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Las otras amenazas en Twitter que el fiscal nunca ha perseguido

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El pasado mes de abril la Policía detenía a 21 personas acusadas de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas a través de las redes sociales en la llamada 'Operación Araña'. La Fiscalía abría una investigación para analizar mensajes en Twitter o Facebook que se burlaban de víctimas de ETA como Irene Villa, Miguel Angel Blanco o Fernando Trapero. Desde entonces han sido habituales las noticias de imputaciones y detenciones de tuiteros, en muchos casos menores de edad, por sus mensajes en las redes sociales, que han sido calificadas de "caza de brujas" en por los internautas.

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Tras el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, varios jóvenes fueron detenidos por mensajes en Twitter que aplaudían el crimen de la dirigente conservadora o pedían la muerte de otros políticos. Este mismo lunes un joven ha sido imputado por "amenazas" a la alcaldesa de Logroño y otro detenido por "apología del asesinato" en Twitter.

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Amenazas y mensajes reprobables, pero similares a otros miles y miles que se vierten a diario en las redes sociales, en webs y en medios de comunicación que no reciben el mismo trato por parte de la Fiscalía. Unos sí y otros no. Las víctimas de estos últimos denuncian un doble rasero y concluyen que las últimas detenciones son "una cortina de humo".

De insultos o mensajes humillantes contra víctimas del terrorismo bien sabe Pilar Manjón, quien los ha denunciado en repetidas ocasiones sin mucho éxito. La presidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo ha asegurado a los medios que la Fiscalía se ha opuesto siempre a las querellas que ella ha presentado cuando ha sido víctima de las amenazas o insultos que le profieren desde la "derecha y la extrema derecha".

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Manjón, que incluso fue insultada por un miembro de Nuevas Generaciones del PP, considera que existe "una doble vara de medir" con estas actuaciones.

"Hija de la grandísima puta". "Deberían degollarte las tropas moras de franco". "Solicito permiso para meterte en un campo de concentración en el ala de violadores inmigrante". Son algunos de los mensajes que le escribieron en Twitter a la periodista Ana Pastor, como ella misma denunció recientemente en un artículo de opinión en El Periódico.

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"Debe ser que el ministro se acaba de abrir una cuenta en la red"

Amenazas contra las que la Fiscalía tampoco actuó. Es más, la propia Pastor denunció los hechos en una comisaría, como relata en su texto, y su acción quedó en nada. "Debe ser que el ministro se acaba de abrir una cuenta en la Red. O debe ser que no todos somos iguales", concluye con ironía.

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"Unas bombas bien puestas y a tomar por culo un buen montón de rojos. Los Bardem y compañía". Durante la última gala de los Premios Goya un tuitero publicaba este mensaje. El actor Carlos Bardem preguntaba también desde red de microblogging a la cuenta de la Policía y de la Guardia Civil si iban a tomar medidas. No obtuvo respuesta.

Hoy Bardem asegura a Público que, aunque prefiere no tomarse en serio mensajes como estos, en aquel caso sí quiso criticarlo de forma pública para despertar el debate. Muy crítico con la acción del Gobierno, considera que las recientes detenciones de tuiteros son acciones "totalmente desmedidas contra chavales de 19 años que han escrito una burrada, pero de ahí a que constituya un delito..."

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"Si todo son chiquilladas todo son chiquilladas, y si no, que todo sea perseguido"

Las presuntas amenazas del citado tuit quedaron impunes, como tantas en otros casos, como él mismo recuerda: "Todos los días podemos ver a chicos de Nuevas Generaciones con banderas anticonstitucionales, con banderas abiertamente nazis, haciendo el saludo fascista y no pasa nada, son chiquilladas. Si todo son chiquilladas todo son chiquilladas, y si no, que todo sea perseguido".

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Para Carlos Bardem está claro que esto es una pantalla de humo. "Se ha producido un hecho delictivo común entre dos militantes del PP que han asesinado a una dirigente del PP y al final resulta que la culpa es de los de los escraches y de los de Twitter. Y nadie le ha pegado tres tuits por la espalda, sino tres balazos".

"Estamos viviendo una involución y un recorte de derechos desde la llegada del PP y uno de los ejes de acción de estos señores es acallar gente, asustar y criminalizar a ciudadanos ya sea vía represión en las calles o vía represión judicial de algo tan básico como es la libertad de expresión", concluye.

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Pero estos casos no son los únicos en los que resulta palpable la disparidad de criterios de la Ficalía ante una amenaza. Este mismo mes, el presentador de una TV local de Tenerife amenazó a Sánchez Gordillo con pegarle "seis tiros en la boca" sin que se haya tenido conocimiento de ninguna actuación de Interior. También el diputado de IU Alberto Garzón fue víctima de los insultos y amenazas de un miembro de NNGG que se resolvieron con la simple "dimisión" del joven conservador.

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