Sánchez intenta suavizar el plan de rearme de Europa por las presiones de las izquierdas en España
El presidente del Gobierno se marca el objetivo de "hacer pedagogía" ante la opinión pública para que no se identifique el gasto en defensa y seguridad con solo gasto militar.
Durante los últimos días Sánchez ha realizado varios guiños a sus socios de Gobierno, Sumar, respecto al "compromiso europeo" y la promesa de que no habrá recortes sociales.

Madrid-
Son semanas intensas en las que la política internacional se entrelaza con la política nacional. Un momento trascendental para el orden mundial, como continuamente trasladan desde el Gobierno de Pedro Sánchez. Las decisiones que se tomen en la UE respecto a la defensa y la seguridad afectarán a España, al igual que lo que suceda en torno al triángulo entre Ucrania, Rusia y la "nueva" EEUU de Donald Trump.
En lo concreto, sobre la mesa está la intención del Ejecutivo de acelerar el gasto en defensa para llegar al 2% del Producto Interior Bruto (PIB) antes de 2029 como inicialmente estaba previsto. En paralelo, la Comisión Europea ha presentado un plan de "rearme" con 800.000 millones de euros adicionales y del que todavía falta por concretar la manera de ejecutarlo.
Con una situación de minoría parlamentaria y dependiente de las fuerzas de izquierda y de las derechas nacionalistas catalana y vasca, Sánchez busca en cierta manera suavizar tanto el lenguaje como el alcance de estos aumentos en materia militar y de seguridad. Los guiños a sus socios, especialmente a Sumar, con quien gobierna en coalición, se han ido repitiendo en los últimos días.
En Moncloa destacan que "respetan" y "entienden" las posiciones "legítimas" del espacio de Yolanda Díaz y que hay que normalizar las diferencias en una coalición. Un ejemplo muy claro de la estrategia de Sánchez llegó este jueves desde Bruselas. Primero, nada más llegar a la capital belga para participar en el Consejo Europeo dejó un mensaje en declaraciones a los medios de comunicación. "No me gusta en absoluto. No comparto ese término. Creo que tenemos que hablar de otra manera y dirigirnos a los ciudadanos de otra manera", destacó.
Las palabras de Sánchez llegaron a la Comisión Europea. Una de sus portavoces, Paula Pinho, destacó este viernes que ahora prefieren referirse al plan como "SAFE", algo que también había defendido el presidente del Gobierno. "Somos conscientes del hecho de que el nombre como tal puede crear sensibilidades en algunos Estados miembros. Esto es algo que hemos notado. Y, si esto hace más difícil transmitir el mensaje a los ciudadanos de la UE de la necesidad de tomar estas medidas, entonces, por supuesto, estamos dispuestos no solo para tomar nota, sino también a reflejarlo en la forma en que lo comunicamos", reconoció Pinho. Curiosamente, y pese las diferencias ideológicas, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, también había rechazado el término "rearme".
Por la noche del jueves, al término de un encuentro que dejó pocas novedades y avances, el líder de los socialistas trató de rebajar la importancia de las críticas de la izquierda. Las enmarcó como "discrepancias históricas" del espacio a la izquierda del PSOE y mencionó para ello al PCE, IU o Podemos. Al mismo tiempo, "agradeció" a Sumar su posición de respeto a los compromisos europeos y la intención de continuar con la agenda social.
El propio Sánchez se comprometió ante Díaz la pasada semana a que no se iban a efectuar recortes sociales, una de las mayores preocupaciones de Sumar. Lo ha repetido el líder del Ejecutivo varias veces de manera pública. Lo justifica por lo ya realizado desde que llegó a Moncloa.
"Durante esos siete años hemos aumentado el presupuesto en defensa 10.000 millones de euros, hemos aumentado el presupuesto en políticas sociales en 120.000 millones de euros y hemos aumentado, en más de 20.000 millones de euros el presupuesto en transición ecológica. Esto es lo que hemos hecho. Por tanto, lo que vamos a hacer es anticipar algunos de los objetivos que teníamos fijados en este caso para el año 2029 sin menoscabo de que no vamos por supuesto a hacer ningún ajuste ni recorte social", destacó Sánchez este jueves desde Bruselas.
El concepto amplio de seguridad y defensa
Más allá de las cuestiones sociales y cómo se verían afectadas, el presidente del Gobierno se ha esforzado estas semanas en hacer "pedagogía", según sus propias palabras, sobre lo que él considera que es la defensa y la seguridad en el siglo XXI.
En este sentido, Sánchez ha hecho mucho hincapié en la "tecnología" y las oportunidades que tendrá España. Para ello puso un ejemplo desde Bruselas. "Los drones que se pueden invertir y fabricar en el continente europeo son drones que podemos utilizar en caso de un potencial conflicto, como está ocurriendo ahora mismo en el Este de Europa por parte de Ucrania, pero también los podemos utilizar en la lucha contra incendios o en la prevención de emergencias climáticas", argumentó.
El Gobierno dará la batalla en la UE y la OTAN para que se cuantifiquen como gasto en defensa partidas que habitualmente no entraban en los parámetros habituales. Es decir, inversiones de diferentes ministerios relacionados con formación, ciberseguridad y otros conceptos, en la línea de defender el "concepto amplio" de seguridad y defensa que concibe Sánchez.
Sánchez introdujo ayer también la "formación y capacitación de nuestro capital humano empleado o no empleado que se pueda recolocar en estas nuevas inversiones". "Se pueden crear oportunidades tanto desde el punto de vista laboral como desde el punto de vista territorial. Yo lo veo como una oportunidad, una oportunidad para abordar ese salto tecnológico que necesita Europa y que España está en condiciones de liderar", afirmó.
El presidente del Gobierno también defiende, y para ello batalla también en la UE, para que los instrumentos de financiación que se implementen a nivel europeo sean mancomunados, mediante fondos europeos para que el impacto presupuestario para España sea menor. En todo caso en Moncloa consideran que la bonanza económica actual de nuestro país es una ventaja en este contexto actual.
En todo este contexto, el líder de los socialistas acude el próximo miércoles 26 de marzo al Congreso de los Diputados en una esperada comparecencia. Será un debate largo donde se reflejarán las diferentes posiciones del resto de los grupos parlamentarios y su preocupaciones.
Un anticipo de ellas se produjo este jueves mientras Sánchez estaba en Bruselas. Una moción del BNG para rechazar el rearme de forma explícita fue votada a favor por Sumar y Podemos. En todo caso, se tumbó por una amplia mayoría.
En Moncloa consideran que en general la posición del Gobierno es compartida por la mayoría de la Cámara con "matices". Sobre el PP entienden que debería ejercer como un partido de Estado, más teniendo en cuenta las posiciones similares de sus socios europeos. Apelan a la responsabilidad de los de Alberto Núñez Feijóo y les preguntan si están del lado de la UE o del lado de quien quiere destruirla, en relación a Vox y sus alianzas internacionales.

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