Un documental recupera la memoria del Anguita más íntimo: "Nunca dejó de luchar"
"Cuando decíamos que estábamos haciendo la película, el 90% de la gente nos decía, fuera del color que fuera: 'Este fue de los mejores políticos que hemos tenido'", afirma a 'Público' su director, Hugo Cabezas.
Sevilla-
"Cuando decíamos que estábamos haciendo el documental de Julio Anguita, el 90% de la gente nos decía, fuera del color que fuera: Este fue de los mejores políticos que hemos tenido. Que esa sea la visión global del espectador motivaba mucho. Era para nosotros una responsabilidad, pero también sabes que el espectador tiene ganas de recordarlo, de no dejarlo en el olvido y de traerlo a hoy". Esta es una reflexión que hace a Público Hugo Cabezas, director del documental Anguita. El hombre de los tres siglos, producido por La Favorita, que prepara su estreno en el próximo Festival de Cine Europeo de Sevilla.
"A nosotros nos interesaba mucho contestar la pregunta de cómo Julio se convirtió en Anguita", cuenta Cabezas. "Es el camino de la transformación. De cómo un profesor en Córdoba desconocido a finales de los 70 se transforma en uno de los políticos que a día de hoy en 2026 más se recuerdan o incluso que con más cariño se recuerdan. Eso es lo curioso. Y Julio, que es profesor, se transforma en Anguita, sin dejar de ser ese maestro [al mismo tiempo]. Y ese profesor es también el punto de vista que nosotros queremos aportar en el documental. Él siempre planteó su vida política desde un punto de vista didáctico, desde un punto de vista de poder llegar a la gente de una manera más natural y desde un punto de vista de la enseñanza, de la explicación".
El ataúd de Anguita se cubrió por expreso deseo suyo con la bandera comunista, después de una amplia trayectoria política, como alcalde de Córdoba y líder de IU, que estuvo marcada, entre otros aspectos, por la integridad. "Al final creo que lo que hace que lo recordemos hoy en día es esa integridad y esa coherencia", reflexiona Cabezas. "Y además él puso toda su imagen al servicio público, porque al final él era una persona más reservada, más tímida. Y creo que también lo recordamos como uno de los más íntegros porque al final vivió como él expresaba. Era muy coherente en eso, predicaba con el ejemplo. No aprovechó nada de la política para su beneficio personal y creo que eso hoy en día, en 2026, es una de las cosas que más se valora, pero claro, aparte de todo eso, de esos ejemplos, es que las ideas que él transmitía hoy en día siguen estando presentes".
El trabajo explora la figura de Anguita a través de los principales hitos de su vida política y personal —en la memoria la muerte devastadora de su hijo Julio Anguita Parrado en Bagdad, en 2003, donde cubría la guerra para El Mundo— y dibuja un retrato que se acerca a una cierta intimidad a través de los testimonios de miembros de su familia, de compañeros de partido y de viaje, de gente que se alejó luego de sus ideales y de su periplo, de adversarios políticos, y, también, de personas que colaboraron muy estrechamente con él y que conocieron una faceta más personal, fuera de las candilejas, como uno de sus escoltas, un conductor, su secretaria personal...
"En el centro queríamos que estuviera él y él es el personaje que más habla en el documental", explica Cabezas. "Ahí hay —añade el director— un trabajo de archivo, de recuperación de material inédito, que para nosotros ha sido muy trabajoso, pero también muy reconfortante: encontrar frases más allá de las que estamos acostumbrados a ver ahora en redes, reflexiones más profundas y reflexiones que no se habían visto. Y a partir de ahí, a partir de que Julio fuera el centro del relato, construir a través de personas que habían vivido con él todos esos momentos esa visión del personaje desde fuera".
"Y sí que queríamos también llevarlo al punto de tener a los propios trabajadores más cercanos a él en aquella época tan movida de Madrid. Nos interesaba mucho porque nos dan un relato completamente diferente: cómo un trabajador que trabajaba mano a mano con él te cuenta una visión completamente distinta a las de las demás personas. Y eso es una visión más cercana y eso es muy bonito en el sentido de que es una versión que no teníamos hasta ahora tampoco".
