¿Podría extenderse el plan de Rufián al PSOE? Las reticencias mutuas y los precedentes juegan en contra
En el año 2000, Joaquín Almunia y Paco Frutos firmaron una coalición entre PSOE e IU para el Senado aunque los resultados fueron peores que cuatro años antes. Podemos propuso algo similar a Sánchez en 2016 pero este se negó.
Los socialistas señalan que no existe ese debate en estos momentos mientras que algunos expertos consultados por 'Público' lo ven complicado pero no imposible.

Madrid-
El acto de Gabriel Rufián y Emilio Delgado. La presentación de la nueva coalición de los partidos de Sumar. La izquierda alternativa al PSOE está en estado de debate y ebullición. Los socialistas miran con atención los movimientos y lo que se plantea, a priori, "les suena bien". La relación con el partido que lidera Pedro Sánchez siempre ha sido uno de los puntos históricos del debate en este espacio. El PCE, IU, Podemos, Sumar... Todas las fuerzas han abordado este asunto de una manera u otra.
En este contexto, en Público lanzamos la pregunta de si el PSOE debe cumplir algún papel concreto en esta suerte de reconfiguración. Más concretamente, ¿son posibles algunas candidaturas de unidad o coaliciones electorales de los socialistas con la izquierda alternativa al menos en algunas circunscripciones electorales para "no perder" votos? Rufián puso esa idea encima de la mesa el pasado miércoles aunque sin incluir a los de Sánchez en la ecuación.
Hay precedentes en estos acercamientos electorales previos a los comicios entre el PSOE y fuerzas de su izquierda. Pero ninguno es demasiado alentador. En el año 2000 los entonces secretarios generales del PSOE e IU, Joaquín Almunia y Paco Frutos, firmaron un pacto electoral. Este incluía una serie de puntos mínimos de compromisos políticos, el voto favorable de IU a una hipotética investidura de Almunia como presidente del Gobierno y la principal novedad de presentar listas conjuntas para el Senado en 27 circunscripciones.
Los socialistas incluyeron ahí a dos candidatos e IU a uno en una misma papeleta llamada PSOE-Progresistas buscando maximizar el voto. El resultado fue nefasto para una izquierda a la baja ante la pujanza del PP de José María Aznar. Se perdieron 28 senadores. En el Congreso se perdieron además 29 escaños en conjunto, 16 el PSOE y 13 IU.
Dieciseis años después, en 2016, se exploró una posibilidad similar. En este caso fue el líder de Podemos, Pablo Iglesias, quien planteó al PSOE de Sánchez una coalición electoral para el Senado. El objetivo de la fuerza morada era "romper el bloqueo" del PP en la Cámara Alta. El debate duró poco. "No, gracias. El PSOE es un partido autónomo y tiene un proyecto autónomo", dijo de manera rotunda Sánchez. Los socialistas calificaron el movimiento de Iglesias de "operación de márketing". Aquellos comicios de junio de 2016, al igual que en los de diciembre de 2025, Podemos primero y luego Unidos Podemos (con IU) no se quedaron lejos del PSOE en el Congreso. Pero en el Senado el PP tuvo una clara mayoría absoluta y la izquierda alternativa al PSOE se quedó muy lejos de los socialistas.
Fuentes de Moncloa cercanas a Sánchez señalan que el ejemplo del año 2000 está presente aunque los momentos sean muy diferentes. "El PSOE tiene muy interiorizado que no puede hacer coaliciones con partidos que están más a su izquierda", señalan estas mismas fuentes. Apuntan en este sentido a que si algún partido tiene muy definido su electorado en este país son los socialistas y creen que se verían también perjudicados a nivel electoral.
Lo que sí mantienen, como ya publicó este medio, es la expectación para que la izquierda alternativa se una y pueda disputar diputados a Vox en algunas circunscripciones pequeñas donde se reparten 3, 4 o 5 escaños. Hay que recordar que en las elecciones generales de 2023 Sumar, con Podemos dentro, no obtuvo ninguna representación en provincias que reparten menos de 6 escaños.
