La investidura de Trump agita la política española: impulsa a Abascal mientras Sánchez evita el choque
El republicano anticipa ya un trato de favor a líderes y gobiernos ultraderechistas en su segundo mandato como presidente de Estados Unidos.

Madrid-
Solo con su acto de investidura de este lunes Donald Trump anticipa ya un trato de favor a líderes y gobiernos ultraderechistas en su segundo mandato como presidente de Estados Unidos. No es habitual que la Administración norteamericana invite a otros jefes de Estado a la ceremonia, pero Trump ha roto la norma. Giorgia Meloni, Viktor Orbán, Javier Milei o Nayib Bukele están entre su lista de invitados; como lo están el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, el reaccionario británico Nigel Farage y el líder de la extrema derecha en España, Santiago Abascal. Trump ha querido rodearse de sus homólogos en el resto del mundo porque aspira a que su segunda presidencia sea un faro para la política global. También Vox confía en el impulso del nuevo inquilino de la Casa Blanca.
Abascal, que no tiene el impacto ni el cargo de otros dirigentes de la órbita de la ultraderecha que estarán este lunes en Washington, acude al acto como presidente de Patriots —el nuevo grupo ultra del Parlamento Europeo en el que se integran, entre otros, Orbán y Marine Le Pen—. Ese cargo le ha dado la proyección internacional en la que lleva tiempo trabajando y en Vox ven la asistencia de su líder a la ceremonia como un tanto porque ni el presidente del Gobierno ni ningún otro cargo político español han sido invitados. Lo normal es que se convide solo a los embajadores y por eso la representación española la ejercerá la diplomática Ángeles Moreno.
"Nunca ningún jefe de Estado ni de Gobierno ha estado en una toma de posesión de un presidente de los Estados Unidos, es más personal y no tan institucional", justificó esta semana el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. El Ejecutivo sabe de la importancia de tener las mejores relaciones posibles con la primera potencia del mundo y ha evitado valoraciones, restando importancia a la presencia de Abascal en el Capitolio: "Trump es libre de invitar a quien desee", remachó Albares.
También Alberto Núñez Feijóo ha soslayado el asunto. “Algunas declaraciones de Trump me parecen innecesarias, otras desafortunadas”, dijo el presidente nacional del PP el pasado martes al ser preguntado por la inminente investidura del líder republicano. "Cualquier mandatario del mundo debería tener relaciones inteligentes con el presidente de Estados Unidos (...) Espero y deseo que el Gobierno de España tenga interlocución", añadió. Los populares ven con preocupación el auge de Vox en las encuestas, pero, tal y como contó este periódico, no lo enmarcan dentro de una tendencia internacional ni creen en el influjo de la ultraderecha mundial como revulsivo electoral de los de Abascal.
El PP, ante el 'trumpismo'
Aun así, en el PP no se sienten cómodos con la nueva era de Trump. Cargos del partido reconocen que será "complicado" tener que posicionarse "constantemente" sobre las decisiones del republicano. Si algo ha abonado Feijóo en los últimos años es una calculada equidistancia en los asuntos más ideológicos y de seguir por esa línea los conservadores pueden quedar diluidos en la batalla de las fuerzas progresistas contra el movimiento reaccionario. Es lo que ya les está pasando con el debate en torno a las injerencias políticas de magnates tecnológicos como Elon Musk. Mientras Vox permanece alineado con la mano derecha de Trump, el Gobierno de coalición alerta de una "internacional reaccionaria" que pone en peligro la democracia; y el PP, de perfil. Feijóo quiere mantenerse inalterable, pero lo cierto es que si Trump consigue marcar y condicionar los debates políticos también fuera de su país, el PP tendrá que "reaccionar", reconocen fuentes del partido. Por el momento, su investidura ya lo ha conseguido.
Y algo se ha movido también ya en el principal partido de la oposición. Esta semana, el PP ha dado un salto cualitativo en la asimilación de su retórica en las redes sociales con la de la extrema derecha. La cuenta oficial del partido cargaba contra el Gobierno por, sostienen, no haber ayudado todavía económicamente a los afectados por la DANA en València mientras aprobaba ayudas para Gaza. "Si pides la ayuda árabe llega antes", escribieron en su cuenta de X, la plataforma propiedad de Musk en la que se premia con más alcance los discursos reaccionarios. El portavoz nacional del PP, Borja Sémper, no se hizo cargo de esta comparación y evitó tanto hacerla suya como valorarla. Los próximos cuatro años de Trump en la Casa Blanca, con más poder que nunca, amenazan con arrasar cualquier atisbo de moderación en el lado derecho del tablero político.
Este fin de semana, el PP Europeo se ha reunido en Berlín para celebrar la primera cumbre del año. Alemania ya está en la precampaña de unas elecciones donde un partido de extrema derecha euroescéptico y que llegó a defender el nazismo va segundo en los sondeos.
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