Feijóo y Abascal se dan la mano para convertir las protestas por Ceuta en un pulso al Gobierno
PP y Vox se citan en la plaza de Cibeles para transformar el enfado por la crisis de la ciudad autónoma en un caldo de cultivo para derribar a Sánchez.
La Delegación del Gobierno cifra en 50.000 las personas presentes en la concentración de la capital.

Madrid--Actualizado a
Los colores son distintos, pero el mensaje es el mismo. Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal no se han encontrado físicamente en la concentración por Ceuta —y contra Pedro Sánchez— de la plaza de Cibeles, pero sus proclamas están perfectamente alineadas. Cuatro ideas sobre todas las demás: Ceuta ha sufrido una "invasión", hay que convocar elecciones, el presidente del Gobierno "miente" y obedece a los "intereses" de Marruecos. No hay que pasar por alto, tampoco, la gestualidad: ambos han elegido el centro de la capital para manifestarse.
Antes de que dieran las 20 horas, miles de personas se agolpaban ya en las inmediaciones del Ayuntamiento de Madrid. La Delegación del Gobierno las ha cifrado en 50.000. Desde un primer momento, ha quedado probado que la concentración no tenía absolutamente nada de "apartidista", a pesar de que la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) —presidida por la popular María José García-Pelayo— insista en que ese carácter transversal. "Sánchez, traidor, hijo de puta"; "Marlaska, traidor" o "Sánchez, a prisión" son proclamas fáciles de encasillar en una tendencia política.
Ese tipo de cánticos se han entremezclado con otros en defensa del pueblo ceutí —"Ceuta no se vende; Ceuta se defiende"—, otros en contra de los migrantes —"Expulsión, invasores"— y otros directamente racistas: "España cristiana y no musulmana". Pero más allá de esas proclamas, el encargado de leer el manifiesto y, por lo tanto, de representar a la FEMP ha sido el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que ha defendido la españolidad de Ceuta y la integridad del Estado.
Pero ha habido un tramo del discurso del alcalde madrileño que no ha gustado a la multitud. Almeida se ha referido al cruce fronterizo como "entrada irregular". Al escucharlo, los presentes en la plaza de Cibeles se han rebelado contra esa idea y han iniciado, de nuevo, uno de los cánticos más repetidos durante la tarde: "Invasión, invasión". Pocos minutos después, Feijóo ha enmendado al alcalde y sí ha hablado de invasión. Es un término que, por otro lado, lleva semanas usando el PP.
En todo caso, si algo no se les perdona a los populares es lo que algunos manifestantes consideran tibieza. De hecho, en algunas zonas se han escuchado proclamas en ese sentido. Por ejemplo, un sector de la concentración próximo al paseo del Prado recriminaba a Feijóo no ser todavía más contundente contra Sánchez. "Feijóo, cagón, aplica el 102", cantaba un grupo, en referencia al artículo de la Constitución que versa sobre la "responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno". Adoptar la línea ultra de Vox tiene sus riesgos.
Los discursos de PP y Vox se mimetizan
Pero la coreografía con la que PP y Vox han buscado exhibir músculo contra el Gobierno y generar la sensación de que, por primera vez, existe una especie de causa contra Pedro Sánchez que va más allá de sus propios votantes empezó a principios de semana y se ha ido extremando a medida que han ido pasando las horas y los días. El movimiento de partida fue el de apropiarse de las movilizaciones promovidas por la FEMP y convertirlas en esa especie de aquelarre antigubernamental. Lo han logrado.
Bien entrada la tarde del martes, el PP difundió que la Delegación del Gobierno de Madrid había rechazado autorizar algunas concentraciones, entre ellas la del centro de la capital, a la que han acudido Feijóo y Abascal. Tanto desde las filas populares como desde las de Vox utilizaron esa acusación a la Delegación del Gobierno para generar la sensación de que el Ejecutivo socialista trataba de impedir las concentraciones, que venden como una expresión de apoyo a Ceuta.
El líder del PP proclamó a través de X que el Gobierno "tiene miedo" de que "España hable". Sin embargo, pocos minutos después, la propia Delegación del Gobierno hizo público el escrito que había remitido a algunos ayuntamientos y que evidenciaba la manipulación que había urdido el PP. Lo que trasladó el departamento gubernamental a esos consistorios era una cuestión jurídica que de modo alguno impedía la movilización promovida por la FEMP. Lo que señalaba era que el carácter de un acto promovido por un ayuntamiento no puede ser el de manifestación —sí podría ser así en caso de que lo organizara una persona física, una asociación o un partido político—, sino el de "acto institucional". Pero el ruido ya se había generado y nadie rectificó.
Ya en la mañana de este mismo miércoles, primeros espadas de PP y Vox desfilaron por radios y televisiones para calentar el ambiente. Es la mañana de Federico (esRadio) fue el escenario de dos entrevistas —una a Santiago Abascal (presidente de Vox) y otra a Ester Muñoz (portavoz del PP en el Congreso)— que, de alguna forma, proyectaron a través de las ondas radiofónicas la simbiosis PP-Vox de por la tarde, cuando el líder nacional de los ultraderechistas y Feijóo han acudido a la misma manifestación con un mismo objetivo. En palabras de Abascal, "actuar con todas las herramientas a nuestro alcance (legales, parlamentarias y movilización social)" para derribar a Pedro Sánchez. El ultraderechista remata así: "España está en peligro".
Feijóo no ha dado entrevistas este miércoles, pero sí ha ofrecido una comparecencia desde Ceuta, acompañado del presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. En ella, ha expresado una idea muy parecida a la de Abascal: "Es evidente que el Gobierno, empezando por Pedro Sánchez, no está en condiciones de proteger la seguridad de la Nación". El popular, además, ha exigido al Ejecutivo que convoque a la embajadora marroquí y adelante las elecciones generales.
Capítulo uno, Cibeles; capítulo dos, Congreso
Pero el cénit de la coreografía lo han alcanzado Feijóo y Abascal a partir de las 20.00 horas de este miércoles. Juntos —aunque no revueltos— han tratado de demostrar que tienen la capacidad de unir sus fuerzas para tratar de arrebatar a Sánchez su sillón en La Moncloa. Ambos han acusado al líder socialista de mentir y de obedecer a los intereses de Marruecos. Feijóo, además, ha sacado pecho por haber visitado Ceuta este miércoles. Así, ha subrayado que tenía que estar en la ciudad autónoma tanto Sánchez como "cualquier candidato que quiera ser presidente del Gobierno". "Por eso he estado allí", ha zanjado.
Pero las calles son solo uno de los frentes relacionados con la crisis de Ceuta con los que el PP va a apretar a Sánchez. Otro es el judicial. Feijóo se ha comprometido, ante las cámaras, a "llegar hasta el final". No en vano, el PP se ha personado como acusación particular en la causa judicial abierta en la Audiencia Nacional. Y otro es el político. En ese sentido, el primer asalto será la comparecencia de presidente del Gobierno de este jueves. A las 09.00 horas, Sánchez se enfrentará a las críticas de los grupos con las dudas sobre los informes policiales como uno de los principales elementos de debate y de discordia, incluso dentro del Gobierno.




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