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Caceroladas en el barrio de Salamanca El final de las caceroladas contra el Gobierno llega con la desescalada: "Ahora es verano y la gente se va a las terrazas"

Las manifestaciones contra el Ejecutivo que a mediados de mayo prendieron con fuerza en el barrio de Salamanca de Madrid han ido perdiendo fuelle: en la calle Núñez de Balboa, epicentro de la protesta, se llegaron a reunir más de 1.000 personas y ahora son sólo tres los que sigue manifestándose.

Las concentraciones en Núñez de Balboa centran el debate político
Las concentraciones de Núñez de Balboa se extendieron por varios lugares de España,. (Archivo)

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Las manifestaciones contra el Gobierno que a mediados de mayo prendieron con fuerza en el barrio de Salamanca en Madrid y que tuvieron su epicentro en la calle Nuñez de Balboa han ido perdiendo fuelle a la misma velocidad que el país ha ido avanzado en la desescalada. Un reportaje publicado este miércoles por el periodista Manuel Viejo en el diario El País certifica que de la protesta poderosa y enérgica que en mayo se extendió a otras ciudades de España apenas quedan ya unos rescoldos. 

Nada describe mejor la situación que el titular del propio reportaje: Los tres últimos manifestantes de las caceroladas de Núñez de Balboa: "La gente se ha cansado y ha vuelto el fútbol". Y sí, exactamente son tres las personas, según El País, que aún siguen bajando todos los días a las nueve de la noche envueltos en la bandera de España y cacerola en mano para protestar contra el Gobierno. 

El paisaje debe resultarles desolador: hace menos de un mes allí se concentraban más de 1.000 personas y todo el foco mediático del país. María Luisa Fernández, cuyo nombre saltó a los titulares de los medios como una de las cabecillas de la protesta, aventura a El País una explicación que tampoco tiene desperdicio sobre por qué las caceroladas contra el Gobierno han decaído: "Ahora es verano y la gente se va a las terrazas".

Los tres últimos de Núñez de Balboa que protagonizan el reportaje de El País añaden otro motivo a la dilución de las manifestaciones: el maltrato de los medios. "Nos han tratado fatal", dice uno de ellos.

Los Cayetanos –así bautizaron los medios a los manifestantes– reclamaban libertad al Gobierno, sin precisar en qué consistía esa libertad. Se quejaban del confinamiento y de la falta de movilidad, pero también echaban en cara al Ejecutivo los muertos por el coronavirus. Pura contradicción que algunos siguen sin resolver: "Las concentraciones volverán a subir cuando nos rescaten", augura Fernández a El País.

Lo mismo opinan los tres últimos de Núñez de Balboa, convencidos de que volverá a prender la mecha del descontento más pronto que tarde. "Somos el último reducto que viene", afirman a El País

Las protestas fueron alentadas por Vox y PP, con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso a la cabeza. "Esperen a que la gente salga a la calle, porque lo de Núñez de Balboa les va a parecer una broma", llegó a decir Ayuso. El barrio de Salamanca, auténtico feudo conservador de la capital, respondió. Lo que ya no está tan claro es que vuelva a responder: de momento la calle de Núñez de Balboa está vacía y ya nadie se asoma a los balcones.

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