También aparece en el documental Javier Arenas, factótum del PP en Andalucía durante muchos años y uno de los lugartenientes del expresidente José María Aznar. "Para ello, queríamos ser lo más transversales [que pudiéramos]. Es decir, si sus adversarios políticos forman parte de su vida". Y también se recogen las deserciones en IU: "Las personas con las que al final tuvo peor relación también nos ayudan a hacer una reflexión sobre el propio personaje y sobre los compañeros o las personas con las que se relaciona en aquella época".
Aznar y Felipe González, con quien Anguita se las tuvo tiesas durante varias legislaturas, rechazaron por "razones de agenda", dice Cabezas, participar en el largometraje. "Bueno, nos hubiera encantado [que hubieran querido hablar], porque creemos que hoy en día justamente está bien mirar a tus adversarios políticos y poder hablar de un momento histórico en España, no solo del personaje en sí, sino de cómo esas tres personalidades convivieron en un momento histórico para España que fue clave", se limita a decir Cabezas.
El título del documental, El hombre de los tres siglos, se refiere a una reflexión sobre Anguita que hizo el periodista Iñaki Gabilondo —junto con Pedro J. Ramírez ambos interpretan, cada uno a su manera, aquel periodo en que el dirigente estuvo al frente de IU—. Por un lado, una figura central en la política española de finales del siglo XX, por otro lado, un político clásico: "Se preparaba —analiza Cabezas— perfectamente lo que decía, iba a a estudiar las cosas, estaba obsesionado con estudiar cada cosa de las que iba a hablar y la forma de transmitirla, como un profesor antiguo, como un maestro de escuela que transmite las cosas intentando ser claro, pero también desde un punto de vista alto". Y también, alguien que sintió como propio el despertar del 15M y el aprendizaje de las nuevas generaciones.
"A mí esto es de las cosas que me parecen más interesantes. Anguita nunca paró de transformarse. Es otra de las cosas que lo hacen a día de hoy, como decíamos antes, íntegro, porque él se transformó y él iba constantemente aprendiendo. Él, aunque vuelve a Córdoba a ser profesor, nunca se va de la vida política, aunque sí de la primera línea, pero él nunca dejó de luchar. Él está en los colectivos, está haciendo muchísimas conferencias, o sea, nunca para. Y sigue transmitiendo sus ideas mientras se va transformando y modernizando también".
"Y al final —añade el director— pues tiene esa ilusión, yo creo que sintió que todo eso que él había sembrado estaba germinando en ese momento del 15M. Se le ve con con esa ilusión de decir: No se puede parar de luchar. Y él desde luego no lo hizo. No paró nunca de luchar hasta el último momento".
La película recoge también la tensión con la que vivió Anguita su relación con las armas. En el largometraje se habla de una pistola con la que el político se pertrechó, por ejemplo, en el 23F. "Esa presencia de la amenaza fue muy real en aquellos años y a lo largo de su vida pública. Eso habla mucho del momento político, del momento social en el que él empieza en la política. Es para que nos imaginemos esa amenaza, que podía sentir también Julio, que venía de una familia militar. Digamos que le aportaba una seguridad ante una amenaza y es una de las contradicciones, pero para mí lo importante es que habla del contexto histórico al que esperemos no tengamos que volver a esos momentos".
Las imágenes están repletas también de cigarrillos, fue una generación de políticos marcada por el tabaco. "Las imágenes también te ponen el contexto en el que estamos contando la historia. Eso, claro, a él luego cuando llegan sus infartos y demás, con la presión que tiene en esos momentos, ya deja de fumar y estuvo muchos años después sin hacerlo", afirma Cabezas.
Cabezas se despide de Público como el cantante de una banda, reivindicando a su equipo y haciendo balance de los tres años que han dedicado a hacer la película. "Para nosotros como empresa, como productora, ha sido un trabajo largo, de reflexión, de investigación, desde el punto de vista tanto creativo de guion como de la producción". "Ha sido un trabajo en equipo —remacha Cabezas— para poder llegar a tanta profundidad del personaje. Para mí es un personaje del que podrías contar tantas cosas, tantas cosas. Y muchas veces elegir lo que vas a contar es una de las principales dificultades. Y decidir esto sí, esto no, ha sido ese trabajo más duro. Anguita ha tenido una vida tan poliédrica y tan rica en eventos y en experiencias vitales que seleccionar y poder construir el relato ha sido un trabajo que hemos disfrutado mucho, pero ha sido difícil".
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