La tributación del SMI abre un frente en el Gobierno pero Sumar no da por perdida la exención fiscal
Los de Yolanda Díaz y los de Pedro Sánchez protagonizan un tenso choque en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros tras la aprobación de la subida del SMI.
Sumar acusa a los socialistas de no haberles comunicado la medida ni haberles permitido debatirla.

Madrid--Actualizado a
"Recuerdo que esto es lo que hoy se aprueba; hoy se aprueba la subida del salario mínimo interprofesional". Pocas veces (quizá ninguna) en la historia política reciente la portavoz del Gobierno se ha visto obligada a recordar qué había aprobado el Consejo de Ministros en su reunión semanal tras haber dado cuenta ya en rueda de prensa de las medidas adoptadas.
La insistencia de Pilar Alegría para, como se suele decir en los debates institucionales, volver a la cuestión es un ejemplo claro y conciso de que este martes en La Moncloa el enfrentamiento entre el PSOE y Sumar a cuenta de la tributación del salario mínimo interprofesional ha opacado casi por completo la subida de la cuantía.
Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno, cogió por vez primera el micro, sonriente, para decir que "hoy es un gran día" porque los salarios más bajos subían de nuevo, y cerró su última intervención en la rueda de prensa posterior al Consejo, con semblante serio y con un sonoro "ni comunicación ni deliberación", para afirmar que Hacienda no le había anunciado que esta vez no habría exención fiscal para los perceptores del salario mínimo.
La tensión en la sala de prensa era evidente y Alegría tomó luego también la palabra para explicar la posición del ala socialista. Prácticamente todas las preguntas de los medios de comunicación fueron sobre las diferencias mostradas de manera pública. Sin duda, las más evidentes y cristalinas de la legislatura.
La discrepancia se lleva fraguando meses. Cuando Trabajo convocó la mesa de diálogo social con los sindicatos y las patronales para fijar la subida comenzó a circular que Hacienda estaría barajando la posibilidad de no subir el mínimo exento para que los más de 2,5 millones que perciben el SMI tributen en el IRPF (hasta ahora los salarios más bajos estaban exentos de pagar este impuesto).
En Sumar siempre se habían tomado este mensaje como un "extraño globo sonda" con el que María Jesús Montero estudiaba, método científico mediante y con el control propio de un laboratorio, los eventuales efectos de un anuncio de tal magnitud en los diferentes actores políticos y sindicales y, por extensión, en la sociedad.
Este martes el experimento salió del laboratorio y la tributación del SMI en el IRPF va camino de ser una realidad. Lo imprevisto (al menos, según la versión de Sumar) cobró tal magnitud que la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros se convirtió en un choque dialéctico entre los dos socios del Ejecutivo, en el que se discutió forma y fondo.
El fondo, la diferente concepción de la fiscalidad que tienen ambos, que en otras ocasiones ha provocado importantes choques; en la forma, la acusación por parte de Sumar de "unilateralidad" al PSOE, por no haberles consultado la medida ni haberles dejado la posibilidad de debatirla: "Ni comunicación ni deliberación".
Moncloa se defiende
Desde Moncloa tratan de rebajar la relevancia de este enfrentamiento pese a que algunas voces reconocen un error comunicativo evidente con el hecho de que Hacienda anunciara pocos minutos antes de la rueda de prensa su decisión. Eso opacó la nueva subida del SMI, que debería haber tenido todos los focos comunicativos del día.
"La coalición goza de buena salud", señalan las fuentes consultadas. Los socialistas constantemente transmiten la idea de normalizar las discrepancias dentro del Gobierno. "Son normales, somos dos partidos diferentes", insisten. Sobre la aplicación en sí del IRPF consideran que es un "debate sano y legítimo", que ya era público desde hace días.
"Se ha hablado mucho del tema y no se está de acuerdo", añaden estas mismas fuentes. Pero al mismo tiempo recuerdan que "la posición fiscal del Gobierno la decide el Ministerio de Hacienda". En el ala socialista consideran que al llegar a cierto nivel del SMI se debe tributar. "Lo normal es que si va subiendo llegue un momento en el que se tenga que tributar. Es una cuestión lógica", defienden en el equipo de Montero.
En el detalle a nivel técnico, en Hacienda aseguran que con este incremento la mayor parte de trabajadores que ganan el SMI seguirán sin sufrir retenciones por el IRPF. Y que la minoría que pueda sufrir una retención pagará muchos menos impuestos que los que pagaría con el IRPF vigente con el PP. En sus explicaciones destacan que la mayoría de trabajadores que gana el SMI no pagarán nada porque el Gobierno ya aprobó la mayor rebaja del IRPF para rentas bajas y medianas.
Lo relevante, según insisten en Hacienda, es garantizar que el salario que reciban los trabajadores que cobran el SMI se sitúe en torno al 60% del salario medio. Algo que se cumple actualmente. Al mismo tiempo se defienden de las críticas de Sumar porque las fuerzas progresistas y de izquierdas no deberían estigmatizar los impuestos. Además, recuerdan que el compromiso adquirido dentro del Comité de Expertos que asesora al Ministerio de Trabajo era que el SMI representara ese mencionado del 60% del sueldo medio, no garantizar que nunca se tributara por IRPF.
Las quejas de Sumar no se han quedado en esta ocasión en la escenificación de un gesto contrariado que proyecta la posición incómoda del socio minoritario. Los de Díaz, a través de su grupo parlamentario, anunciaron que registrarán en el Congreso una proposición de ley para elevar de nuevo la exención fiscal del IRPF en el SMI, una iniciativa que tendría visos de prosperar por la buena acogida de formaciones como el PP, pero también de Podemos, que registró su propia norma en el mismo sentido que Sumar tras conocer la decisión de Hacienda.
Más allá del choque por las formas, los de Díaz tienen claro que no van a entrar al marco del PSOE en el debate de los impuestos. A su juicio, su socio pretende hacer creer que Sumar estaría alimentando las teorías de los enemigos del Estado del bienestar que defenestran públicamente el sistema impositivo cada vez que tienen oportunidad.
"Esto no va de subir o de bajar impuestos, sino de quién los paga y quién no", dijo la vicepresidenta segunda durante la rueda de prensa. Díaz también recordó que recientemente el Ejecutivo le ha hecho un "regalo fiscal" a los rentistas, tras aprobar la exención del 100% en el IRPF para los propietarios que pongan sus alquileres dentro de los precios fijados en el denominado índice de referencia.
La posición de los sindicatos
No solo en Sumar se han mostrado contrarios a la decisión de Hacienda. En el sindicato UGT emitieron este martes un comunicado en el que lamentaban la medida. "UGT esperaba que esta decisión fuera adoptada por las autoridades fiscales, en coherencia con la necesidad de proteger a los trabajadores más vulnerables y de avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria", señalan.
Por ello, el sindicato insta al Ministerio de Hacienda "a abrir un proceso de negociación que permita abordar en profundidad esta cuestión y garantizar que la fiscalidad en España sea verdaderamente progresiva y equitativa".
De manera más escueta, en CCOO señalaban que CCOO el sindicato "exige que cualquier perceptor del SMI tenga garantizado que su salario neto sea al menos el 60% de la media salarial". Por ello han anunciado que van a presentar la propuesta de que este precepto (que es el que recoge la Carta Social Europea) sea incorporado a la legislación española.

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