90 años de la fundación del Partido Obrero de Unificación Marxista: "Las ideas del POUM siguen vigentes"
La Fundació Andreu Nin inicia la celebración del aniversario del POUM con unas jornadas de conmemoración y recuerdo del papel del partido en la lucha socialista y antifascista global.

Barcelona--Actualizado a
El Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), fundado en el barrio del Guinardó, en Barcelona, en una casa humilde de militantes un 29 de septiembre de 1935, nació con una clara alma socialista y antifascista, como gran parte de la cultura política trotskista de la época y alejado de la evolución política que había tomado la URSS después de la muerte de Lenin, que derivaría en el estalinismo más feroz. El POUM llegó a tener representación parlamentaria tanto en Catalunya como a nivel estatal y su brazo sindical alcanzó la mayoría en provincias como Lleida o Girona. Dada su relevancia, George Orwell lo retrató en su libro Homenaje a Catalunya, donde lo definía como un símbolo de la revolución socialista traicionada por sus supuestos compañeros de lucha, en ese caso, el PCE.
Nueve décadas después, la Fundació Andreu Nin, que lleva el nombre de quien fue uno de los fundadores del partido y conseller de la Generalitat durante la etapa del Govern de unidad creado por el president Lluís Companys a causa del levantamiento fascista y el inicio de la Guerra Civil, organiza unas jornadas conmemorativas y de recuerdo del POUM que empezaron este viernes y se alargarán todo el fin de semana con un intenso programa de actos.
Andreu Nin acabó siendo asesinado por orden de los dirigentes de la Unión Soviética a causa de su confrontación ideológica con la deriva autoritaria del estalinismo. Pero su obra política y su memoria persisten y las jornadas de la fundación que lleva su nombre ponen el énfasis en el legado ideológico que ha dejado el POUM y que hoy en día todavía está presente en muchos movimientos políticos y sociales. Uno de los objetivos de estas jornadas es "pensar en el futuro", explican los organizadores. "En esta experiencia [la del POUM] encontraremos las ideas fundamentales para explicar la sociedad capitalista y la forma de combatirla", destacan.
"La historia de Barcelona y de Catalunya no se puede entender sin la aportación de las mujeres y los hombres del POUM", iniciaba Miguel Salas miembro de la Fundación, el debate inaugural de las jornadas este viernes. "Participamos en la mayoría de acciones de la época, pero sobre todo lo hicimos con la convicción de que el futuro de la humanidad debía ser de un socialismo representativo, solidario y democrático", seguía, centrándose en los orígenes del POUM. Después de referencias a momentos históricos de la formación, el presidente de la entidad, Pelai Pagès, hacía una referencia expresa a la actualidad: "La Aliança Obrera fue la respuesta que encontramos en ese momento para enfrentarnos a la ola reaccionaria (…), de la convergencia de tradiciones militantes muy distintas salió una de las experiencias revolucionarias del siglo XX más importantes". Las jornadas comenzaban con un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas del genocidio perpetrado por el Estado de Israel contra el pueblo de Palestina, siendo fieles a una de las identidades del POUM: el internacionalismo.
El legado: debate entre Pisarello, Vidal Aragonès, Camargo y Monge
Pocos minutos después se dio paso a la primera conversación organizada en el marco de las jornadas. Con el nombre de "La actualidad del legado del POUM", personalidades políticas como Gerardo Pisarello (dirigente de los Comuns y actual miembro de la Mesa del Congreso por Sumar), Vidal Aragonès (exdiputado en el Parlament de Catalunya por la CUP) y Laura Camargo, (exdiputada en el Parlament Balear por Anticapitalistas) han tratado de llevar al presente los aprendizajes y derivadas de la historia no sólo política, sino también cultural y social del POUM.
