Junts endurece su discurso contra Aliança para intentar taponar la fuga de votos hacia el partido ultra
Si hace unos meses algunos alcaldes de Junts pedían poder pactar con la formación de Orriols, ahora Jordi Turull la ha situado como la "principal amenaza" del "independentismo democrático".

Barcelona-
Con unas encuestas que le dan unas expectativas electorales claramente a la baja y un ruido interno que, poco a poco, va a más y tras el que se esconden críticas a la estrategia de la formación, la dirección de Junts per Catalunya ha decidido clarificar su posición sobre Aliança Catalana: no se debe pactar con ella. La consigna la verbalizó el pasado miércoles el secretario general del partido, Jordi Turull. Lo hizo en un acto en Prada de Conflent (Catalunya Nord), que como cada año ha acogido la Universitat Catalana d'Estiu (UCE).
El posicionamiento no es menor y puede suponer un punto de inflexión en la estrategia de los juntaires en un curso político marcado por las citas con las urnas: el 23 de mayo de 2027, dentro de apenas nueve meses, se celebrarán las elecciones municipales, y en algún momento tienen que llegar también unos comicios generales que aún no tienen fecha, con la duda de si Pedro Sánchez los adelantará o alargará la legislatura hasta el próximo verano.
Las palabras de Turull, que abogó por llevar a cabo un "combate de valores" contra la extrema derecha, suponen un giro claro en el partido de Carles Puigdemont, que justamente acumula meses con fugas crecientes de votantes hacia Aliança, siempre según los sondeos. Y llegan meses después de que varios cargos municipales de Junts -desde alcaldes del Maresme (Calella y Cabrera de Mar), hasta alcaldes de ciudades de la Catalunya interior, como Vic, Manlleu u Olot- pidieran no vetar a la formación islamófoba de potenciales acuerdos una vez hechos los comicios locales. En paralelo, el partido ha extremado progresivamente su discurso -y sus propuestas- en ámbitos como la seguridad o la inmigración, con varios alcaldes liderando el endurecimiento de los requisitos para acceder al padrón.
¿Qué plantea Turull?
Junts había evitado entrar en el cuerpo a cuerpo con Aliança, pero ahora la intención es hacerlo con contundencia, con un tono crítico que señale como el partido de Orriols es contraproducente tanto para alcanzar la independencia de Catalunya, como para la propia cohesión social del país. En este sentido, Turull manifestó en Prada de Conflent que "la extrema derecha no hará nada más que alejarnos de nuestro objetivo de tener una república catalana rica y plena". Para añadir que "la nación se ve amenazada" y, aunque esta "siempre venía de fuera, por primera vez viene desde dentro con el odio hacia el diferente".
Turull: "Nada bueno vendrá del odio"
"Si queremos conservar la nación [catalana], tenemos que combatir los discursos de odio de la extrema derecha. Nada bueno vendrá del odio", remachó un Turull que considera Aliança la principal "amenaza" del "independentismo democrático" porque es una "enmienda a la totalidad al catalanismo de tradición humanista cristiana". Por todo ello, apunta que hay que mantener un "combate de valores, democracia, libertad, cohesión social y progreso en todos los sentidos" contra la extrema derecha.
Fuga de votantes
La contundencia de Turull llega después de que el último Baròmetre del Centre d'Estudios d'Opinió (CEO) -publicado a principios de julio- situara a Aliança en tercera posición en estimación de voto en caso de elecciones al Parlament, sólo por detrás de PSC y ERC -a quien pisaría los talones- y más de tres puntos por encima de Junts. En concreto, la encuesta da entre 23 y 25 diputados al partido de extrema derecha -cuando ahora tiene dos- y apenas de 16 a 18 a la fuerza de Puigdemont, que parte de los 35 actuales. Además, una parte importante del crecimiento de Aliança vendría de antiguos votantes de Junts, hasta el punto de que el 28% de los que se decantaron por Puigdemont en 2024 dicen que ahora optarían por Orriols.
Aunque oficialmente el discurso de Junts sostiene que las encuestas infravaloran su apoyo real, el Baròmetre del CEO y otros estudios demoscópicos publicados recientemente han aumentado la desazón entre los cargos del partido y la intervención de Turull constata que hacer frente al crecimiento de Aliança será una de las prioridades inmediatas de la formación. Justamente, tal como pedía un número significativo de sus alcaldes, temerosos del impacto que puede llegar a tener la irrupción de la extrema derecha catalana en las elecciones municipales. Fundamentalmente porque en las comarcas de Lleida, la Catalunya Central y las zonas interiores de Girona -básicamente en las localidades en torno al eje Tranversal- son los territorios donde mejores resultados obtendría Aliança y, justamente, son zonas donde Junts es mayoritariamente el partido hegemónico en gran parte de los ayuntamientos.
Estrategia con varias patas
Ahora bien, hay algunos matices a tener en cuenta. De entrada, está por ver cuántas candidaturas presentará finalmente Aliança a las municipales, dados los problemas que está teniendo para encontrar candidatos mínimamente presentables. De hecho, a pesar de alguna excepción, el intento de opa a antiguos cargos de Junts no está funcionando. Y si, finalmente, el partido xenófobo presenta menos listas de las proyectadas, obviamente su impacto en los comicios locales será menor.
Dicho esto, una cosa es la confrontación que Junts quiere mantener con ellos durante los meses previos a las elecciones y después lo que suceda una vez se haya votado, teniendo en cuenta la autonomía municipal de los concejales de Junts, lo que podría conllevar la firma de pactos descartados en el pasado. Además, no se puede menospreciar que los juntaires han decidido prescindir de los cordones democráticos -o sanitarios- contra Aliança, como ya se evidenció en febrero del año pasado, cuando la dirección del partido torpedeó la moción de censura contra Orriols en Ripoll. La razón es que consideran que ya no funcionan y que dan munición a la extrema derecha, ya que le permiten victimizarse y puede contribuir a que los votantes fronterizos se acerquen más a Aliança. Uno de los últimos en rechazarlos ha sido Jordi Martí Galbis, el alcaldable de Junts en Barcelona.
La confrontación abierta con Aliança -sobre todo por su discurso xenófobo- es una de las patas que plantea Junts para revertir las encuestas. Otra es el reagrupamiento del antiguo espacio convergente, un proceso que se ha intensificado en los últimos meses con la firma de acuerdos para concurrir juntos con plataformas surgidas del antiguo PDeCAT, como Impulsem o Ara Pacte Local, con una presencia importante en el Penedès o las comarcas de Lleida; con el fallido Partit Nacionalista de Catalunya (PNC) -fundado por Marta Pascal- en Girona; o con Convergents, marca impulsada por el exconseller Germà Gordó. Todo ello sin menospreciar la acción legislativa, con la presentación de iniciativas que busquen taponar la fuga de votantes, como volver a reclamar la delegación en Catalunya de las competencias en inmigración.
En cualquier caso, las municipales serán el primer test para comprobar el impacto que la irrupción de Aliança tiene sobre Junts -y también sobre otras fuerzas, como Vox, aunque sea en menor medida- y para ver si funciona la nueva estrategia de confrontación con la extrema derecha del partido de Puigdemont y Turull. En función de lo que suceda el 23 de mayo del próximo año, se irá viendo si las perspectivas de Aliança en el Parlament siguen al alza, se detienen o, incluso, empiezan a frenar, con los evidentes vasos comunicantes con la situación de Junts. El partido de centroderecha también aspira a que el posible regreso a Catalunya de Puigdemont -si finalmente puede producirse en los próximos meses- le sirva de revulsivo.



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