acusan a las derechas de defender las nucleares por "intereses" en el oligopolio energético
Vox ve la apuesta del PP y la sube. Los de Abascal opinan directamente que cerrar las centrales nucleares "no tiene sentido". En el programa electoral que elaboraron de cara a las elecciones del 23J, de hecho, incluyeron un punto en el que se comprometían a "fomentar la inversión y actualización del parque de generación nuclear" y promover "la extensión de la vida útil de las centrales nucleares existentes".
Las izquierdas desmontan el discurso de Vox
Enfrente se encuentran todas las izquierdas del Congreso. PSOE, Sumar, Esquerra, EH Bildu, Podemos o BNG defienden aproximadamente la misma postura, con algunos matices en el caso de ERC por la realidad energética catalana. Todos ellos insisten en que las derechas defienden la energía nuclear porque tienen "intereses" en el oligopolio energético.
Además, argumentan en contra de la idea de que la energía nuclear es competitiva con respecto al resto. "La energía nuclear tiene un alto coste económico", dijo en el Congreso el portavoz de Podemos, Javier Sánchez Serna, que explicó que las centrales nucleares solo pueden ser rentables si el megavatio/hora se paga a 60 euros, mientras que el de las energías renovables se paga a 27 euros. "Pagar esos 60 euros es hipotecarse".
El Congreso aprobó una PNL del PP para alargar la vida útil de las centrales nucleares en España
En cuanto a la idea de que la energía nuclear es limpia, el portavoz de Podemos negó la mayor y explicó que "en todas las etapas del ciclo nuclear se consumen grandes cantidades de combustibles fósiles". Eso, por no hablar de la gestión de los residuos o, como dijo el diputado de EH Bildu Iñaki Ruiz de Pinedo, el peligro de catástrofe nuclear ―grabado en la retina de tanta gente― o el riesgo que suponen las centrales nucleares situadas en zonas de conflicto, como la de Zaporiyia (Ucrania).
En el PNV consideran que el de las centrales nucleares es un debate que no habría que "refritar" y que ya está superado, aunque reconocen que "en Europa está cogiendo peso". Más allá del vuelo que pueda estar adquiriendo en el ámbito comunitario, en Sumar ponen números encima de la mesa: en Europa se han cerrado 27 centrales y se han abierto 3, con un dudoso éxito.
Eloi Badia, diputado de Sumar por los Comuns, aseveró en el hemiciclo que la energía nuclear "no aporta estabilidad, sino que es rígida" y que no se puede apagar y encender: nos obliga a ser "prisioneros de ella". Si pudiéramos activarla y desactivarla, "tendríamos las centrales constantemente apagadas".
Todas las formaciones mencionadas, por lo tanto, abogan, como el PSOE, por cumplir el plan en vigor.
El caso catalán
Esquerra Republicana rompió, con todo, la línea marcada por el resto de izquierdas del Congreso. Los republicanos se abstuvieron, como también hizo Junts per Catalunya. Quien defendió la posición por pate de ERC fue Jordi Salvador. Es importante partir de la base de que ERC rechaza por encero la energía nuclear, pero, en un contexto como el catalán, una comunidad donde el 50% de la energía que se consume es de ese tipo―en el conjunto de España es un 20%―, exigen una serie de seguridades al Gobierno más allá de las ya aportadas.
ERC exigió al Gobierno que asegure que el fin de las nucleares no deja un "desierto de desindustrialización" en Catalunya
"El cierre debe hacerse, pero debe hacerse bien", mantuvo el diputado republicano, "y con especial atención a la reindustrialización". En las filas de ERC preocupa el hecho de que se puedan cerrar las centrales "dejando un desierto de desindustrialización" detrás. Salvador subrayó que "alargar la vida de las nucleares no es una decisión libre" y dejó claro que Esquerra quiere terminar con ellas, pero sin arriesgar ni el territorio ni sus trabajadores.
Exigen, en resumidas cuentas, tres cosas: garantía real de transición energética hacia las renovables, plan de reindustrialización urgente y protección laboral sólida para los trabajadores afectados.
No hay, por lo tanto, diferencias de fondo entre las formaciones de izquierda en cuanto a la posición que mantienen sobre la energía nuclear, pero ERC si desconfía del camino trazado por el Gobierno, que considera que no ha determinado una transición lo suficientemente competente. En cualquier caso, una PNL como esta, que salió aprobada, no es vinculante y solo funciona como una medida de presión al Ejecutivo.

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