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Las obras del metro de Donostia avanzan entre denuncias

El movimiento vecinal Satorralaia ha conseguido que la Fiscalía abra diligencias en torno a la seguridad de la futura salida de emergencia, que contará con 400 escalones. Las instituciones defienden el carácter estratégico del proyecto.

Obras del futuro metro de Donostia
Varios operarios trabajan en la excavación del túnel para la construcción del metro en Donostia. EFE/Javier Etxezarreta

Las entrañas de Donostia están hoy conquistadas por un incesante ajetreo. Se prevé que en 2022 comenzará a circular por allí abajo una línea de metro que atravesará la ciudad y hará parada en el epicentro del turismo. El millonario proyecto del Gobierno Vasco cuenta con la firme oposición del movimiento vecinal Satorralaia, que lo ve tan perjudicial como innecesario. De ahí la polémica que acompaña, un día sí y otro también, el ajetreo subterráneo.

"Está avanzando por la vía de la imposición", dice a Público Mikel Álvarez, portavoz de Satorralaia. Ese colectivo social se ha convertido en la pesadilla de esta obra, cuyo coste estimado será de 200 millones de euros. De momento, sus integrantes han conseguido que la Fiscalía admitiese a trámite una denuncia sobre la única salida de emergencia que dispondrá el futuro medio de transporte en su trazado. Se trata de una rampa de 500 metros de longitud con un total de 400 escalones para salvar un desnivel de 68 metros.

"Esa salida incumple las normativas de seguridad", afirma Álvarez. De momento, en Satarrolaia sólo saben que la Fiscalía solicitó a las dos empresas encargadas del proyecto constructivo que remitiesen más información al respecto. Por su parte, el colectivo vecinal aportó un informe de un ingeniero alemán que apuntala también las dudas sobre la efectividad de esa vía de escape. "En caso de haber un accidente, muy pocas personas podrían salir con vida", destaca el portavoz del grupo.

Este jueves, miembros de la comisión de Infraestructuras del Parlamento Vasco realizarán una visita a las obras del metro que, según aseguró Álvarez, saldrá precisamente desde el espacio destinado a la rampa de emergencia. Allí habrá también una concentración de Satorralaia, que volverá a mostrar su oposición a la construcción del metro por considerarlo un proyecto "absolutamente innecesario, derrochador de recursos e impuesto por el Gobierno Vasco sin ninguna participación social".

También existen temores por las afecciones de las obras. "La parte centro está construida en un arenal. Es una zona muy sensible y compleja, en la que habrá filtraciones de agua a la obra. Eso puede provocar una alteración del arenal, lo que a su vez puede repercutir en la estabilidad de los edificios", sostiene Álvarez, quien advierte que el proyecto "no dice nada sobre este tema".

En un documento sobre las razones para oponerse a estas obras, Satorralaia sostiene que "el proyecto aporta un listado de hasta 311 edificios que podrían verse afectados por la proximidad del trazado y posiblemente también por los problemas de ruido y vibraciones que generaría durante su funcionamiento". "Además es una obra que presenta un elevado riesgo de inundabilidad", continúa.

"Despotismo"

Del mismo modo, critica que "el Gobierno Vasco ha actuado con poca transparencia y ha impulsado el proyecto en ausencia de cualquier participación social. Las múltiples demandas y muestras de oposición vecinal han sido despreciadas olímpicamente y se sigue adelante con una actitud que raya en el despotismo".

Precisamente, Satorralaia lamenta que "las instituciones han denegado la petición suscrita por 8.916 donostiarras solicitando la paralización de la Pasante de Metro y la apertura de un debate público que culmine con la realización de una consulta popular".

Defienden además que la capital guipuzcoana cuenta con "una red de transporte público relativamente buena", por lo que la construcción de un subterráneo por el centro "no es necesaria ni por la demanda existente ni por la dimensión urbana de la ciudad, que también permite recorrerla fácilmente a pie o en bicicleta".

"Estratégico"

Del otro lado de las críticas están el Gobierno Vasco, la Diputación de Gipuzkoa y el ayuntamiento de San Sebastián. Los partidos que sustentan sus respectivos ejecutivos, PNV y PSE, reivindican el proyecto de metro donostiarra. Sus responsables no han dudado en calificar el futuro medio de transporte urbano como "estratégico" y  "netamente positivo" para esta ciudad, al tiempo que defienden la seguridad de los trabajos.

El pasado jueves 16, el viceconsejero de Infraestructuras y Transportes del Gobierno Vasco, Antonio Aiz, acudió al terreno para anunciar que ya se habían horadado "1.000 metros de túnel de línea de un total de 2.100, es decir el 47%". También anunció que en una parte del tramo Miraconcha-Easo -bajo la plaza Easo de Donostia- se tendrá que emplear el sistema constructivo 'Jet Grouting' para "consolidar y reforzar un terreno de roca blanda previo a la ejecución del túnel de línea". Tras conocer esta noticia, el portavoz de Satorralaia advirtió que  "va a suponer un sobrecoste de la obra".

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