Sánchez cierra en falso el debate del rearme sin convencer ni a aliados ni a oposición
En sus intervenciones de este miércoles, Sumar, ERC, EH Bildu, Podemos y BNG han criticado la esencia misma del aumento del gasto militar y han subrayado su desconfianza con respecto a que la inversión en servicios sociales no se vea afectada.
Por su parte, PP, PNV y Junts han acusado al Gobierno de no ser transparente y le han pedido más detalle del plan de defensa.

Madrid--Actualizado a
Pedro Sánchez ha dedicado aproximadamente una hora de la primera intervención este miércoles de su comparecencia en el Congreso de los Diputados a hablar del apagón eléctrico del pasado lunes, día 28 de abril, mientras que el tiempo que ha destinado a justificar ante los diputados el aumento del gasto militar —el otro de los asuntos por los que ha acudido a la Cámara Baja— en ese discurso inicial ha rondado los 35 minutos.
Esa era una de las preocupaciones que las izquierdas del Congreso trasladaban a Público este martes: que Sánchez camuflara de alguna manera el debate sobre el rearme —un asunto de primer orden para ellas— con el del apagón, conscientes de la incomodidad que representa para el Ejecutivo hablar con Sumar, ERC, EH Bildu, Podemos o BNG en los términos con los que se conduce hoy por hoy la conversación sobre defensa en la UE: más gasto militar es igual a más seguridad. Fuentes del propio Gobierno apuntaban a que el presidente iba a hilar ambos temas, como efectivamente ha hecho. Varios de sus aliados lo han afeado
Sánchez ha mantenido, en cualquier caso, la misma línea que en las últimas semanas. Nada nuevo bajo el sol en cuanto al incremento del gasto militar. Fundamentalmente, ha insistido en que España debe reforzar su autonomía y seguridad al ritmo que marca Bruselas en un orden internacional cambiante, pero sin que eso repercuta en la inversión en materia social.
En el Gobierno saben que el debate no terminará este miércoles. Los 10.471 millones de euros fijados para alcanzar el 2% del PIB en defensa en 2025 escuecen en el Congreso y también enfada, tal y como ha expuesto Gabriel Rufián, que el rearme haya pasado por el arco parlamentario solo a lomos de la comparecencia de Sánchez y no como una votación en la que sea una mayoría parlamentaria la encargada de decidir.
Ya en febrero de este año, tal y como informó Público, crecía el temor dentro de la Cámara de que no se hiciera partícipes a los grupos parlamentarios de las cuestiones relacionadas con la estrategia española en el ámbito internacional. "En todos los temas que tengan que ver con defensa, seguridad e integración exterior, el poder legislativo tiene que ser el centro de gravedad", explicaba a este medio, por aquel entonces, el diputado de Esquerra Republicana Francesc-Marc Álvaro. Cuando menos en lo referente al gasto militar no ha ocurrido.
Algunas formaciones, como Podemos, consideran que el Gobierno ha virado completamente su tono en la política internacional y han centrado su intervención en una crítica férrea al calificar al Ejecutivo de "colaborador necesario con el genocidio". Otras, como EH Bildu, siguen pidiendo a Sánchez que "no se pliegue a una Comisión Europea y una organización, la OTAN, que buscan generar un escenario de guerra".
Desde que anunció el plan de defensa, una de las bazas con las que Sánchez ha buscado rebajar las tensiones con sus aliados es la promesa de que en ningún caso será en detrimento de las partidas destinadas a servicios sociales, pero la desconfianza es evidente. Néstor Rego, diputado del BNG, insiste en que, por mucho que no se toquen actuales partidas fijadas para la inversión social, los recursos que se van a destinar a armamento a partir de este punto se podrían utilizar "para fortalecer las políticas sociales y los servicios públicos". En otras palabras, no se ha referido a cómo afectará el rearme al presupuesto ya diseñado, sino al que está por diseñar.
Por lo tanto, las izquierdas están en contra en el fondo y en la forma, tal y como han repetido este miércoles. Para el Gobierno, el debate de hoy representa cerrar al menos un capítulo del debate y, tal y como transmiten en fuentes de Moncloa, no hacen mal balance de su intercambio de pareceres con sus aliados de izquierdas, exceptuando algunos cruces ásperos como el que ha mantenido Sánchez con Belarra. Muchos de los grupos no han hecho uso de su segundo turno de intervención, algo que en el Ejecutivo leen como una señal positiva.
Tensión dentro del Gobierno
Pero Sánchez tampoco ha convencido a sus socios de Gobierno, Sumar. Los de Yolanda Díaz presentaron observaciones al texto en el Consejo de Ministros y han reiterado en varias ocasiones su rechazo al incremento del gasto militar y su apuesta por reforzar una autonomía estratégica de la Unión Europea que no se sustente en el rearme.
"No aceptamos el dogma de incrementar el gasto militar hasta alcanzar cifras arbitrarias de porcentaje del PIB", ha defendido Verónica Martínez Barbero, portavoz del grupo parlamentario de Sumar en la Cámara Baja, que ha insistido en que "una seguridad exclusivamente militarizada no sólo resulta ineficaz ante amenazas tan complejas como las que afronta Europa, sino que erosiona las bases democráticas del proyecto europeo".
En Sumar trasladan que en el contexto actual uno de los principales retos es el de combatir la "desestabilización" que la extrema derecha provoca, una situación que, a su juicio, "sólo se puede enfrentar con agenda social y más derechos", y no "cayendo en una espiral belicista sin sentido".
Del debate de este miércoles, en otro orden de cosas, sale bastante tocada la relación entre el PSOE y Podemos. La formación morada lleva meses elevando el tono contra el Gobierno de coalición por el gasto militar y los contratos de armas con Israel, un discurso que se ha vuelto más duro a raíz de la celebración de la Quinta Asamblea Ciudadana Estatal, en la que los de Belarra han denunciado, en discursos y documentos, que Pedro Sánchez lleva a España hacia un "régimen de guerra".
Durante el debate, la propia Belarra ha acusado al presidente de "mentir" y de hacer "recortes" en políticas sociales para sufragar el gasto militar. En su réplica, Sánchez ha defendido que Podemos "ha optado por no afrontar la realidad en la que viven España y el mundo", y ha recordado que la inversión en defensa se incrementó cuando la propia Belarra estuvo en el Gobierno como ministra. "Con ustedes en el Gobierno se aumentó el gasto en defensa en un 55%. ¿La convierte eso en una señora de la guerra? Yo creo que no", le ha espetado el presidente.
Las derechas piden más transparencia
Tampoco Junts per Catalunya o el PNV han echado un cable a Sánchez en este debate. Maribel Vaquero, la nueva portavoz de los jeltzales, ha sido muy clara en un mensaje directo a Sánchez: "Cuente con nosotros, pero cuéntenoslo todo". Se refiere a que, si bien no se oponen de lleno al plan como sí hacen las izquierdas, les gustaría tener más información acerca de cómo va a afectar el rearme a la "reorientación de los fondos europeos". Más transparencia. Es lo que le ha exigido, también, Míriam Nogueras, portavoz de los posconvergentes.
Por su parte, Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, ha aprovechado la coyuntura para señalar la falta de apoyos del PSOE en este campo y también le ha pedido más transparencia, aunque no ha entrado en detalles. Lo cierto es que el PP no solo está a favor del aumento del gasto militar, sino que lo elevaría por encima del 3%, tal y como reza un compromiso que adquirió con el PP europeo. En el Gobierno siempre han leído la oposición de Feijóo al plan como una mera escenificación que ha alcanzado este miércoles su punto álgido.

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.