Alvise votó a favor del rearme, como sus eurodiputados a los que acusó de sobornos, y rectificó después
Tras la votación, el agitador ultra pidió a la Eurocámara corregir su voto, según la documentación a la que ha tenido acceso 'Público'. Preguntado por ello, Alvise no ha respondido a este periódico.
Entretanto, se libra una guerra abierta en Se Acabó la Fiesta: "No puede hablarse de regeneración mientras se acepta el matonismo, el chantaje o el dinero negro", le recriminan sus excompañeros.

Bruselas--Actualizado a
Luis Alvise Pérez dio una de las grandes campanadas en las pasadas elecciones europeas arrancando 800.000 votos y tres eurodiputados para su formación Se Acabó la Fiesta (SALF). Cerca de un año después de alcanzar este hito, su historial por las sedes de la Eurocámara deja más sombras que luces
El agitador ultra fue recientemente sancionado por el Parlamento Europeo y en estos momentos se encuentra más solo que nunca después de que sus dos eurodiputados, Nora Junco y Diego Solier, hayan roto todos los puentes con él.
La mecha que encendió la llama fueron las declaraciones del líder de SALF en el podcast Eclécticos Worldwide sugiriendo que sus colegas de formación habían sido sobornados por las compañías armamentísticas: "No es una votación de rearme, son decenas. En absolutamente todas, yo, Alvise Pérez, he votado en contra porque me parece que el rearme es criminal. Mis otros dos eurodiputados han votado en contra en casi todas menos en las últimas. Yo les he pedido explicaciones. No me las han dado. ¿Qué hago?".
Y prosiguió: "Yo no puedo controlar, no sé si han venido lobbies por detrás y me han comprado un eurodiputado mío, yo sé lo que voto yo. Te viene un lobby armamentístico a cenar contigo y te deja un maletín al lado y se levanta y se va. Y se asume que vas a votar lo que te han dicho. Yo voto en contra pese a los lobbies que llaman a la puerta".
Lo cierto es que el propio Alvise votó a favor de la resolución en la que el Parlamento Europeo avaló el plan rearme presentado pocos días antes por Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, aunque luego rectificara, de acuerdo con la documentación a la que ha tenido acceso Público. Vox, Podemos, Sumar, ERC, Bildu y BNG se posicionaron en contra.
Según esta hoja de ruta, la UE destinará hasta 800.000 millones de euros en seguridad y defensa. 150.000 millones procederán de préstamos para compras de armamento conjuntas y el restante, el grueso de la partida, de las inversiones de cada Estado miembro.
El agitador, que se refiere al Parlamento Europeo como un "nido de corrupción donde hay solo burócratas", pidió corregir después su voto en contra, Preguntado por ello, Alvise no ha respondido a este periódico.
Según las reglas de la cámara, las cifras de la votación no se cambian y el resultado no se altera, pero sí se permite hacer constar que el eurodiputado en cuestión ha corregido el sentido de su voto. Las solicitudes de rectificación solo aplican a las votaciones nominales y pueden expresarse oralmente en la sesión o comunicarse por escrito posteriormente.
La relación entre Alvise y los otros dos miembros de SALF ya había marcado un punto de inflexión meses antes, tras la entrada de Junco y Solier a los Conservadores y Reformistas (ECR) como "miembros individuales". La familia de Giorgia Meloni en la Eurocámara rechazó, tras meses de deliberación, incorporar a Alvise por sus cuentas pendientes con la Justicia.
Ya antes, tanto el grupo más ultra de la cámara, Europa de las Naciones Soberanas (ESN) -liderado por Alternativa por Alemania (AfD)-, como los Patriotas de Orbán y Vox le habían cerrado la puerta.
Se acabó la fiesta
La medida estrella del líder de las ardillas y piedra angular de su campaña durante las elecciones europeas de 2024 fue la lucha contra la corrupción para perseguir y acabar con los malversadores tanto a nivel nacional como europeo.
Doce meses después, el Parlamento Europeo le ha sancionado por ocultar y no declarar parte de sus ingresos, está siendo investigado por presunta financiación ilegal de partidos políticos tras haber recibido 100.000 euros del empresario Álvaro Romillo, además de una batería de causas abiertas por presuntos delitos que incluyen corrupción, estafa o blanqueo de capitales.
Durante este tiempo, el populista de extrema derecha, bautizado como el Bukele español, ha dejado pocas intervenciones y titulares desde el atrio de Estrasburgo, aunque sí ha ido endureciendo su discurso contra una UE a la que se refiere como "cada día más soviética, totalitaria y censora".
Con este escenario de fondo y tras guardar silencio varias semanas después de las duras acusaciones de su líder, Junco y Solier han roto todos los puentes con SALF a través de una declaración institucional elaborada bajo el sello y las siglas de ECR: "Desde el inicio de la legislatura hemos desarrollado nuestra labor parlamentaria de forma plenamente independiente, sin ningún vínculo político ni operativo con quienes hoy representan formas ajenas a nuestros valores".
Los antiguos aliados rechazan "cualquier intento de difamación, coacción o chantaje" de Alvise y su "populismo tóxico" y marcan de forma tajante un punto y final con él. "No puede hablarse de regeneración mientras se acepta el matonismo, el chantaje o el dinero negro. Nuestra obligación no es callar: es proteger la dignidad de las instituciones europeas y el sentido de justicia que comparten millones de votantes", agrega el documento, que concluye: "Hoy más que nunca, el dato matará al relato".

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