Más gasto militar y menos gasto social en Francia: ¿Un aviso para el resto de Europa?
La crisis en la que está sumida el país desde las elecciones de 2024 y el rearme generalizado en Europa ha provocado el bloqueo de pensiones y recortes en derechos sociales de las autoridades francesas.

Madrid--Actualizado a
El proyecto de presupuesto presentado esta semana por el primer ministro francés, François Bayrou, que prevé ahorrar 40.000 millones de euros y una subida del gasto militar, responde a dos dinámicas paralelas: la crisis en la que está sumida la política francesa desde las elecciones legislativas de 2024 y un contexto europeo donde el rearme puede acabar provocando una nueva oleada de recortes sociales.
Con su propuesta presupuestaria, el primer ministro de Emmanuel Macron pretende reducir drásticamente el déficit público francés, crónicamente elevado en comparación con el resto de la Unión Europea. Sin embargo, Bayrou, sin mayoría parlamentaria, tiene pocas probabilidades de ver aprobado su presupuesto. Apenas había acabado de explicarlo cuando representantes del Reagrupamiento Nacional y La Francia Insumisa –los principales partidos de oposición– anunciaron su rechazo. Bayrou ha presentado su propuesta justo al inicio de las vacaciones parlamentarias, para evitar una moción de censura inmediata y una movilización sindical en la calle, un escenario siempre peligroso políticamente en Francia.
Después del verano empezarán las negociaciones. Bayrou aspira a conseguir el apoyo de Los Republicanos (derecha) y el Partido Socialista, que ya no actúa de manera coordinada con los ‘insumisos’ de Jean-Luc Mélenchon. Es relativamente fácil que LR apoye el presupuesto, claramente orientado a la derecha, pero el PS exigirá al menos subir los impuestos a las grandes fortunas, quizá suavizar algunos de los recortes más dañinos para las clases populares y retirar la propuesta de eliminar dos días festivos, que ha despertado una oleada de indignación.
Bayrou seguramente ligará el proyecto presupuestario a una moción de censura contra su Gobierno, que podría derribarlo. Sería el segundo primer ministro que Macron pierde a manos de la Asamblea Nacional desde su fatídica decisión de convocar elecciones adelantadas en junio de 2024, cuando solo la unidad de las izquierdas impidió una victoria del candidato de Marine Le Pen, Jordan Bardella. Si Bayrou cae, Macron deberá elegir entre nombrar otro primer ministro o disolver el parlamento – decisión suicida, ya que las encuestas prevén un retroceso de su campo político aún mayor que el de 2024 y la victoria del Reagrupamiento Nacional, que se beneficiaría de la probable división de la izquierda.
La dimensión europea del 'presupuesto Bayrou'
Bayrou presentó su propuesta de presupuesto con el sentido de la solemnidad propio de la política francesa: un escenario presidido por el lema "La hora de la verdad" y frases altisonantes del tipo "Hay momentos en la historia de los pueblos en los que tienen una cita consigo mismos. Y este momento es uno de ellos". El dramatismo sobre el déficit público y las propuestas de recortes para solucionarlo son un clásico de la política francesa desde hace al menos dos décadas... igual que las protestas sociales que a menudo hacen descarrilar los planes de austeridad.
El déficit público francés –del 5,8% en 2024– es el tercero más alto de la Unión Europea y casi el doble que el español. La deuda pública del país vecino también es la tercera más abultada de la UE en relación con el PIB, solo superada por Grecia e Italia. Hace un año, la Comisión Europea inició un procedimiento disciplinario por déficit excesivo contra Francia y otros seis países, el primero desde la suspensión de las normas de disciplina fiscal por la pandemia de la covid-19.
Sin embargo, a la vez que saca el palo de la austeridad fiscal, la Comisión de Ursula Von der Lyen exige a los Estados miembros que suban su gasto militar al 2% del PIB, una exigencia que Donald Trump y la OTAN llevaron al 5%, con el acuerdo de Francia. Macron desplegó todo el dramatismo del que es capaz en su discurso del 14 de julio, donde afirmó que "nunca desde 1945 la libertad ha estado tan amenazada". El objetivo era justificar un incremento estratosférico del gasto militar que será simultáneo a recortes en las prestaciones por desempleo, congelación de pensiones e incremento del copago de los medicamentos, entre otras medidas.
La previsión es aumentar el gasto militar en 6.500 millones de euros en los próximos dos años, alcanzando un total de 64.000 millones en 2027. El doble del presupuesto de Defensa que Macron se encontró cuando llegó a la presidencia en 2017… y un 50% más de la cifra que Bayrou pretende ahorrarle al Estado con sus recortes.
Más dinero para armas y menos para derechos sociales es la receta de Macron, que desacredita a quienes prometían un rearme sin impacto negativo en el resto de las partidas presupuestarias. La incógnita es si esta fórmula responde sobre todo a dinámicas propias de la política francesa o se extenderá al resto de Europa, donde el incremento del gasto militar se ha convertido en un imperativo absoluto.
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