Extremadura, de feudo histórico del PSOE a laboratorio del PP en su estrategia contra Sánchez
La región extremeña afronta su adelanto electoral convocado por María Guardiola para el 21 de diciembre con la incógnita del papel que podrá jugar Vox.
Los socialistas han gobernado con holgura y en solitario toda la democracia excepto entre 2011 y 2015 y los dos últimos años con el PP al frente.

Madrid--Actualizado a
La historia política de Extremadura no se entiende sin el nombre de Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Es el gran nombre propio de la región. No en vano es el presidente autonómico que más tiempo ha ejercido en ese cargo con la excepción de Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, que le ha superado este año.
La comunidad extremeña ha estado gobernada por el PSOE durante toda la democracia a excepción del periodo entre 2011 y 2015 y los dos últimos años con María Guardiola a la cabeza. La presidenta de la Junta de Extremadura decidió este lunes convocar elecciones anticipadas para el próximo 21 de diciembre. Un intento que desde el PP entienden como una suerte de primera vuelta antes de las elecciones generales y una estrategia contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
Lo hizo tras constatar que no tenía los apoyos suficientes para aprobar los Presupuestos tras el rechazo frontal de Vox. El partido de extrema derecha rompió con el PP en julio del pasado año al ordenar Santiago Abascal salir de todas las coaliciones de Gobierno. Será la primera cita en las urnas del nuevo ciclo electoral.
Extremadura será así el primer territorio del próximo ciclo electoral. La cita llega con cierta incertidumbre sobre si el PP podrá alcanzar la mayoría absoluta que busca el partido que lidera Alberto Núñez Feijóo. Las encuestas están ajustadas y no aseguran una victoria holgada.
En las elecciones de mayo de 2023 de hecho el PP no obtuvo la victoria. El PSOE liderado por Guillermo Fernández Vara, recientemente fallecido, fue la fuerza más votada aunque empatado a escaños con los populares. Pero la suma de Guardiola con Vox, que obtuvo un escaño más que Unidas Podemos, decantó la balanza hacia la derecha. Tras ciertas reticencias de la presidenta ante la extrema derecha, asegurando de manera pública que no gobernaría con el partido de Abascal, finalmente se firmó la coalición al incluirse un consejero de Vox en la estructura gubernamental.
Los años de Guillermo Fernández Vara
Cuatro años antes el resultado electoral sí que había sido de mayoría absoluta para el PSOE de Vara. En 2019 los socialistas llegaron a 34 escaños, muy por encima de los 20 del PP. Vox todavía no aparecía en la Asamblea de Extremadura y obtuvo apenas un 4,7% y ningún diputado. Sí que los consiguió Ciudadanos pero sus siete escaños eran insuficientes para impedir la reelección de Vara.
El ex presidente extremeño, pupilo de Rodríguez Ibarra y muy cercano a él, gobernó durante 12 años aunque no de manera consecutiva. Sus primeras elecciones fueron en el año 2007 tras dar Ibarra un paso al lado. Él llevaba como consejero del Gobierno extremeño, tanto de Bienestar Social como de Sanidad, desde el año 1996. Y arrasó siguiendo la estela de su antecesor, con un 52,9% del total de votos y 38 escaños. Unas cifras superiores a las obtenidas en los anteriores comicios por Ibarra y que solo han sido superados en 1991.
Tras un retroceso en 2011 que significó la victoria del PP, Vara decidió ejercer de líder de la oposición durante cuatro años. Volvió a presentarse en 2015 y superó a los populares gracias a un 41,5% y 30 escaños. Esta vez no tuvo mayoría absoluta y necesitó el voto favorable de los seis diputados de un Podemos en pleno auge.
La excepción Monago
En la historia política de Extremadura destaca sobremanera el periodo entre 2011 y 2015. El PSOE se encontraba en horas muy bajas a nivel nacional con José Luis Rodríguez Zapatero en Moncloa afrontando sus últimos compases y con una crisis económica acuciante. Los comicios autonómicos fueron un reflejo del momento ya que los socialistas perdieron prácticamente todo su poder territorial.
Extremadura no fue una excepción. Algo similar pasó en otro feudo infranqueable para el PSOE, Castilla-La Mancha. El PP que lideraba José Antonio Monago, superó a la candidatura de Vara por dos escaños, 32 frente a 30. Ninguno alcanzaba la mayoría absoluta y se necesitaba la participación de IU, que entonces obtuvo tres escaños necesarios para la formación de Gobierno.
La decisión de IU en aquellos momentos fue muy polémica. Se abstuvieron para facilitar la formación de Gobierno por parte del PP en solitario. Un hecho que fue desautorizado por la dirección federal de IU que entonces lideraba Cayo Lara. Los diputados de IU Extremadura justificaron la decisión en una consulta a las bases que a su vez también fue tachada de "insubordinación" por parte de la dirección de IU.
En cualquier caso Monago duró solo cuatro años. En 2015 Vara volvió a darle la vuelta a los resultados electorales. La legislatura del PP estuvo marcada por varias polémicas. Una de ellas fue destapada por Público al averiguar que Monago había cargado al Senado numerosos viajes a las Islas Canarias cuando era senador.
La era Ibarra
Desde 1983 a 2007 la Presidencia de la Junta de Extremadura estuvo en manos de Ibarra. Todas sus victorias electorales fueron por mayoría absoluta a excepción del año 1995. En aquella ocasión obtuvo 31 escaños y fue necesaria la abstención de IU. En el resto de elecciones, se presentó a seis, obtuvo 35 escaños (1983), 34 (1987), 39 (1991), 34 (1999) y 36 (2003). Los porcentajes de voto nunca bajaron del 43,% en su peor resultado, el de 1995.
Ibarra sigue siendo una figura muy respetada en el PSOE aunque en los últimos tiempos se ha alineado con la vieja guardia que encabeza Felipe González. El ex presidente extremeño se ha mostrado crítico con Pedro Sánchez en materias como la financiación autonómica o los pactos con partidos independentistas.
El papel de Miguel Ángel Gallardo
Los socialistas afrontan estas elecciones ahora con una nueva cara. Vara renunció a la reelección tras las últimas elecciones por motivos de salud. Y emergió entonces la figura de Miguel Ángel Gallardo, presidente de la Diputación de Badajoz y uno de los alcaldes más exitosos de la región gracias a sus seis mayorías absolutas en Villanueva de la Serena.
Gallardo además ha tenido que afrontar dos procesos de primarias internos en los que ha tenido oposición. Y en ambos ha ganado. Primero a Lara Garlito y luego a Esther Gutiérrez. En las segundas primarias mejoró incluso su victoria. Gallardo se ha visto también envuelto en la polémica a nivel político y, especialmente, judicial.
Está imputado y pendiente de juicio acusado de prevaricación en el caso que afecta al hermano de Sánchez. También se ha mostrado con voz propia respecto a la financiación singular para Catalunya, medida que ha criticado. Su aforamiento hace unos meses para ser diputado en la Asamblea también generó revuelo.
Aunque las perspectivas electorales del PSOE, según las encuestas, no son nada positivas, Gallardo será el candidato. La propia portavoz del Gobierno de Sánchez, Pilar Alegría, avaló su candidatura de manera pública este martes en la rueda de prensa ofrecida en Moncloa. "Ha ido en dos ocasiones a primarias y los militantes han hablado con claridad", señaló. Gallardo considera que Guardiola ha convocado el adelanto "al servicio de Feijóo".


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