La crisis de Ceuta aísla todavía más a Robles del resto del Gobierno
Fuentes de Defensa aseguran que su ministerio está totalmente abierto a publicar informes del CNI previos a la crisis de Ceuta pero animan a Sánchez a desclasificar también los de la Inteligencia del Ejército o la Policía Nacional.
Las faltas de entendimiento entre Robles y otros sectores del Consejo de Ministros, en cualquier caso, no son nuevas. Con Marlaska mantiene una tensa relación y ha protagonizado desencuentros sonados con el ala de Podemos y, después, de Sumar.

Madrid--Actualizado a
Si hubiera que resumir el Pleno de este jueves en una fotografía, sería la de Margarita Robles sentada en su escaño sin aplaudir el discurso de Pedro Sánchez, aunque es verdad que no se correspondería exactamente con que ha pasado en el hemiciclo. La foto existe y tiene relevancia política, pero no ofrece una información completa de lo ocurrido. Robles sí aplaudió al presidente del Gobierno, pero lo hizo menos que el resto. Cuando sus colegas ministros todavía no habían terminado de ovacionar a Sánchez, la titular de Defensa tomó asiento, algo que no pasó desapercibido para algunos de los portavoces de otros grupos parlamentarios, que lo destacaron en sus intervenciones. Lo cierto es que todas las cámaras la apuntaban a ella. No en vano, Robles es la única ministra que se ha mostrado dura con Marruecos —en contra de la línea oficial trazada en La Moncloa— desde que el 30 de julio cruzaran la frontera de Ceuta entre 70.000 y 80.000 personas
La anécdota del aplauso la han zanjado rápido fuentes de Defensa, aunque no sin una cierta suspicacia. Dichas fuentes deslizan que la ministra sí ha aplaudido a Sánchez —es cierto—, pero que, en cualquier caso, ella tiene libertad para aplaudir cuando y como quiera. Lo que pasa es que la imagen [la que encabeza esta noticia] es perfecta para ilustrar lo que ha ocurrido en las últimas semanas e incluso antes.
Pero lo primero es lo que tiene que ver con Ceuta. Desde el minuto uno, Robles ha defendido una postura dura con Marruecos, marcando mucha más distancia con Rabat que el resto de ministros e incluso que Sánchez, a pesar de que este jueves ha reconocido que la "cooperación" de España con el país de Mohamed VI "tiene que ser diferente". Robles, además, afirmó en su comparecencia del 25 de agosto que el CNI alertó a la Delegación del Gobierno ceutí de una convocatoria para entrar a nado a Ceuta el día 30 de julio. Es una versión distinta a la que da el Ministerio del Interior y que secunda de forma oficial el Gobierno. Fernando Grande-Marlaska insiste —y así lo hacen también fuentes de su Ministerio— en que no se recibió ningún aviso. El pulso entre ambos ministerios ha sido —y es— público.
Durante los últimos días, han aparecido publicados algunos informes que han aumentado el ruido mediático tanto en torno a la posible implicación de Marruecos en el cruce fronterizo —que da por hecha la práctica totalidad de los grupos del Congreso a excepción del PSOE— como acerca de a la eventual información que pudiera haber manejado el Gobierno antes de la crisis. En ese punto, Sánchez se ha comprometido públicamente a recoger en un dossier "todos los informes" para que "los medios de comunicación y la ciudadanía puedan examinarlos". El líder del Ejecutivo ha sido enfático: "Todos". Ante esa contundencia, fuentes de Defensa se han mostrado totalmente a favor de que se hagan públicos los informes del centro de inteligencia que depende de su departamento, el CNI, aunque también señalan que, al compartir información con centros de otros países, el proceso atesora una cierta complejidad.
En cualquier caso —y también ahí reta, en cierta manera, Defensa al presidente del Gobierno—, fuentes del ministerio animan a Sánchez a hacer públicos los informes no solo del CNI, sino que también los de las Inteligencias de instituciones como la Policía (el CNIF) o el Ejército (CIFAS). Las mismas fuentes recuerdan que el CNIF —dependiente de la Policía Nacional y, por lo tanto, de Interior— tiene mucha importancia en la información relacionada con el control fronterizo. Fuera como fuere, "el ministerio está encantadísimo de que se se hagan públicos todos los informes", comentan desde Defensa.
