"A partir de las 15.00 mejor que no te pase nada": vivir en la Extremadura vaciada a 40 minutos de un hospital
Uno de cada cuatro extremeños vive a más de media hora de su centro hospitalario de referencia y el 25,6% de la población reside en municipios sin centro de salud.

Badajoz (Extremadura)--Actualizado a
"A partir de las 15.00h, mejor que no te pase nada", dice una vecina de Palomas, un diminuto pueblo de la Extremadura rural. La mujer ya se encamina a recogerse antes de que la lluvia tome protagonismo y encierre a todos en sus casas. Junto a una amiga con la que ha dado un paseo vespertino, se reconocen unas admiradoras de su médico local, pero el mínimo de interacción basta para que afloren todas sus quejas ante la falta de servicios públicos. El hospital más cercano está a 40 minutos en coche y, como en la mayoría de pueblos, el servicio médico rural solo tiene horario de mañana. En estos casos, el coche es la mejor receta para una buena salud. La infrafinanciación de la sanidad pública impide desplegar más medios y la vecina ironiza, por no regodearse en su drama cotidiano, ante las enormes distancias que hay que recorrer en caso de urgencia: "Si te pones de parto, mejor que no te duela mucho", advierte entre risas. No aclara si desde la experiencia, solo quiere constatar que todo queda muy lejos de casa.
Antes de reiniciar su paseo, las dos vecinas explican que por las tardes solo disponen de un centro de guardia en Hornachos, a 18 minutos en coche, y en caso de urgencia solo queda a mano el Hospital de Mérida, porque el que hay ubicado en Almendralejo no les da ninguna seguridad, acusado de falta de médicos. "Ese hospital no vale para nada", opina una de las mujeres. En abril, el Servicio Extremeño de Salud dejó 140 plazas sin cubrir ante la falta de médicos dispuestos a trabajar en la comunidad: 107 puestos de trabajo en hospitales quedaron desiertos, junto a otras 33 en la Atención Primaria, tal y como informó el Sindicato Médico de Extremadura (Simex).
Cuando los centros de salud cierran a las 15.00 horas, los Puntos de Atención Continuada (PAC) se abren y ponen a disposición como unas urgencias extrahospitalarias a las que acudir, pero no todos los pueblos disponen de una. Hay lugares de referencia según las áreas de salud y los vecinos tienen que coger el coche para poder ser atendidos. De igual forma, estos centros son para malestares leves, y cuando una dolencia eleva a un grado preocupante, hay que acudir a un hospital.
La precariedad de la sanidad extremeña
Un informe titulado Igualdad de género en el entorno rural y municipal de Extremadura: diagnóstico y propuestas elaborado por el departamento de Derecho Público de la Universidad de Extremadura (UEx) revelaba que al menos 20.000 extremeños viven a una hora de su hospital más cercano. "Las dificultades de acceso a la sanidad pueden derivar en que las mujeres no acudan con regularidad a realizarse determinadas pruebas importantes para la detección de problemas o afecciones. Por ello, los centros donde se presta atención sanitaria de distinto tipo son fundamentales y es imprescindible garantizar su acceso", revelaban las conclusiones de la investigación. Este informe se hacía eco de testimonios en zonas de Sierra de San Pedro, donde una mujer tuvo que dar a luz en su centro de salud más cercano porque el hospital más cercano, en Cáceres, estaba a una hora y media de distancia.
La sanidad pública en Extremadura es un elemento que preocupa a sus ciudadanos, que también se resignan al inmovilismo político. "Llevo 23 años de servicio y hemos cambiado poco", revela un técnico de Campillo de Llerena durante su guardia. El sanitario hace guardia junto a otro compañero mientras el centro respira absoluta tranquilidad, una buena noticia. No hay pacientes ni nadie de urgencias requiere su atención y celebra que así sea, porque el camino en ambulancia al Hospital General de Llerena, el centro más cercano, es de 40 minutos. Y reconoce que no es el peor de los escenarios: "En Cáceres, por la zona de Las Hurdes, está todo bastante peor", explica.
Uno de cada cuatro extremeños tiene el hospital a más de media hora y el 25,6% de la población extremeña reside en un municipio sin centro de salud, según el informe Distribución de la población y accesibilidad a los servicios en España de la Fundación Ramón Areces. Sin embargo, estos datos no suponen un motivo de preocupación para el Gobierno de María Guardiola, que en su programa electoral dedica más de 100 medidas a la sanidad pública y ninguna de ellas se compromete a aumentar el número de sanitarios o a mejorar las redes de conexión en las zonas rurales. Entre unidades para pacientes de ELA o el refuerzo del personal de fisioterapia, el programa del Partido Popular, actualmente en el Gobierno, no se plantea mejoras que nutran la Extremadura vacía de médicos y servicios de calidad.
Las dificultades de acceso fuerzan a los vecinos y vecinas a acudir a la sanidad privada cuando la pública está cerrada. Así lo explica la vecina de Palomas, desinteresada por la política, pero que con una anécdota resume toda una ideología que opera detrás de sus necesidades y de la que no es consciente.
— Tenía unos dolores muy fuertes en la espalda y en el centro de salud no podían hacerme una radiografía porque estaba todo cerrado. Así que pagué 60 euros y me lo hice en la privada.
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