Jordi Martí y Josep Rius, los principales aspirantes a liderar Junts en las municipales de Barcelona
Con las encuestas en contra y sin una carta ganadora como la que fue el exalcalde Xavier Trias en 2023, la formación debe decidir próximamente quién encabezará su candidatura para unos comicios decisivos.

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Cuando falta poco más de un año y medio para las elecciones municipales de 2027, que en principio es la siguiente cita con las urnas que deberán afrontar los catalanes, a Junts se le multiplican los frentes. Además de los malos pronósticos en las encuestas y de la ruptura con el PSOE en Madrid, el partido sigue sin un candidato claro en Barcelona, donde en 2023 fue la fuerza más votada, aunque, finalmente, los pactos postelectorales darían la alcaldía al socialista Jaume Collboni.
Precisamente su referente en los pasados comicios no ayuda en absoluto a encontrar un relevo que se acerque a sus opciones. El candidato fue Xavier Trias, alcalde de la ciudad entre 2011 y 2015 y que, antes de 2023, estaba apartado de la primera línea política. Trias no fue un candidato cualquiera, admiten fuentes del partido. Fue el pilar central del planteamiento político de la campaña, el gran impulso que necesitaban. Incluso, la formación dejó atrás sus siglas y decidió personalizar la marca: Trias per-Barcelona. Incluso en las papeletas electorales lo que aparecía era la cara del exalcalde.
La apuesta, arriesgada pero con posibilidades, se planteó como la antítesis total a los ocho años de alcaldía de Ada Colau, y salió casi perfecta. Xavier Trias ganó las elecciones municipales con el 22,42% de los votos (149.235, en concreto) y 11 concejales, seguido del PSC de Collboni, con 10 representantes, y de la Barcelona en Comú de Colau, con nueve. En la noche electoral parecía que los vecinos ya tenían nuevo alcalde, porque se preveía un pacto con ERC, de Ernest Maragall. Y ese acuerdo llegó. Pero todo cambió cuando, a última hora, el PSC consiguió reunir el apoyo tanto de BComú como del PP para investir a Collboni como alcalde.
Eso trastocó los planes de Xavier Trias, que asumió el poco sentido que tenía que él fuese jefe de la oposición durante el mandato sin dejar paso a otros perfiles políticos más jóvenes. La idea inicial de los posconvergentes era hacer ese camino gradual desde el altavoz mediático que te da el poder, como ha hecho muchas veces el PSC, pero no fue posible al no alcanzar la alcaldía. La marcha de Trias del grupo municipal dejó a Junts sin una referencia conocida por la ciudadanía, y provocó que aquellos que eran más próximos a él perdieran fuerza de cara a ser ungidos como sucesores.
Es el caso de Jordi Martí Galbis, su mano derecha. Galbis es concejal en el Ayuntamiento desde 2011, y Trias lo había señalado como su "relevo" en varias ocasiones. Había sido su jefe de gabinete cuando Trias ocupaba la consejería de Sanidad de la Generalitat y, después de pasar por el Congreso ya hizo carrera en el consistorio. Aunque todavía no está descartado como posible alcaldable, la salida de Trias ha dejado a Martí Galbis con menos opciones. Según el último Barómetro Municipal, publicado en junio, el 83,4% de los barceloneses no lo conocen. Y eso es casi una sentencia de muerte para unas elecciones locales. Y más cuando con Trias sucedía todo lo contrario. Para rematarlo, la encuesta situaba a Junts como cuarta fuerza en la ciudad, por detrás de PSC, BComú y ERC.
El hombre de Puigdemont
La otra opción que se plantea a nivel interno es un perfil de la máxima confianza de Carles Puigdemont: Josep Rius. Actualmente es vicepresidente y portavoz de Junts. Fue jefe de gabinete de Joaquim Forn en el consistorio cuando este era primer teniente de alcaldía, con Trias al frente del gobierno municipal (2011-2015). A continuación, pasaría por el Govern de la Generalitat bajo las presidencias de Puigdemont y Quim Torra, primero como director de la Oficina del President (2016-2019) y después como director general de Análisis y Prospectiva en el Departamento de la Presidencia (2019-2021). Diputado en el Parlament desde 2021, debutó como concejal en el Ayuntamiento en 2023.
El barcelonés trabajó durante los años álgidos del procés alejado de los focos mediáticos, pero la represión forzó relevos y lo situó en primera línea. Fuentes próximas al partido explican que nunca se ha sentido muy cómodo con ese papel, pero la situación actual del grupo municipal y la necesidad de Puigdemont de seguir controlando la formación en un momento convulso hacen que sea una opción destacada. Lo que se plantea, pues, es una decisión entre una persona arraigada al grupo municipal, como es Martí Galbis, y un perfil de la máxima confianza de Puigdemont.
La decisión definitiva no tardará en llegar. La semana pasada, en la convención municipalista que celebró la formación, ya se aprobó el reglamento por el cual se regirá la presentación de las candidaturas para las elecciones de 2027, y todo apunta a que antes de que acabe el año ya se habrá puesto orden. Todas las fuentes coinciden en que "la sangre no llegará al río", como dice el refrán, y que no se librará una batalla pública por ocupar el puesto, ya que el partido no se lo podría permitir. De hecho, no se descarta que las primarias no sean necesarias si alguno de los dos observa que no tiene el peso suficiente para tener opciones.
En cualquier caso, será una decisión importante que marcará el inicio del diseño político de la campaña de Junts en Barcelona, en un contexto en que los posconvergentes se juegan mucho capital político ante la amenaza de Aliança Catalana y la hegemonía del PSC.
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