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Homs pone el 15 de octubre como fecha límite para decidir si se hace la consulta

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El conseller de Presidencia, Francesc Homs, ha afirmado este lunes en declaraciones a RAC1 que, en el caso de que se tuviera que tomar una decisión sobre si se ponen o no las urnas el 9 de noviembre si finalmente no se levantara la suspensión cautelar del Tribunal Constitucional antes de esta fecha, esa es una decisión que no se debería adoptar el "7 o el 8" de noviembre, sino "alrededor del 13, 14 y 15" de octubre.

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El conseller, que ha manifestado su "respeto" por la decisión del miembro de la comisión de control de la consulta Joaquim Brugué de renunciar a su cargo, ha afirmado que éste deberá ser relevado por otro candidato que proponga el grupo ecosocialista en el Parlament.

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Homs ha considerado que los miembros de la comisión de control de la consulta (equivalente a la junta electoral) se pueden reunir pese a que la ley del Parlament que avala dicho organismo está suspendida cautelarmente por el TC, y lo ha justificado porque esto se enmarca en "actos preparatorios" que no generan "efectos jurídicos vinculantes".

Respecto a la cumbre del Govern y las fuerzas proconsulta del pasado viernes, Homs ha admitido que hubo un debate "intenso", pero ha negado que estuviera a punto de romperse la unidad, al tiempo que ha negado que los participantes hablaran de elecciones anticipadas ni de crear una lista electoral única.

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Por otra parte, el catedrático Joaquim Brugué ha considerado este lunes que la suspensión por parte del Tribunal Constitucional del referendo soberanista "hubiera sido el momento de decir 'esto hay que pararlo y replantearlo'". En declaraciones a Rac1, Brugué ha expuesto que su decisión se debe a su sospecha de que los pasos políticos hacia la consulta soberanista tienen "cierta escenificación y maniobra". "Tengo indicios y una cierta sospecha de que estamos haciendo una cierta escenificación y maniobra, pero acabaremos haciendo una cosa diferente a la consulta". El catedrático ha considerado que hay "dificultades legales, de funcionamiento, de mínimas garantías de neutralidad democráticas y unas estrategias que no ofrecen las garantías de que las cosas se están haciendo bien" de cara al 9 de noviembre.

En otras declaraciones a Onda Cero, Brugué ha justificado su decisión de abandonar la junta electoral —anticipada por el diario digital El Crític— en el hecho de que "las reglas tienen que estar muy claras y en este momento no lo están suficientemente". "Lo que me hizo sufrir es que en la reunión del viernes no se diera ni una sola pista sobre cómo se iba a hacer la consulta", ha sfirmado en declaraciones a Catalunya Ràdio. "Me pregunté '¿debo poner mi nombre a esto?' Mejor renunciar en el minuto 1 que en el minuto 0", ha apuntado.

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Asimismo, Brugué ha lamentado el "linchamiento" que ha recibido en Twitter, lo que ha expresado a través de dos mensajes en su cuenta de la red social: "Lamento haberos decepcionado, pero también os quiero decir que puedo estar equivocado, pero tengo la conciencia bien limpia". "No puedo contestar a todo el mundo. Sólo decir, aunque muchos no me creen, que querría honestamente contribuir a la consulta. Pero no a cualquier precio", ha añadido.

Este catedrático de Ciencia Política de la universidad Autónoma de Barcelona, próximo a ICV, ha considerado que la aceptación por parte del TC del recurso presentado por el Gobierno contra la consulta "la hace imposible seguramente para el 9 de noviembre". Aunque, a su juicio, "el objetivo de votar debería mantenerse dentro de las soluciones", cree que con la decisión del TC de suspender de forma cautelar el referendo, "no se puede desarrollar las garantías que aseguran este momento electoral". Sin embargo, Brugué aceptó formar parte de la comisión después de conocerse la sentencia del Tribunal Constitucional.

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"A mí no me sirve que digan que esta consulta es sólo para pedir la opinión de la gente y que podemos relajarnos en las condiciones", ha asegurado Brugué, quien ha recordado que "cuando se pide el voto a la gente no se hace llamando y haciendo una encuesta demoscópica, sino que se está haciendo un acto de democracia directa y para mí esto es muy serio". El catedrático ha considerado que las razones por las cuales la consulta no se puede hacer en este momento "son muy complejas y no se trata de repartir culpas a unos o a otros".

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