El Gobierno se desmarca de la UE al endurecer el tono contra Trump pero los partidos a su izquierda lo ven insuficiente
Pedro Sánchez condenó la "violación de la legalidad internacional en Venezuela" y Albares admitió que hubiera preferido un "comunicado de la UE más duro".
Figuras como Enrique Santiago o Ione Belarra califican de "tibia" la reacción del Ejecutivo y Podemos llega incluso a pedir la ruptura de relaciones con Estados Unidos.

Madrid-
El Gobierno ha basculado en las últimas horas entre la denuncia in crescendo al ataque de Trump a Venezuela y un cierto equilibrismo para preservar las relaciones de España con Estados Unidos. Con los acontecimientos avanzando a marchas vertiginosas —Maduro ha declarado este lunes en tribunal de Manhattan en el que será juzgado junto a su mujer, Cilia Flores—, varias voces tanto del Ejecutivo como del PSOE han dejado clara la voluntad del Gobierno español de liderar una posición dura frente a Trump. Sin embargo, diversas voces a su izquierda piden todavía más contundencia en un contexto que tiene visos de redefinir las bases de las relaciones internacionales.
Por el momento, España ya ha firmado dos comunicados acerca del ataque estadounidense a Venezuela. Uno, con 26 de los 27 países de la Unión Europea (UE). En el texto publicado este domingo, que no ha firmado la Hungría de Viktor Orbán, se incide en la necesidad de la desescalada, en que se respeten los principios del derecho internacional y en la voluntad de que sean los venezolanos quienes lideren la salida de la crisis.
En una entrevista en la Cadena SER, José Manuel Albares, ministro de Exteriores español, ha enfatizado algo acerca de ese comunicado: "Sus dos primeros párrafos tienen un acento claramente español". Son esos compases iniciales del texto los que hacen referencia tanto a la importancia de "evitar una escalada" como al respeto al derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas. Incluso puede leerse, aunque entre líneas, un dardo a Trump: "Los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas [EEUU es un miembro permanente] tienen la responsabilidad particular de defender esos principios".
El propio Albares ha explicado que España se puso en marcha muy pronto para que la UE lanzase el comunicado, aunque ha reconocido que le hubiera gustado que fuera "más duro". En cualquier caso, esa presión por parte del Gobierno refleja, primero, su voluntad de ejercer un liderazgo dentro de la UE en cuanto a la crítica a Trump —fuentes del PSOE hacen también esa interpretación— y, segundo, los pocos reparos a la hora de desmarcarse cuando Bruselas no llegue al nivel esperado.
De ese liderazgo político que persigue España ha hablado también Elma Saiz, portavoz del Gobierno, en el programa Malas lenguas, de TVE. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha ratificado que España considera una "vulneración del derecho internacional" la incursión de EEUU en Venezuela y ha asegurado que España "va a ser siempre garante" de la apuesta por la "legalidad internacional".
Es un ímpetu en la arena europea que ya desplegó Sánchez con Palestina y que está replicando con Venezuela, en un momento histórico que Saiz ha definido como "muy delicado". Entre la "ley de la selva" y los "límites" que den "garantías y seguridad" a la ciudadanía, la portavoz del Gobierno ha asegurado que España ejercerá liderazgo para que prevalezca lo segundo.
Nuestro país se ha adherido, además, a otro texto (en este caso junto a Chile, Colombia, Brasil, Uruguay y México) que también tiene "sello español", tal y como apuntan desde el PSOE en conversación con Público. En ese documento, algo más decidido que el de la UE, se "rechazan las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela", se subraya la importancia de "la soberanía y a la integridad territorial de los Estados", se exige que la situación de Venezuela se resuelva "sin injerencias externas" y se pone negro sobre blanco, a las claras, la preocupación que suscita "cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos". El propio Trump hizo del control del petróleo venezolano el leitmotiv de su comparecencia del pasado sábado.