"No hemos llegado a ninguna pantalla ni creemos que nadie lo vaya a proponer", señalan por su parte fuentes de Ferraz. Varias fuentes consultadas por este medio en la cúpula socialista niegan que exista algún tipo de debate sobre esa hipótesis.
Desde el espacio de Sumar, las fuentes consultadas reconocen que hay foros que están reflexionando sobre la hipótesis de alianzas tácticas electorales con el PSOE. Pero al mismo tiempo aseguran que "ni se dan las condiciones ni hay demanda para ello en estos momentos".
Un escenario complicado
En este contexto, el profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid y cofundador de Más Democracia Joan Navarro considera que las alianzas entre el PSOE y la izquierda alternativa de manera general serían un "suicidio".
"Las matemáticas operan hasta un límite. Una coalición de partidos del PSOE con partidos a la izquierda es en términos de voto negativa. La gente que quiere votar al PSOE no quiere votar a otros partidos y viceversa. Si van juntos tendrían menos votos que por separado. Está medido que no se suele movilizar con candidaturas de unidad nacional", reflexiona. Esto, apunta Navarro, es extrapolable a otras candidaturas que sí están en la idea de Rufián. "Si en Barcelona ERC y Comuns fueran juntos, la suma de siglas no garantiza la suma de votos", apunta al respecto.
Navarro insiste en que no se trata se sumar siglas sino de sumar votos. "La suma de izquierdas con PSOE solo funciona en candidaturas del Senado de manera técnica", afirma. Según su visión, esto sí podría funcionar por el propio sistema unipersonal que tienen los comicios para la Cámara Alta. Pero para el Congreso considera que los electorados son muy diferentes.
En todo caso Navarro sí apunta a la posibilidad de "candidaturas tácticas" en circunscripciones muy pequeñas donde se reparten 2 o 3 diputados como mucho y que generalmente suelen ser para el bipartidismo de PP y PSOE, con alguna excepción muy puntual a Vox (como en 2023 en Guadalajara por ejemplo). "Lo que ahí sí tendría mucho sentido es que la izquierda pidiera el voto para el PSOE directamente. Ahí sí que sumas, sí tendría sentido no presentarse", afirma. Para ello, añade, el PSOE tendría que firmar un acuerdo donde sus diputados electos se comprometan a una serie de medidas que legitimen que el voto funcione, se desarrolle una acción conjunta política o una serie de compromisos. "Todo eso haría que la petición de voto tenga más sentido", señala.
Para Aida Vizcaíno, doctora del Departamento de Sociología y Antropología social de la Universitat de València, "estamos en un escenario en el que es posible que iniciativas impensables puedan funcionar". La profesora insiste en que estamos en un escenario "extraordinario" en política que cualquier cosa que pudiera ser en términos racionales impensable podría funcionar. "No me llamaría la atención que en algunos espacios a modo de prueba fueran apareciendo. Eso sí, en lugares donde hay alguna probabilidad de conseguir más representación," señala.
Para Vizcaíno es importante tener en cuenta la "percepción" del electorado y sí que abre la puerta a que en lugares pequeños en términos electorales estas alianzas podrían funcionar. "La percepción del electorado de izquierda sobre que se pongan de acuerdo, en términos de percepción o imagen podríamos ver alguna iniciativa así porque quien lo capitalice podría retener buen rédito", asegura.
Pero al mismo tiempo reconoce la complejidad de estas alianzas si atendemos al "reparto del poder". "Si ya entre 3 o 4 formaciones el reparto es complejo si aparece el pez grande que es el PSOE es mucho más difícil", apunta. Y además el "poder" a repartir, es decir la representación sería muy pequeña en estas circunscripciones. Otro factor complejo es la pérdida de cierta transversalidad en el electorado. "Al PSOE puede que no le interese asociarse porque el flanco de ese partido más pegado a la institucionalidad lo perdería", destaca.


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