La mesa, moderada por la prestigiosa politóloga Cristina Monge, ha iniciado su propuesta haciendo énfasis en la voluntad de trasladar el pasado al presente y dibujar líneas de trabajo para combatir a la extrema derecha. A la pregunta de cómo fue la aproximación de los miembros de la mesa con el partido, Vidal Aragonès contestaba con determinación: "El POUM planteaba un socialismo liberador. Se planteaba la dictadura del proletariado para rápidamente transitar hacia una democracia obrera". Aragonès también destacó la Aliança Obrera: "Tenían un programa revolucionario, pero dejando fuera cualquier punto de sectarismo", haciendo referencia al acto defensivo que se hizo en la época del auge del fascismo previo a la Segunda Guerra Mundial. Además, añadió un apunte: "No hablamos lo suficiente de cómo el POUM se construyó entre las clases populares y allí donde había luchas de clase".
Gerardo Pisarello, por su parte, habló sobre su acercamiento al POUM y los principios de su socialización política, destacando que "las ideas del POUM siguen vigentes". "Siempre me ha interpelado mucho la tradición socialista valiente y no sectaria. No conformándose con el reformismo o el progresismo socialdemócrata, y muchas de estas cosas nos siguen inspirando hoy".
"En mi caso vi muy bien algo que nunca nos enseñaron, que es que lo que se produjo durante la Guerra Civil no eran exactamente unas elecciones y un golpe de Estado, sino una revolución primero, y una contrarrevolución después que dio lugar a un golpe de estado y a una Guerra Civil", dijo Laura Camargo.
Otro de los elementos en que coincidieron los tres es la falta de una revolución democrática verdadera en el Estado español, que hoy en día tiene todavía muchas consecuencias. "No se ha acabado con la monarquía o con el poder de la Iglesia, que es una gran tenedora de tierras y propiedades en España", explicaba Pisarello. Además, se debatió también sobre la unidad de las izquierdas. Vidal Aragonès destacó la necesidad de centrar esta unión en la "base y los movimientos sociales". Y Laura Camargo aprovechó para hacer ver una idiosincrasia clara del encuentro: "Reivindicamos el POUM desde formaciones políticas diferentes. Y esto es muy importante".
Y encaminados ya hacia el presente, el análisis fue optimista pero también crítico. "Vivimos una contrarrevolución preventiva. Un anticomunismo sin comunismo. No hay un movimiento de masas con voluntad revolucionaria. La pregunta sería: ¿Qué hacemos para revolucionarnos frente al capitalismo? ¿Qué hacemos desde los lugares dónde estamos?", exponía Camargo. Pisarello al mismo tiempo destacaba los movimientos políticos que se están dando en ciertos lugares de Latinoamérica, como en el Brasil de Lula da Silva, o con figuras destacadas como el presidente de Colombia, Gustavo Petro, que anteayer en Naciones Unidas pronunciaba un discurso "casi trotskista", añadía Vidal Aragonès.
Hacia el final del debate se puso sobre la mesa una de las discusiones eternas de la izquierda anticapitalista: su relación con las instituciones. Aragonès fue claro: "Si pensamos que el poder es eso, vamos mal". Pisarello lo definía de forma cristalina: "El poder es el capital. ¿Cómo, ante esto, hacemos que la gente se quiera presentar a las entidades del barrio, a los comités de empresa?... falta autoorganización". Laura Camargo acababa diciendo: "La idea de la desobediencia civil hasta las últimas consecuencias debe reforzarse", relacionando las protestas de La Vuelta a España, contra el genocidio israelí perpetrado en Gaza, con lo que "debería hacerse".
En definitiva, un acto de recuerdo y enaltecimiento de un proyecto político que se mantiene vivo en su ideario y que tuvo relevancia histórica, fundamental también para tomar referencias en momentos de crisis. Y unas jornadas que también sirven para reencontrarse con viejas amistades, antiguos compañeros de lucha, que con alegría por la organización y al mismo tiempo preocupación por la situación global, miran hacia el futuro.

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