Fuentes de Moncloa, por su parte, rebajan la importancia del episodio de los pocos aplausos de Robles. "Cada uno tiene su expresividad mayor o menor", apuntan. "Estamos seguros de que con ello no ha querido expresar un posicionamiento crítico", añaden. Además, recalcan que en el asunto de la descalificación de los informes la ministra de Defensa está alineada con la decisión. Sí que es cierto que hay voces socialistas que en algunos momentos han señalado el "perfil propio" de Robles o que no suele estar atada a argumentarios, pero a la vez recuerdan de manera recurrente que es una de las pocas personas que permanece junto a Sánchez desde que llegó a Moncloa e incluso antes. Informa Miguel Muñoz.
Hay que recordar que Robles fue uno de los nombres cuyo futuro en el Consejo de Ministros se daba por seguro cuando Sánchez alcanzó el bastón de mando estatal. Antes, ya había sido su portavoz parlamentaria. Sin embargo, no son pocos los gestos que, desde aquel 2018, la han colocado en una posición de independencia con respecto al resto del Ejecutivo. Es lo que se suele llamar un "verso libre" y la crisis de Ceuta lo ha evidenciado, aunque esa defensa de una posición propia no ha pillado a nadie por sorpresa, especialmente estando en frente Grande-Marlaska, con quien Robles tiene un buen historial.
Más allá de la crisis de Ceuta
Los dos ministros han mantenido una relación tensa desde el principio. Robles se ha ausentado varias veces en tomas de posesión de altos cargos de la Guardia Civil —siempre dependientes de Marlaska— o ha deslizado su rechazo a decisiones del titular de Interior, como la destitución de Félix Azón, a quien Robles había promovido para dirigir dicho cuerpo. También hubo un choque entre ambos cuando la ministra pretendió que algunos militares desplegados en la pandemia pudieran asumir determinadas funciones policiales. Marlaska se negó. Más tarde, en 2021, la anterior crisis migratoria ceutí fue un nuevo foco de enfrentamiento entre ambos.
Pero también ha tenido la titular de Defensa desencuentros con otros ministerios. Hace bien poco tuvo sus más y sus menos con Mónica García, ministra de Defensa. Fue a cuenta del hantavirus, una infección que mantuvo en alerta a las autoridades españolas la pasada primavera. Robles deslizó que la cuarentena para las personas infectadas sería "voluntaria". García, por su parte, tuvo que salir al paso y afirmar que el Gobierno tenía "los instrumentos suficientes" para garantizar la protección de la población. En otras palabras, la obligatoriedad de la cuarentena. Finalmente, la hubo. La sangre entre Defensa y Sanidad no llegó al río, pero, de nuevo, demostró una cierta falta de sintonía.
Antes, durante el primer gobierno de Sánchez, Robles había tenido ya sonados choques con Podemos sobre todo por el envío de armas a Ucrania o el incremento del gasto militar. En el segundo gobierno, los choques fueron con Sumar.
Recientemente, incluso con Pedro Sánchez tuvo una pequeña polémica en ese sentido. En marzo de este año, el Gobierno español se negó a que Estados Unidos utilizara las bases de Rota y Morón como apoyo para sus ataques a Irán. Pero, ¿cuál fue la polémica? La realidad es que Robles siempre se mostró alineada con el presidente del Gobierno. Sin embargo, la gestualidad favoreció lecturas recelosas. En plena crisis diplomática abierta con Donald Trump por la negativa de Sánchez, Robles recibió en su ministerio al por aquel entonces nuevo embajador estadounidense, Benjamin León Jr, algo que levantó sarpullidos, aunque no llegaron a enfrentamiento manifiesto.
Algo así ocurrió años antes, en 2023, cuando Isabel Díaz Ayuso vetó a Félix Bolaños de los actos del 2 de mayo y Robles decidió permanecer en el palco de autoridades. Moncloa, por aquel entonces, se limitó a desmarcarse de la actuación de la ministra y la calificó de "decisión personal".
En suma, la historia de Robles dentro del Gobierno es la de una ministra con poder y una cierta tendencia a la independencia con respecto al resto del Consejo de Ministros. Un "perfil propio", como la señalan algunas voces. Hasta el momento, Sánchez lo ha respetado y nunca los desencuentros se han transformado en puntos de no retorno. Está por ver, eso sí, si la crisis de Ceuta cambia las cosas. Defensa mantiene su posición.





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