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Los demócratas entregarán la próxima semana al Senado los cargos contra Trump

Trump se convertirá en el tercer presidente de Estados Unidos que afronta un juicio político, después de Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton entre 1998 y 1999, ambos absueltos en el Senado.

La presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, la demócrata Nancy Pelosi, atiende a los medios tras la aprobación del 'impeachment' contra Trump. /EFE

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El impeachment (juicio político) contra el presidente estadounidense, Donald Trump, por las presiones a Ucrania podría comenzar la semana que viene, cuando los demócratas enviarán finalmente los cargos a un Senado cuya mayoría republicana quiere zanjar el proceso cuanto antes.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, anunció hoy que la próxima semana entregará al Senado los cargos políticos contra Trump que esa instancia legislativa aprobó a mediados de diciembre, después de casi un mes de negociaciones y dudas sobre si el proceso tendrá suficientes garantías bajo la batuta republicana.

"He pedido al presidente del Comité Judicial (de la Cámara Baja), Jerry Nadler, que esté preparado para traer al hemiciclo la próxima semana una resolución para designar a los jefes (del juicio político) y transmitir los cargos políticos al Senado", dijo Pelosi en una carta dirigida a los demócratas.

Juicio político en cuestión de días

Todavía no está claro cuándo se enviarán esos cargos, conocidos formalmente cómo artículos para un juicio político, pero el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, ha dado señales de querer iniciar el proceso inmediatamente, por lo que es posible que el impeachment comience la próxima semana. "Ya era hora", dijo McConnell a los periodistas tras conocer el anuncio de Pelosi.

La Cámara Baja, de mayoría demócrata, acusó a Trump el pasado 18 de diciembre de dos cargos políticos -abuso de poder y obstrucción al Congreso-, relacionados con las presiones a Ucrania para que investigara a uno de sus posibles rivales en las elecciones de 2020, el exvicepresidente estadounidense Joe Biden.

Según la oposición demócrata, Trump condicionó la entrega de casi 400 millones de dólares en ayuda a Ucrania y la programación de una reunión en la Casa Blanca con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a su exigencia de que Kiev anunciara públicamente que planeaba investigar a Biden, algo que el mandatario ha negado.

Proceso y repercusiones

Antes de entregar los cargos al Senado, los demócratas de la Cámara Baja nombrarán la semana que viene a los llamados "managers of impeachment", que son los miembros de esa instancia que harán de fiscales en el proceso de destitución. A continuación, Pelosi entregará finalmente los cargos políticos contra Trump a McConnell, quien decidirá cuándo empieza el proceso.

Trump se convertirá entonces en el tercer presidente de Estados Unidos que afronta un juicio político, después de Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton entre 1998 y 1999, ambos absueltos en el Senado. La Cámara Alta funcionará como un tribunal político, con un grupo de legisladores que harán las veces de fiscales, mientras que el resto actuará como "jurado". Es improbable que los demócratas reúnan la mayoría de dos tercios necesaria para destituir a Trump, dado que los republicanos controlan 53 de los cien escaños del Senado.

Por otra parte, el juicio político interferirá con las primarias demócratas, que comienzan con los caucus de Iowa el 3 de febrero, lo que dificultará que los cinco senadores que compiten por la candidatura demócrata -Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Cory Booker, Amy Klobuchar y Michael Bennet- hagan campaña.

La batalla por los testigos

La reticencia de Pelosi a enviar hasta ahora los cargos al Senado tuvo que ver con su insistencia en que McConnell garantizara que en el juicio político testificarían dos figuras que los demócratas consideran claves en la trama: el exasesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, y el jefe de gabinete, Mick Mulvaney.

Ambos se negaron a testificar ante la Cámara Baja durante la fase de investigación, y Bolton incluso pidió a un juez que decidiera sobre si estaba obligado a hacerlo, aunque este lunes afirmó que está dispuesto a comparecer en el Senado.

Sin embargo, McConnell no ha garantizado que vaya a permitir el testimonio de Bolton y Mulvaney, y todo apunta a que prefiere convocar un juicio político rápido y con menos testigos, que llegue pronto a la probable absolución de Trump y refuerce a los republicanos de cara a la campaña electoral.

En su carta, Pelosi insistió en que el Senado debería garantizar "un juicio (político) justo con testigos y documentos", y en que "el presidente debería dejar a sus principales asistentes que testifiquen", tras prohibir a Bolton y a otros hacerlo ante la Cámara Baja.