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Pedro Sánchez, otra vez dispuesto a afrontar un reto con una votación en el aire

El líder socialista en las dos ocasiones que se presentó a las primarias del PSOE, en la investidura fallida de 2016 o en la moción de censura decidió tirarse a la piscina sin mirar si tenía agua. Pese a anunciarse que la investidura será "en breve", el presidente del Gobierno mantiene hasta finales de junio una intensa agenda internacional con viajes a Bruselas y Japón

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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tras el encuentro el 11 de junio. TW @PEREZCASTEJON

Nadie le puede negar a Pedro Sánchez que su trayectoria política siempre se ha caracterizado por tirarse a la piscina sin mirar si tenía agua. Así lo hizo cuando se presentó por primera vez a las primarias a la Secretaría General del PSOE; y cuando aceptó asumir una investidura sin tener los apoyos necesarios; y cuando aspiró por segunda vez a ser secretario general del PSOE y, sobre todo, cuando anunció una moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy.

En todos los casos, por osadía o por inconsciencia, a Sánchez no le paró en sus decisiones no tener seguridad de cuál podía ser el resultado final de las votaciones. Simplemente, decidía hacerlo y daba el paso. Y le salió bien tres de los cuatro intentos citados, por lo que ahora debe acordarse del argot taurino y pensar que “no hay quinto malo”, ya que Sánchez, de nuevo, ha tomado la decisión de ir a una investidura sin contar previamente los apoyos que puede tener y cómo concluirá la votación final.

Así lo de explicó este viernes el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, quien dijo que habrá investidura “en breve” y que ya se sabrá en la votación los apoyos que recaban.

Lo cierto es que la forma en la que está llevando la negociación de investidura el presidente y el PSOE apuntan a que no se van a tomar las más mínimas precauciones, con el convencimiento de que la mayoría conseguida en las elecciones le avala y que no hay otra alternativa posible.

De hecho, tras la ronda de encuentros de la semana pasada, no había este lunes ni un calendario previsto para una segunda vuelta. El PSOE se limita a presionar a PP y Ciudadanos apelando a su responsabilidad para que se inicie la legislatura y faciliten la gobernabilidad; y a ofrecer un acuerdo inconcreto con Podemos y otras fuerzas parlamentarias que dista mucho de estar cerrado y que, además, puede que no sea ni suficiente para salir investido ni en la segunda vuelta.

Ni siquiera parece inquietarles qué puede hacer ERC tras su enfado por el apoyo de los socialistas catalanes a Ada Colau en el Ayuntamietno de Barcelona, o se niegan a entrar en más cábalas con lo que puede pasar con el Gobierno de Navarra. y e hipotético apoyo de los dos diputados de Unión del Pueblo Navarro.

Agenda internacional

A todo esto, Sánchez sigue escondido de los medios de comunicación y guardando silencio. Y, además, mantiene una intensa agenda internacional. De hecho, esta semana viaja a Bruselas y la próxima estará cuatro días de viaje oficial en Japón, como si no tuviera una investidura a la vuelta de la esquina.

Y lo cierto es que, lo digan como amenaza o como un hecho meramente lógico tras una investidura fallida, el fantasma de una repetición de elecciones generales está ahí. El PSOE dice que no quiere unos nuevos comicios y recuerdan que ellos ganaran el 28-A, pero tampoco hacen un drama sobre que esto pueda suceder, y recuerdan que no está en sus manos.

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