20 años de la ley contra la violencia de géneroLa norma estrella de Zapatero, ocho meses contrarreloj y sin premio para Jesús Caldera
El Ejecutivo de Pedro Sánchez, con la ministra Ana Redondo al frente de Igualdad, ha reunido a los protagonistas del PSOE que trabajaron por sacar adelante hace dos décadas una norma que tiene tres nombres propios: Jesús Caldera, Soledad Murillo y Encarna Orozco.

El 14 de marzo de 2004, con las encuestas en contra, José Luis Rodríguez Zapatero ganaba por mayoría absoluta las elecciones tras los terribles atentados de Atocha y las mentiras de un Gobierno del PP que se resistía a perder el poder. Junto al próximo inquilino de la Moncloa, en el balcón de Ferraz, el inseparable Jesús Caldera -su portavoz en el Congreso- saludaba a la militancia que celebraba de forma multitudinaria un nuevo ciclo de la historia del PSOE. Tan solo ocho meses después de la toma de posesión del nuevo Gobierno, la Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género se aprobaba por unanimidad en el Congreso.
Veinte años han pasado desde la aprobación de la norma estrella del Ejecutivo de Zapatero. Para conmemorarlo, el Ministerio de Igualdad de Ana Redondo ha organizado un homenaje a los 51 cargos socialistas, de un total de siete ministerios, que colaboraron en que la ley saliera adelante. El acto, que ha cerrado Pedro Sánchez, ha contado con la presencia de Jesús Caldera, el exministro que, junto a la entonces vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, coordinó el trabajo para sacar la ley en un tiempo récord.
Pero la aventura comenzó mucho antes: cuando, tras la crisis generada en el PSOE con la marcha de Felipe González, la falta de alternativa de un líder, con desastrosos resultados electorales, y un presidente en Moncloa como José María Aznar, el grupo de los jóvenes turcos socialistas soñaba con dar un paso al frente para poder competir en unas primarias para la Ejecutiva Federal contra José Bono. El entonces presidente de Castilla-La Mancha aspiraba a liderar el PSOE con el apoyo de las fuerzas vivas del partido.
Dicho y hecho. Zapatero, alentado por Jesús Caldera -quien sonó o soñó en un primer momento con liderar esa candidatura- y con el apoyo de mujeres que serían clave en su futuro Gobierno como Carme Chacón o Trinidad Jiménez, presentó su candidatura y ganó gracias al pacto con los guerristas. Un año después, y contra todo pronóstico, el de León conseguiría también estar al frente del Gobierno de España. El asesinato de Ana Orantes siete años antes de aquel 2004 por un marido que la maltrató durante cuatro décadas de matrimonio marcó la agenda feminista de ese Ejecutivo.
Una ley gestada en el Ministerio de Trabajo
La ley integral contra la violencia de género tenía que fraguarse desde el entonces Ministerio de Trabajo y Servicios Sociales, con Jesús Caldera al frente, que englobaba por vez primera una Secretaría de Estado de Igualdad -cuya titular fue Soledad Murillo-, el Instituto de las Mujeres y la primera Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, de la que se hizo cargo Encarna Orozco.
Las tres personas clave en el alumbramiento de aquella ley que tanto le debe a Ana Orantes recibían abrazos y parabienes en el acto, tras el cual sindicatos y algunas asociaciones de mujeres echaban de menos haber formado parte también del grupo reconocido por su contribución a la norma. Tres personas que, sin embargo, han corrido dispar suerte política desde entonces.
Jesús Caldera no sólo fue el ministro que sacó adelante la ley contra la violencia de género, sino también la ley de dependencia, la de igualdad y quien consiguió aprobar, además, el Estatuto del trabajador autónomo.
Mientras sonríe prudente en el acto de homenaje de los 20 años de la ley contra la violencia de género, Caldera trabaja en su plaza pública de secretario del Ayuntamiento de Ávila. "Hay que saberse marchar y asumir volver a la normalidad", afirma quien no ha aceptado nunca formar parte de un trabajo mejor a través de las puertas giratorias.
Un puesto al que volvió en 2012 tras no acabar nunca de superar -aunque ahora prefiera no recordarlo demasiado- que José Luis Rodríguez Zapatero no contó con él para su segundo Ejecutivo. Fue la sorpresa de un nuevo Gobierno donde no solo ya no estaría quien había liderado las leyes estrella de la legislatura, sino que hasta entonces había sido la mano derecha del presidente. Nunca se dieron explicaciones de lo que ocurrió. Hoy tampoco.
