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Los críticos de UPyDven en la candidatura de Rosa Díez un "error" y piden que se aparte

Los eurodiputados Enrique Calvet y Fernando Maura lamentan que la dirección de la formación magenta desoiga sus propuestas de refundación del partido. Denuncian haber sido discriminados desde la polémica con Sosa Wagner.

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Los eurodiputados de UPyD, Enrique Calvet y Fernando Maura, críticos con la dirección de Rosa Díez.

MADRID.- Un "error", que surgió como respuesta "asustada" a la presión que está recibiendo del sector crítico del partido. Así han valorado los eurodiputados de UPyD Enrique Calvet y Fernando Maura el anuncio de la candidatura de Rosa Díez a las primarias del partido

La líder de la formación magenta sorprendió ayer con dicha noticia, dado que apenas una semana antes no había querido pronunciarse al respecto y había aplazado la decisión hasta después de las elecciones municipales y autonómicas de mayo.

Por ello, Calvet, promotor de la iniciativa Cex —que agrupa a más de 200 militantes que piden la refundación de la formación magenta—, considera que "hay que leer este anuncio en clave interna del partido". "Nosotros [Cex], para preparar mejor las elecciones vamos a exigir dimisiones de responsabilidades claves del partido porque queremos recuperar a los 15.000 afiliados que se han ido asqueados de un partido que sólo funciona a base de ocurrencias", explicó. "Pero su estrategia actual es vaciar el partido y quedarse sólo con su club de fans", sentenció.

Para Maura —uno de los cuatro fundadores, junto al propio Calvet y los eurodiputados de Ciudadanos Javier Nart y Juan Carlos Girauta, de la asociación Unidad Ciudadana Europea—, su candidatura es, simplemente "un error". "El panorama político ha cambiado después de las elecciones europeas del 25 de mayo. Los ciudadanos nos han trasladado el mensaje de que quieren cambiar de políticas (poner fin al bipartidismo) y también de políticos", argumentó. "El PSOE tomó buena nota de ello; IU está en ello; hasta el rey abdicó en su hijo. En UPyD deberíamos aplicarnos ese cuento y plantear el rejuvenicimiento del liderazgo del partido", agregó.

Tanto Calvet como Maura comenzaron a expresar sus discrepancias con Rosa Díez y el resto de miembros del Consejo de Dirección del partido tras la polémica del exeurodiputado Francisco Sosa Wagner, que votó a favor de Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea en contra de las directrices de Madrid y abogó por el pacto electoral con Ciudadanos (C's). 

Tras la carta de la diputada Irene Lozano contra Sosa Wagner, Maura y Calvet se posicionaron a favor de Sosa Wagner. Una cuestión que no hizo sino incrementar las diferencias entre ambos sectores, que terminó de romperse al tiempo que Rosa Díez rompió definitivamente con Albert Rivera

Calvet: "La estrategia [de la dirección de Rosa Díez] es vaciar el partido y quedarse sólo con su club de fans"


Desde entonces, Díez elude hablar del sector crítico —incluso a pesar de que muchos miembros de su partido se han ido, gota a gota, descontentos con el "autoritarismo" de la portavoz de UPyD, formar parte de C's— mientras los eurodiputados insisten en intentar "refundarlo desde dentro". Ambos abogan, desde Cex y Unidad Ciudadana Europea, por promover una "tercera vía entre el bipartidismo y el populismo" que recupere los principios del manifiesto fundacional de la formación magenta. Esto es, impulsar la reforma de la Constitución y de la ley electoral para modificar el modelo de Estado con el fin, dicen, de crear una sociedad más igualitaria. 

"Los ciudadanos no somos súbditos, ni de pequeños ni de grandes mandamases, somos dueños de nuestro destino. Necesitamos una educación libre, no localista; la plena vigencia del Estado de derecho para que España deje de ser el país de Europa donde más se incumplen las leyes; y guiarnos por la solidaridad interpersonal, que no entre territorios", explica Calvet su idea de "tercera vía".

