Las hermanas de García Caparrós: "Casi 50 años después estamos luchando aún por él"
La familia afronta con agradecimiento y cautela la reforma de la ley de Memoria para recuperar las indemnizaciones para las familias, en un decreto ley que debe ser convalidado por el Congreso.

"Después de casi 50 años, mira dónde estamos, todavía luchando por él", aseguran Puri, Loli y Paqui a Público. Ellas son las tres hermanas de Manuel José García Caparrós, asesinado con tan solo 18 años el 4 de diciembre de 1977 en Málaga. Ese día, dos millones de andaluces ocuparon las calles de las ciudades andaluzas para reclamar libertad y autonomía y ese día murió de un tiro Caparrós, alcanzado por una bala del calibre 9 mm corto, cuyo tirador quedó impune. El joven fue nombrado hijo predilecto de Andalucía a título póstumo en el año 2013.
El Gobierno aprobó este martes en Consejo de Ministros un decreto-ley, que debe ser por tanto convalidado, en el que se recuperan las indemnizaciones para las familias —o análoga situación— de "quienes fallecieron en defensa y reivindicación de las libertades y derechos democráticos". Esto incluye a García Caparrós, según les señaló la vicepresidenta y candidata del PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, en una conversación telefónica el pasado viernes. Las hermanas tienen ahora la intención de solicitar estas ayudas, según indicó a Público Joaquín Recio, portavoz de la Asociación Manuel José García Caparrós.
La conversación de Montero con las hermanas se produjo después de que el Gobierno rechazara considerar a García Caparrós una víctima del terrorismo, como había solicitado la familia. La vicepresidenta les pidió disculpas por ello y les avanzó la solución aprobada este martes. Puri, Paqui y Loli estaban molestas y habían lanzado un comunicado en el que honraban a su hermano —"una persona sencilla, trabajador de cervezas Vitoria"— y afirmaban que su caso era "de vulneración de los derechos humanos, de terrorismo de Estado".
"Eso —el rechazo a la petición— fue un jarro de agua fría, grande. Eso no nos lo esperábamos, la verdad. Qué cosa, ¿por qué ya están haciendo esto? Qué daño hacen", afirman Puri, Loli y Paqui a Público en conversación telefónica.
"Después de casi 50 años esperando, pues... Pero bueno, hemos llegado casi a buen puerto, se puede decir. La verdad que estamos contentas y agradecidas a María Jesús, al PSOE y a Sumar y a todos los partidos que nos han apoyado". Eso sí, cautela: "Vamos pasito a pasito porque verdaderamente hasta que no lo veamos todo hecho... Muchas veces cuesta creer, como ya nos han dado tanto varapalos". "Por lo menos que se le reconozca como víctima de primera, como los demás", reclaman.
Sobre la conversación con Montero, las hermanas aseguran: "Nos pidió disculpas, [nos dijo] que ella no sabía nada de la carta [de rechazo] La verdad que estuvimos hablando un rato y ella nos dijo que estaba con nosotras y que llegaría hasta el final con nosotras. Que mi hermano se merecía este reconocimiento e iban a hacer todo lo posible para que esto sucediera. Nos dio bastante confianza".
Preguntadas si el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) se había interesado por ellas, recuerdan que se han visto con él en alguna ocasión pero que después, no han tenido "más conversación". "Ni tampoco nos han llamado para informarse de lo que ha pasado ni nada. Debería de haber llamado y preguntar qué ha pasado, qué es lo que han decidido, qué es la carta que os han mandado, pero nada. Y nosotras luchamos por Andalucía, que es donde gobiernan. Hombre, sí, muy amable, claro, una cosa no quita la otra, pero ya está", afirman a Público.
Sobre la tarea que les toca ahora, las hermanas lo tienen claro: "Hasta que el último andaluz sepa quién es García Caparrós, no vamos a parar. Hasta que no lo conozcan en el último pueblo que haya en Andalucía, no vamos a parar de nombrar su nombre". "Seguiremos luchando por su memoria", añaden. "Y queremos saber la verdad y quién fue el que disparó. Todo eso tenemos que averiguarlo. Que se reconozca su memoria".
Hay indicios que apuntan a que fue el disparo de un cabo de la Policía Armada, hoy fallecido, el que alcanzó a García Caparrós por debajo de la axila y causó su muerte. Después, todo apunta también a que la Policía quiso tapar todo el asunto. Como resultado, el crimen quedó sin resolver oficialmente. Ni verdad, ni reparación ni justicia.
"Nosotras no sabemos [el nombre]. Y tampoco puedes poner un nombre en el periódico sin estar 100% segura. Claro. Porque eso sería una falta de respeto para esa persona y nosotras no somos así. Hoy por hoy no sabemos todavía al 100% quién fue. Es que en los documentos que nosotras tenemos no viene reflejado su nombre. Hasta que no venga reflejado y lo podamos leer, no podemos decir que esta persona fue". Lo que reclaman es una investigación en serio sobre el caso, que no se ha hecho nunca.
En el comunicado en el que criticaban el rechazo a la consideración de su hermano como víctima del terrorismo, las hermanas afirmaban: "Mi hermano no es el único caso en el que desaparecen las pruebas, en el que se hace un juicio farsa y en el que se vilipendia su memoria. La transición no fue modélica, ya está bien, hubo un plan del régimen franquista ya sea institucional o no, para acallar la juventud que pedía más libertad y más derechos. [...] Lo que hay es un manto de impunidad que llega hasta hoy".
Al respecto de estos asuntos son muy interesantes tanto el documental 23 disparos de Jorge Laplace (que se puede ver en Filmin), como el exhaustivo libro de Rosa Burgos Las muertes de García Caparrós (editado por la Revista El Observador), en los que se encuentran numerosos detalles sobre el caso.
"¿Sabes eso que dicen que el dolor va menguando conforme van pasando los años?", lanzan las hermanas. Ellas se responden: "Pero no es que vaya menguando el dolor, es que convives con él. Te acostumbras a vivir con eso. Le quitaron todo. Nosotras no hemos podido disfrutar de él ni de los hijos que él pudiera haber tenido. Se lo quitaron todo. Que se dice muy pronto, tenía 18 años. Lleva casi 50 años mientras su asesino murió en su cama. Y él murió en la calle, no solo, porque estaba Andalucía con él".


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