Las negociaciones para el Senado visibilizan aún más el ticket electoral Feijóo-Abascal
La posible entente de cara a las listas de la Cámara Alta podría disuadir al votante más moderado del PP, por otro lado, un sector menos movilizado del electorado.
Diferentes politólogos analizan para 'Público' las posibles consecuencias electorales de los entendimientos entre los líderes de PP y Vox.

Madrid-
Entre la discreción y las filtraciones avanzan las negociaciones entre Partido Popular y Vox para diseñar una lista única al Senado el próximo 29N. La derecha presupone la victoria y hace un cálculo clave: una mayoría de tres quintos que le permita designar unilateralmente los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional y los diez vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que corresponden al Senado. Una suerte de ticket electoral entre Feijóo y Abascal con la intención de contrarrestar la alianza de PSOE y otros partidos progresistas, que acudirán a las elecciones de la Cámara Baja en listas unidas.
Feijóo ha reconocido esas negociaciones con Vox y la alianza electoral con la extrema derecha plantea la duda de qué consecuencias puede tener en las urnas. El votante moderado, al que dice querer acercarse Feijóo, podría desconectarse al ver su cercanía con la extrema derecha. O si el votante de Vox puede desencantarse al percibir que los de Abascal se pliegan a Feijóo.
Los politólogos consultados por Público perciben que las consecuencias del ticket electoral entre Feijóo y Abascal serán moderadas. Una alianza en el Senado puede entenderse por el votante como una decisión meramente estratégica y no alterar la decisión sobre el voto. Más aún si el pacto consiste en que Vox retire sus candidaturas para luego recibir los senadores por designación autonómica que corresponden al PP, un acuerdo que no requiere de lista única y que puede pasar desapercibido en la inmensa mayoría de los votantes. Pero una alianza con la ultraderecha puede poner en riesgo el acercamiento de Feijóo al votante centrista.
El último barómetro del CIS refleja una realidad que se mantiene intacta en cada estudio publicado: la autopercepción de los votantes revela que la gran mayoría se ubica en el centro. Basta comprobar que hay menos votantes que se consideren de extrema derecha que votantes tiene Vox, que en estimaciones electorales ronda el 17% en intención de voto. Un análisis a través de datos del CIS de la consultora Silván & Miracle revela que el votante de centro está mucho más desmovilizado que el resto de espacios ideológicos, algo que podría afectar a Feijóo si quiere alcanzar esos votos pero se alía con Vox.
"Los extremos siempre están muy movilizados, en torno al 90%, y eso baja según vas acercándote al centro. La extrema derecha ya no tiene capacidad de movilizar mucho más. No creo que en ellos un pacto entre PP y Vox les deje sin ir a votar, porque el antisanchismo mueve mucho. Sí puede alejar algo a esos votantes de centro, porque es el grupo más desmovilizado", apunta Mikel Gómez, politólogo y miembro de Silván & Miracle.
El votante moderado es siempre es el caladero de votos al que todas las formaciones aspiran a conquistar durante una campaña electoral. Es por eso que Gómez establece una posible salida a esos votos: los partidos nacionalistas, soberanistas o regionalistas. "Si esto se presenta como una batalla de bloques, hay una tercera vía, los partidos autonómicos, del que aún no sabemos de dónde están recibiendo los votos. Recoge mucho voto de la izquierda, pero sabemos que algunas fuerzas son de derechas y podrían atraer al votante de centro desencantado con el PP", explica.
¿Tiene riesgos para el PP un pacto con Vox?
Por su parte, María Silvestre, Catedrática de Sociología de la Universidad de Deusto y Directora del Deustobarómetro, es prudente a la hora de analizar el impacto en el PP: "Al tratarse del Senado, el PP corre un riesgo menor de que su electorado más centrista dude sobre su voto. Es una iniciativa que se puede interpretar como una estrategia para salvaguardar la mayoría absoluta", asegura a Público. Igualmente, Silvestre sí percibe que el hipotético pacto pueda tener repercusiones entre el votante de Vox: "Puede generar cierta dificultad, aunque el mayor riesgo es táctico y no ideológico. Esto puede provocar alguna pérdida de votos para Vox, especialmente si parte de su electorado no comprende o no comparte esta lógica, aunque no creo que sea un obstáculo insalvable: el votante puede entender que se trata de una decisión estratégica para maximizar la representación de las derechas", analiza.
Actualmente, Partido Popular y Vox gobiernan en coalición en cuatro comunidades autónomas: Extremadura, Aragón, Andalucía, Castilla y León, y los sondeos publicados previos al 29N no reflejan que esto haya afectado en algún modo a que el PP pierda votantes. Las únicas encuestas que muestran fortaleza en el PSOE corresponden al CIS, todas las demás dan una holgada mayoría al bloque conservador.
Ahora bien, Itziar García, consultora de comunicación política, sí ve más posible que esa estrategia afecte al resultado de las derechas: "El PP corre el riesgo de alejar a una parte del electorado moderado. Existe un perfil de votante descontento con la gestión de Sánchez, con posiciones más centristas que podría sentirse huérfano", explica.
PP y Vox han planteado la campaña electoral con urgencia y con un objetivo ulterior a sus propios partidos: acabar con el sanchismo. Abascal ha dicho que es un "ahora o puede que nunca" y Feijóo que toca una "reconstrucción nacional" tras los ocho años de Gobierno. Si ese mensaje cala entre los votantes conservadores serán más laxos a la hora de hacer concesiones a pactos que, en otro contexto, no aceptarían. La baza del antisanchismo es a la que Feijóo y Abascal han apostado su futuro.
Lo bueno y lo malo del antisanchismo
Si un pacto entre PP y Vox no penaliza como podría haber condicionado las elecciones de 2023, ¿tanto moviliza entre la derecha el antisanchismo? Itziar García lo confirma: "Está movilizando mucho voto y facilita que una parte del electorado conservador acepte acuerdos que, en otras circunstancias, podrían resultar más controvertidos", apunta al respecto. Mikel Gómez ofrece la cara y la cruz de lo que genera el antisanchismo: "Esa figura polarizante es un activo electoral para el PSOE y, a la vez, una motivación para votar a su oposición".
Estar en contra o a favor de Sánchez marca el debate, y la polarización política tiene reglas propias: "Apenas hay espacio para el centrismo ideológico, la polarización política y la lógica de bloques reduce el espacio para los matices y favorecen que el rechazo al adversario político se convierta en un factor determinante de voto", concluye María Silvestre.





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