Mientras, Soledad Murillo hace hoy oposición como concejala del PSOE al alcalde de Madrid tras haber sido también secretaria de Estado de Igualdad con Carmen Calvo en el Gobierno ya de Pedro Sánchez. Y Encarna Orozco es asesora legal del grupo parlamentario del PSOE tras asumir diferentes cargos de confianza.
Los mejores momentos de Caldera
Jesús Caldera recuerda a Público, sin que se detecte un ápice del resentimiento que sí demostró cuando quedó fuera del Ejecutivo, aquellos cuatro años de ministro estrella. "Fue el mejor momento de mi carrera política, porque además de todas las leyes fundamentales a las que se había comprometido el presidente del Gobierno, hicimos cosas tan bonitas como una normativa para poder indemnizar a los niños de la guerra que vivían fuera de España en situación de pobreza".
Caldera trabajó por que la ley contra la violencia de género consiguiera ser aprobada por unanimidad. "Fueron tiempos frenéticos, trabajábamos contrarreloj, hablando con todos los grupos, pero conseguimos que el PP -aunque se quejaba de falta de diálogo- votara a favor".
Mientras habla para este medio, Soledad Murillo saluda con cariño a su ministro, quien la nombró secretaria de Igualdad, y recuerda que los esfuerzos de aquellos años merecieron la pena. "Fueron mejores tiempos para el diálogo y los acuerdos que los de ahora", lamentan ambos.
El trabajo interministerial, los anteproyectos previos a la ley, debatir a la vez con los grupos... todo ello forma parte de la historia de una ley que todavía tiene flecos pendientes. "Dimos millones de vueltas a aquello, contando mucho con el Ministerio de Justicia del que estaba al frente Juan Fernando López Aguilar", recuerda Caldera junto a Murillo, que sonríe y besa sin parar a tantas compañeras que estuvieron junto a ellos en aquellos momentos claves.
La historia de una ley mucho antes de ser norma
Los inicios de la ley contra la violencia de género tienen mucho que ver con las asociaciones de mujeres, algunas de las cuales este lunes no se sintieron representadas en el acto por el 20 aniversario de la norma. Ya en los años 1998 y 1999, según recuerda RedMujer, las organizaciones feministas que trabajaban en el estudio de la violencia de género y en la atención a las víctimas, plantearon la necesidad de una Ley Integral contra este tipo violencia. Defendieron que se trata de un problema de Estado.
Así, en la campaña electoral de Aznar del año 2000, el PP se comprometió en una reunión con la Plataforma de Mujeres Artistas a poner en marcha una ley integral.
El PSOE, por su parte, presentó una moción en el mes de junio de ese año pidiendo al Gobierno que llevara a la Cámara una iniciativa legislativa en cumplimiento de este compromiso común. La moción fue rechazada.
Y así el PSOE empezó a trabajar para desarrollar esa ley cuando llegara al Gobierno, algo que logró mucho antes de lo previsto incluso por los propios socialistas.
Jesús Caldera fue uno de los grandes protagonistas del primer Gobierno de Zapatero. Contra todo pronóstico, no llegó a estar en la segunda legislatura. Sufrieron juntos ataques de la prensa conservadora, muchas críticas de los medios del Grupo Prisa y un acoso y derribo del PP, que ya entonces no asumía haber perdido el poder.
Sin embargo, Caldera cree que hoy todo es peor con un PP "que se ha dejado influir por la ultraderecha, que pone en riesgo la democracia y que dispara contra las instituciones sin importarle las consecuencias".
Dice el exministro que "se habla de la crisis de la izquierda, pero no se dice nada de la crisis de la derecha, de su crisis de identidad, del peligro que entraña para la democracia".
Defiende con pasión los avances y logros "sin precedentes" , a su juicio, del Gobierno de Pedro Sánchez, destaca el crecimiento económico y la prosperidad de un país "a pesar de que el PP se empeñe en que no ocurre".
Sonríe a quien le viene a saludar, a quien le da la enhorabuena por sacar adelante una ley, y otras muchas, que no le valieron revalidar el cargo de ministro. Las cosas de la política.
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