Lo que parece evidente, con todo, es que los derroteros por los que el Ejecutivo español está lanzando su respuesta particular a la situación de Venezuela son distintos a los que ha fijado la Comisión Europea en una rueda de prensa este lunes, a pesar del comunicado que lazó la UE. "Los próximos pasos son el diálogo hacia una transición democrática, que debe incluir a Edmundo González y María Corina Machado", ha remarcado la portavoz comunitaria Anitta Hipper. La Comisión da un paso más y habla ya de los dos opositores. También incluye la palabra "transición", como en su primer comunicado, algo que no ocurre en el que firmó Sánchez con los países latinoamericanos.
Las izquierdas empujan desde dentro
Pero si el Gobierno español trata de arrastrar, en el exterior, a la comunidad a internacional a posturas contundentes, en el interior del país son varios de los partidos a la izquierda del PSOE los que tratan de empujarlo a él. Mientras que el Gobierno considera tibio el comunicado de la UE; Izquierda Unida, por poner un ejemplo, cree que el comunicado "tibio" ha sido el que firmó España junto a Chile, Colombia, Brasil, Uruguay y México. "En ese comunicado no figura la palabra condena ni hay un llamamiento claro a la no intervención de EEUU", ha dicho Enrique Santiago, portavoz en el Congreso de IU.
Santiago critica muy duramente, además, que no exista tampoco una condena con respecto a "algo tan grave como el secuestro de un jefe de Estado, que es una toma de rehenes, un crimen internacional" que se contempla en "el Estatuto de la Corte Penal Internacional". Lo cierto es que gran parte de la partida en las últimas horas se está jugando alrededor de la terminología.
Efectivamente, Santiago señalaba este lunes en La hora de la 1 que, en los comunicados oficiales, España había evitado el uso de la palabra "condena" al ataque de EEUU. La cuestión se resolvía con "preocupación y rechazo". En cambio, Sánchez sí utilizó "condena" en una posterior carta a la militancia socialista. El Gobierno evita, por otro lado, la palabra "secuestro" para referirse a lo que ha hecho Estados Unidos con Maduro.
Otras formaciones de izquierdas como ERC, EH Bildu o el BNG han expresado en comunicados de denuncia, aunque también entre ellas hay disonancias. Algunos, como los abertzales, hablan abiertamente del "secuestro" de Maduro. ERC, en cambio, utilizó en su comunicado la palabra "abducción", a pesar de que su portavoz parlamentario, Gabriel Rufián, dejara claro en la red social X que "detener al presidente de ese país no es un arresto" sino "un secuestro". Todas las izquierdas, con todo, han fijado una posición inequívocamente contraria al ataque de Trump y reivindicativa de la soberanía de Venezuela.
Junts per Catalunya y PNV, por su parte, han criticado el ataque de EEUU, pero también han enfatizado el no reconocimiento de la victoria de Maduro en las últimas elecciones venezolanas, algo que también ha hecho el PSOE. Hay que señalar, eso sí, que el tono de Junts ha sido más duro con Trump que el del PNV. Mientras que los posconvergentes han calificado el ataque de "violación flagrante del derecho internacional", los jeltzales se remiten a expresar su "preocupación por la ruptura unilateral de la normativa internacional" por parte de EEUU.
Dentro del Gobierno, tal y como explican fuentes de Sumar, las conversaciones son constantes, aunque tanto ellos como ERC, EH Bildu, Podemos, Compromís y BNG creen necesario que Albares comparezca en el Congreso. Así lo pidieron en una solicitud de comparecencia registrada el mismo sábado.
El posicionamiento más drástico, como era de esperar, ha llegado desde las filas de Podemos. Su secretaria general, Ione Belarra, ha exigido a Sánchez que aísle a Trump, que rompa con EEUU y que España salga de al OTAN. "Mientras sigamos siendo socios militares de una amenaza para el mundo como son Trump y EEUU", ha dicho Belarra, "estamos siendo cómplices de todos esos crímenes".
Como ya ocurrió cuando España promovió en la UE la solución de dos estados para Palestina e Israel, el liderazgo exterior de Sánchez contrasta con las demandas de contundencia que exigen en el Congreso sus aliados parlamentarios. Seguro que el Ejecutivo tendrá que lidiar en los próximos días todas sus sensibilidades, aunque en el marco del genocidio que Netanyahu está perpetrando el Palestina, la acción diplomática española terminó por cosechar por momentos un cierto reconocimiento.


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