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Día de la Diáspora Vasca La diáspora vasca y el amor hacia dos patrias

Este 8 de septiembre se celebra por segundo año consecutivo el Día de la Diáspora Vasca, que recuerda a todos los vascos migrantes que abandonaron Euskadi a lo largo de la historia en busca de prosperidad. 

Celebración del Día del Ezpatadantzari en Izurza.

j.c.

La película Black is Beltza, dirigida por Fermín Muguruza, líder de Kortatu, resume bien el espíritu trotamundos del pueblo vasco. Es por eso que el 8 de septiembre es, de manera oficial, el Día de la Diáspora Vasca. 

Una jornada instaurada en 2018 y que sirve para homenajear y recordar a los vascos que viven fuera de los límites fronterizos de Euskadi pero que siguen divulgando su cultura, su lengua y su espíritu. 

La Diáspora vasca no atiende a motivos políticos o religiosos; en ese grupo de migrantes se engloba al que abandonó su casa por falta de oportunidades o por falta de libertades. 

"La decisión de que se celebre el 8 de septiembre se tomó después de que, tras consultarlo con las Casas Vascas, aceptaran todos que coincidiese con el día en que Juan Sebastián ElCano finalizase la vuelta al mundo", cuenta Gorka Álvarez, secretario de Acción Exterior del Gobierno de Euskadi

"Este año habrá muchos actos organizados, con la intención siempre clara que no se politice hacia ningún tema ni a ninguna ideología", cuenta Álvarez, que pretende que la celebración sea un grito común de todo el pueblo vasco. 

Vascos por el mundo

"Los que viven aquí no son franceses, ni españoles, son vascos", decía Orson Welles fascinado por la singularidad de su cultura y su recorrido histórico. 

Es complicado calcular cuánta gente engloba la diáspora, pero es un concepto muy presente en Euskadi. Tanto, que incluso se le denomina 'La octava provincia'. La mayor colonia de vascos y de descencientes vascos se encuentra en Argentina.

"Nos sentimos muy argentinos y muy vascos, se convive bien con el amor a dos patrias"

Aranxta Anitua es la presidenta de la Federación de Entidades Vasco Argentinas, y nieta de migrantes vascos que cruzaron el océano para tener mejor suerte que la encontraban en España. Sus abuelos paternos eran de Arteaga y Arnani; ella se fue por dificultades económicas y él por ser nacionalista vasco. 

Han pasado dos generaciones del último Anitua nacido en Euskadi, pero la nieta sigue teniendo un importante sentimiento de pertenencia: "Desde muy pequeños nos criaron en el Laurak Bat –un centro de actividad cultural vasca en Buenos Aires– y nuestra vida social transcurrió aquí. Nos sentimos muy argentinos y muy vascos, se convive bien con el amor a dos patrias, pero sin añorarla". 

Para celebrar este 8 de septiembre, la organización pretende juntarse con otra diáspora que, en palabras de Aranxta, puede que haya sufrido más que la vasca: la ucraniana. "Lo pasaron bastante mal y necesitan reconocimiento internacional. Intercalaremos bailes y seguiremos aprendiendo de otras culturas", asegura. 

¿Y el voto de la diáspora?

Un debate que ya parece eterno es el de si la diáspora puede o no votar, algo que requeriría una reforma de la Ley Electoral. A esta proclama se han sumado voces de todas las ideologías. Es un debate mucho más transversal de lo que suele ser cualquier cuestión política. 

"Muchos de nosotros ya votamos porque tenemos doble ciudadanía, pero los que no tienen sí lo reivindican, sobre todo en las elecciones vascas. No se ha tomado muy a fondo esta cuestión, aunque lo que sí insistimos más en el voto rogado, que a veces terminan no votando porque se complica el pedido", cuenta Aranxta Anitua.

Por su parte, Gorka Álvarez prefiere no abordar este debate justo en estas fechas, para así no perder de vista la verdadera intención del Gobierno y de esta celebración –que si cae en día laboral no es festivo–: ensalzar a todos los vascos que tuvieron que poner tierra de por medio entre su casa y su futuro. 

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