Sánchez mantiene la confianza en Marlaska pese a un Ministerio del Interior en el punto de mira
Desde el Gobierno desligan completamente la dimisión del número dos del departamento de una crisis interna y lo enmarcan en motivos estrictamente personales.
Fuentes consultadas por 'Público' aseguran que Rafael Pérez, secretario de Estado de Seguridad, había pedido su salida en varias ocasiones ya durante el año pasado.

Madrid--Actualizado a
"La máxima confianza que tiene Pedro Sánchez con Fernando Grande-Marlaska es la misma confianza que tiene el ministro con Rafael Pérez". De esta manera atajan fuentes de Moncloa cualquier atisbo de dudas sobre la situación del Ministerio del Interior tras la dimisión del secretario de Estado de Seguridad anunciada este martes.
La versión oficial transmitida por el Gobierno es que Pérez lo ha dejado por motivos exclusivamente personales. Lo apuntaló también el propio Marlaska este miércoles en declaraciones realizadas a los medios de comunicación en el Congreso de los Diputados. El ministro desligó la decisión de su número dos de la firma del polémico contrato de balas con la empresa de Israel que generó una profunda crisis en el Ejecutivo.
Tampoco estaría relacionada la dimisión con las informaciones publicadas sobre supuestas maniobras avaladas por el Gobierno contra la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil con la militante del PSOE Leire Díez.
"Es un puesto de una sensibilidad y complejidad que exige una servidumbre personal muy importante. Hay un momento en el que toda persona decide cambiar y volver a una vida profesional anterior después de haber dado todo por el ministerio y las fuerzas de seguridad", explicó el ministro.
Según ha podido saber Público mediante varias fuentes consultadas, Pérez llevaba ya meses barajando la posibilidad de salir del ministerio. Y así lo habría transmitido de manera interna. Las mismas fuentes apuntan a que incluso había avisado al comienzo de la legislatura de que no agotaría los cuatro años en el puesto.
"Es un puesto enormemente difícil y que requiere una dedicación exhaustiva. Supone un gran desgaste personal y llevaba ejerciendo desde 2020", argumentan. Otra de las fuentes consultadas destaca la "presión" que implica esta responsabilidad. "También somos personas", añade.
Fuentes gubernamentales reconocen que su salida se produce "en momentos de dificultad" pero insisten en que "no hay nada detrás". "¿Cuándo es un buen momento para dejar un cargo así?", se preguntan en el Gobierno. Pérez ya había comunicado su intención de irse al menos en otras dos ocasiones durante el pasado año. La última, en plena reconstrucción de las zonas afectadas por la DANA por lo que se le convenció de manera interna de que permaneciera unos meses más.
En este contexto, desde Interior se ha querido poner en valor el trabajo de Pérez. Destacan el crecimiento de las plantillas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hasta superar el máximo histórico de agentes de Policía Nacional y Guardia Civil. También la ejecución del Plan de Infraestructuras de la Seguridad del Estado, con 1.000 millones de euros, "el mayor esfuerzo inversor en infraestructuras de la historia", la implantación del Sistema VioGén 2, plataforma digital de lucha contra la violencia de género o el desarrollo del Plan Estratégico contra la Cibercriminalidad, entre otros hitos.
Fuentes de Sumar consultadas por este medio tampoco apuntan a que la dimisión de Pérez pueda enmarcarse en una crisis interna dentro del Ministerio o que sea consecuencia del contrato con Israel. El espacio de Yolanda Díaz mantiene una línea política muy alejada de Marlaska pero en esta ocasión no han puesto el foco en la dimisión de Pérez.
Quien sí que está apretando estos días políticamente al ministro es la derecha. El PP exige a Marlaska a rendir cuentas ante el Pleno y la Comisión de Interior, sobre las acciones de Díez. También le exige explicaciones sobre "las eventuales actuaciones de oficio para proteger a los mandos policiales, y para informar de los motivos reales de la dimisión del secretario de Estado de Seguridad".
Por su parte, un partido aliado del Gobierno como ERC echó en cierto modo un capote a Sánchez con sus declaraciones sobre estos asuntos, sin referirse explícitamente al papel de Marlaska. "El PSOE está cercado y es caza mayor", afirmó en los pasillos del Congreso Gabriel Rufián, portavoz del grupo republicano. El político catalán apuntó a que los socialistas "están sufriendo una ofensiva política, mediática y judicial que el independentismo ya vivió".
Unos años plagados de polémicas
La gestión de Marlaska ha estado en el punto de mira en varias ocasiones en las dos últimas legislaturas. Ha recibido críticas por igual, aunque por motivos diferentes, a izquierda y derecha. El Congreso lo ha reprobado hasta en dos ocasiones. La última, por iniciativa de PP y Vox y gracias a la abstención de Junts y Podemos fue en febrero de 2024 tras la muerte de dos guardias civiles arrollados por una narcolancha en Barbate (Cádiz).
Más allá de la polémica del contrato de las balas con la empresa israelí, Marlaska ha estado en el foco de las izquierdas por diferentes motivos. Entre ellos destaca la devolución de menores migrantes desde Ceuta en el año 2021 que fueron declaradas ilegales por el Tribunal Supremo.
Meses después de esas devoluciones se produjo en la valla de Melilla una tragedia durante un intento de salto por parte de centenares de personas migrantes. Se contabilizaron hasta 37 muertes víctimas de una avalancha y se demostró que los gendarmes marroquíes actuaron incluso en suelo español, así como que una de las muertes sucedió en suelo español. Otra polémica fuertemente criticada tuvo que ver con la denegación de asilo a decenas de activistas saharauis que llegaron al aeropuerto de Madrid-Barajas.
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