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La investidura de Sanchez sólo tiene un camino: contar con la abstención de ERC

Tras la primera ronda de negociaciones, el apoyo al candidato socialista, en el mejor de los casos, sólo sumaría173  votos a favor. que no serían suficientes si el resto de la Cámara Baja vota "no". Bastaría con una abstención de los independentistas

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El diputado de ERC, Gabriel Rufian, pasa junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados. E.P./Eduardo Parra

Una vez finaliza la primera ronda de contactos del PSOE con todos los grupos parlamentarios del Congreso (a excepción de Vox y Bildu) sólo hay un camino que haga posible que Pedro Sánchez sea elegido presidente del Gobierno, tal y como se han posicionado hasta ahora los grupos políticos: la investidura del candidato socialista debe pasar necesariamente por la abstención de ERC.

Le guste más o menos al PSOE no tiene más salida, salvo giros inesperados y poco problables de última hora. En este momento, los socialistas, en el mejor de los casos y si fructifican positivamente todas las negociaciones, podrían llevar a sumar hasta 173 votos a favor de Pedro Sánchez. Serían los 123 escaños del PSOE, los 42 de Podemos, los 6 del PNV, el diputado de Compromís y el del Partido Regionalista Cántabro. Aunque, de hecho, ni la formación de Pablo Iglesias ni los nacionalistas vascos le han garantizado todavía el voto a favor en la investidura.

Los 173 votos no serían suficientes para que Sánchez salga elegido en primera votación porque necesitaría mayoría absoluta, pero tampoco en segunda votación, ya que si el resto de los grupos parlamentarios votaran en contra sumarían exactamente 173, y con un empate no resultaría elegido presidente y sería una investidura fallida.

Incluso, los votos en contra de Sánchez podrían ser más si finalmente ERC se posicionara en el "no" y sustituyera a Oriol Junqueras cuando tome posesión como eurodiputado (aún no lo ha hecho), o si los tres diputados de Junts per Catalunya presos también decidieran dejar el acta, lo que según fuentes de esta formación no van a hacer., aunque ni en el PSOE se fían de que pudieran dar el paso en el último momento y renunciar, si hay voluntad de obstaculizar la investidura. En el caso de Junqueras, ERC registró su grupo ante la Mesa del Congreso sin contar con el diputado preso, pero fuentes de la formación aseguran que todavía no ha tomado la decisión de dejar el acta.

Por ello, Sánchez necesita sí o sí la abstención de ERC y hasta le bastaría con que un diputado republicano optara por no votar en contra, si el partido republicano quisiera hacer sólo un gesto simbólico de permitir su investidura, pero a la vez mostrar su oposición a las políticas socialistas, especialmente con Catalunya. Sólo de esta forma Sánchez podrías salir elegido en el peor de los casos con 173 votos a favor, 172 en contra y una abstención.

En el otro lado habría un bloque de partidos que ya se ha manifestado contrario a la investidura del líder socialista, donde se agrupan las derechas (PP, Cs, Vox), JxCat, UPN, Bildu y Coalición Canaria, aunque Bildu maneja la opción de abstenerse si el PSOE aceptara sentarse a hablar, lo que descartan en las filas socialistas.

Cabria también la posibilidad de que Sánchez salga investido hasta por mayoría absoluta, pero hasta en las filas socialistas lo ven altamente improbable, Estos pasaría porque Sánchez pudiera conseguir una mayoría absoluta con el apoyo de Coalición Canaria y UPN -sumaría entonces 177 votos-, pero los vetos cruzados (Coalición Canaria no acepta un acuerdo con Unidas Podemos, y el PNV podría plantear reticencias al apoyo a Sánchez si se suma UPN a cambio de darles el Gobierno en la Comunidad Foral) hacen prácticamente imposible esta vía.

Los socialistas, además, tampoco dan por segura la investidura si sumaran 175 diputados (es decir, que contaran con el apoyo bien de los dos diputados de CC o los dos de UPN) porque también se produciría un empate si Junts per Catalunya y ERC quisieran votar en contra y deciden que renuncien a sus actas los cuatro diputados que están en prisión antes de la votación. Y la dirección del PSOE hace tiempo que no se fía de los independentistas catalanes.

Así que, le guste más o menos PSOE, la investidura de Sánchez está en manos del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que este jueves pareció más que dispuesto a facilitarla. Y todo ello, siempre que cierre los apoyos de Podemos y PNV.

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