Para Maura, "se trata de usar las propias instituciones para cambiarlas", dice; una misión en la que, insiste, UPyD y Ciudadanos deberían trabajar juntos. "Ambos comparten un mismo espacio político y es muy difícil que haya más de un interlocutor en ese mismo espacio. Un partido es un instrumento al servicio de la sociedad, no de quien lo dirige, y tiene que estar dispuesto incluso a desaparecer, si es necesario, para integrar un proyecto más amplio y lograr el objetivo de cambiar profundamente la sociedad española". 

Ambos consideran que el "error" del inmovilismo de Rosa Díez ya le ha pasado factura a UPyD en las europeas y que, además, sigue presente en las últimas encuestas, en las que C's ya ha conseguido superar ligeramente a los magentas.  "Nosotros queremos hacer renacer el partido, pero la respuesta siempre es personalismo tras personalismo", lamenta Calvet.

Con todo, el movimiento interno en UPyD se ha convertido en un cúmulo de roces que, lejos de arreglarse, no han hecho sino incrementar la fractura entre la dirección y el sector crítico. Una fractura que se ha hecho más visible aún esta semana, en la que Rosa Díez exigió a su equipo en Europa que devolviese, en aras de la "transparencia" las ayudas que reciben del Parlamento. 

La crisis de los gastos en el Europarlamento

Se trata de una cantidad que ronda los 4.000 euros al mes por cada diputado para "gastos generales". Una partida que la dirección de Madrid denunció y se comprometió a auditar, alegando que podrían llegar a convertirse en "sobresueldos opacos". Las otras dos eurodiputadas magentas, Maite Pagazaurtundua y Beatriz Becerra decidieron, directamente, prescindir de ellas y devolverlas al Parlamento Europeo, instando a Calvet y Maura a hacer lo mismo. 

Maura: "Me invitaron amablemente a abandonar mi despacho en la sede del partido"


Este viernes, ambos críticos han explicado en Madrid los motivos de su rebeldía al respecto. Y aprovecharon la ocasión, además, para denunciar la discriminación que sufren en el partido desde que mostraron sus discrepancias con Rosa Díez. Desde un despacho totalmente ajeno a la sede central de UPyD, Calvet y Maura esgrimieron que esas partidas son necesarias para que ellos puedan hacer frente, por ejemplo, a ese alquiler. "A mí me pidieron amablemente que dejara mi despacho en la sede y siento que no tengo los mismos privilegios que mis compañeras para usar los medios del partido en cuanto al uso de recursos administrativos, de infraestructuras, de comunicación...", se quejó Maura. "Por eso nosotros necesitamos un colchón para poder desarrollar nuestra función  y no hacer cuentas hasta que termine la legislatura", justificó. 

También arremetió contra Rosa Díez en su etapa como eurodiputada, ironizando sobre el poco control de los gastos que entonces se hacía desde el Parlamento Europeo. "Cuando ella fue diputada los 21.000 euros al mes que ahora tenemos para contratar asistentes y que no llegamos a tocar, ellos los recibían directamente sin ningún tipo de control ni justificación: dicen por los pasillos que sólo contrató a una persona", acusó Maura. Lo mismo ocurría, según su versión, con el importe de los viajes Bruselas-Estrasburgo, estimado para volar en business, "cuando la mayoría de diputados contrataba el vuelo en turista". "Y estoy convencido de que cuando reciba el dinero de la Sicav tampoco se estará beneficiando de nada que no le corresponda", bromeó. 

Calvet, por su parte, esgrimió que esos gastos ya están controlados, puesto que hay que mostrar las facturas ante el Parlamento siempre que la institución lo exija y que no se trata de dietas. "No son opacos y menos para Hacienda", aseguró. "Yo estoy dispuesto a que [las justificaciones] me lo pida el Parlamento, pero no a que determinados y muy celosos miembros de nuestro partido me discutan con quién he comido —por ejemplo, con Sosa Wagner— y que se llegue a la ridiculez", zanjó.

Ambos se comprometieron a someter sus gastos a una auditoría, a dar cuenta de los mismos trimestralmente y a ofrecérselos a la Cámara siempre que les sean requeridos, así como a devolver el remanente en cuanto termine su tiempo en el cargo de eurodiputados. "Transparencia, toda; cuanta más mejor, pero independiente del partido y del Parlamento", zanjó Calvet. 

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