PP, Vox y Junts cierran la puerta a una reducción de jornada que beneficiaría a más de 12 millones de trabajadores
El Gobierno no ha podido evitar la primera gran derrota parlamentaria del curso a mano de las tres formaciones de derechas a pesar de la presión de los sindicatos.
Con la votación de este miércoles no se decidía la aprobación definitiva de la ley, sino habilitar que continuara su debate parlamentario. A partir de este punto, la ley para reducir la jornada semanal a 37 horas y media decae. El Ministerio de Trabajo ha asegurado que volverá a presentarla.

Madrid-
No habrá, por el momento, reducción de jornada laboral. El PP, Vox y Junts se han dado la mano este miércoles para aprobar sus enmiendas a la totalidad e impedir que el Congreso tramite la ley promovida por el Ejecutivo, con Yolanda Díaz a la cabeza, y los sindicatos. Los 178 diputados de Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal y Míriam Nogueras —y Alberto Catalán (UPN)— han mantenido la posición y los esfuerzos negociadores del Gobierno, agudizados en las últimas semanas, han sido en vano. La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo ha sido dura con el PP y especialmente con Junts. "Usted y yo representamos algo que mueve la historia, la lucha de clases", le ha dicho a Nogueras, "y usted representa al capital".
El ambiente dentro y fuera de la cámara era el de uno de esos días en los que se deciden cosas importantes. No en vano, la reducción de jornada es uno de los grandes caballos de batalla del Gobierno de coalición. Todavía lo es —se ha esmerado en dejar claro la propia Yolanda Díaz— aunque este miércoles haya sufrido un severo varapalo. Cientos de personas se han manifestado en la carrera de San Jerónimo convocados por Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT), alentados por Unai Sordo y Pepe Álvarez, que han presenciado más tarde el debate desde la tribuna del hemiciclo.
La pretensión de los sindicatos, igual que la de Movimiento Sumar con las 100.000 firmas ciudadanas presentadas ante el Congreso este mismo miércoles, era la de ejercer presión sobre populares y posconvergentes en las últimas horas previas al debate y a la votación para que retiraran la enmienda o votaran en contra y permitiesen una negociación parlamentaria alrededor de la reducción de jornada. No ha ocurrido.
Lo cierto es que desde el pasado lunes, cuando Junts comunicó al Ministerio de Trabajo que no se iba a mover del "no", el ritmo negociador se redujo prácticamente a cero. Fuentes de Sumar insistían desde principios de semana en que las cartas estaban ya encima de la mesa y se abrió una especie de tiempo de reflexión. "Deberían escuchar la movilización de la calle", deslizaban este mismo miércoles en Sumar. Pero las "tres derechas con distintos nombres" —tal y como las ha definido Díaz— han persistido en el no. "Defienden sus intereses de clase", ha reprochado a Juan Bravo, el diputado popular que ha intervenido en el Pleno, "y golpea a 12 millones de personas trabajadoras".
Así, se estima que la medida beneficiaría a 12,5 millones de personas trabajadoras, que verían cómo su jornada laboral se reduciría de las 40 horas semanales a las 37,5 sin ver rebajado su salario. Las estimaciones de Trabajo concretan que 2,4 de esos millones de trabajadores pertenecen al sector del comercio; dos millones, a las fábricas; 1,4, a la hostelería y uno a la construcción.
Pero la norma también incluye un endurecimiento del registro horario —que podría consultar el propio Ministerio de Trabajo para evitar que las empresas atenten contra el derecho de sus empleados— y de la desconexión digital. Tras esta votación, todo ello decae, aunque Díaz asegura que volverá a llevar la ley al Consejo de Ministros para recomenzar el proceso legislativo y que la reducción de jornada sea una realidad esta legislatura. Además, está previsto que fortalezca el registro horario sin llevarlo al Congreso. Para esa modificación no sería necesario.
Las pymes, en el centro del debate
En cualquier caso, el elemento que prácticamente desde el principio ha centrado las negociaciones y gran parte de la oposición de Junts y PP con respecto a la reducción de jornada que propone Trabajo es el trato que preveía para las pymes. Fuentes de Junts aseguran que reducir de 40 a 37,5 horas semanales la jornada de trabajo "se carga el tejido productivo catalán". De hecho, según ha podido saber Público, Junts propuso en el marco de la negociación sacar a las pymes de la ecuación de la reducción de jornada y generar incentivos para las que quisieran ir avanzando hacia esas 37,5 horas.
Trabajo reconoce que existió esa propuesta, pero subraya que "tiene el mismo derecho un trabajador de una pyme, que uno de Mercadona" a que se le reduzca la jornada. La propia Yolanda Díaz, desde la tribuna del Congreso, ha recordado que en España hay récord de autónomos, 3,4 millones, y que las empresas catalanas están "incrementando sus beneficios desde hace años". La ministra de Trabajo ha recordado que, en España, las pymes "han incrementado sus beneficios en 20.000 millones de euros desde 2019; los autónomos, en más de 6.000 millones y el comercio, en 15.000 millones".
Algo se ha roto con Junts, pero la mesa sigue ahí
Lo que parece claro es que tras la tardenoche de este miércoles algo se ha roto con Junts. Para Yolanda Díaz y toda su parte del Gobierno, la de la reducción de jornada laboral es algo más que una votación perdida por la acción del entente PP-Vox-Junts. El discurso de la vicepresidenta con los ojos puestos en el escaño de Míriam Nogueras ha sido probablemente el más duro de un miembro del Ejecutivo durante esta legislatura, algo especialmente reseñable teniendo en cuenta que Díaz fue la primera figura del Gobierno en fotografiarse con Puigdemont.
La vicepresidenta segunda ha echado en cara a los posconvergentes colocarse al lado de Catalunya y no de la patronal española. Nogueras, por su parte, ha acusado a Díaz de mentir. De todas formas, ambas líderes han terminado sus intervenciones dejando la puerta abierta a una nueva mesa de negociación. Las posturas, eso sí, no podrían ser más lejanas.
A pesar de la notoria ausencia en el debate de casi todos los ministros socialistas —sí ha acompañado a Díaz Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes—, la vicepresidenta ha visto cómo las fuerzas parlamentarias de izquierdas, muy críticas con PP, Vox y Junts, asumen la reducción de jornada como una batalla propia y esencial. Fuentes de Trabajo dicen que ellos han "hecho su labor" en el largo proceso de negociación y que esta derrota, al contrario de lo que podría parecer, "da fuerzas al Gobierno de coalición".
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