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El PP elige entre parchear el 'marianismo' o girar hacia la derecha 'aznarista'

Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado cierran campaña con el más duro intercambio de reproches mantenido hasta la fecha; ambos se ven ganadores, y ambos desprecian de todas las formas posibles los cálculos de su rival. En la tarde del viernes tendrá lugar el último discurso de Mariano Rajoy como presidente del PP, y el sábado los 3.082 compromisarios elegirán a su sucesor. El proceso evidencia la inconsistencia del censo del PP, que presumía de tener 870.000 militantes.

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Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado, en una imagen publicada por este último en su perfil de Twitter en 2015, antes de las elecciones generales.

Las espadas están en alto y los cuchillos vuelan, aunque ante las cámaras sea necesaria cierta discreción. Con golpes de una dureza inusitada, Soraya Saénz de Santamaría y Pablo Casado han cerrado este jueves sus campañas para la Presidencia del PP, tras casi un mes de batalla por el sillón de Mariano Rajoy. El proceso congresual ha evidenciado la incertidumbre en la que viven hoy los conservadores, y también hasta qué punto estaba dopado el censo de la formación: se jactaban de contar con 870.000 militantes, pero sólo 58.000 han querido votar al sucesor de Rajoy. 

Casado: "Nosotros no hemos presionado a nadie ni molestado a compromisarios"

El Partido Popular se enfrenta a un escenario inédito, y por primera vez la decisión no corresponde a su líder: votaron los militantes y ahora los compromisarios deben elegir entre parchear el marianismo con Santamaría y mantenerse en el centro derecha, o dar el golpe de timón que defiende Casado, para girar hacia un discurso más duro, en línea con los postulados del expresidente del Gobierno y del partido, José María Aznar, hoy al frente de FAES.

Ambos se venden como los candidatos de la militancia, como los únicos capaces de regenerar el PP, y como claros ganadores del XIX Congreso, que tiene lugar este fin de semana en el Hotel Auditorium de Madrid. Las sensaciones entre otros dirigentes conservadores han ido variando con los días, pero desde ambas candidaturas llevan un tiempo inflando las cifras de supuestos apoyos a sus causas, intentando captar a los indecisos, y criticando duramente los ´numeros del contrario. También han reservado sus dardos más afilados para usarlos fuera de plano.

"Cada vez que sacamos un dato ellos se inventan una tecnología que ofrece una enorme fantasía", afirman desde el equipo de Santamaría

En público, Santamaría no pasaba de afirmar que, con sus cálculos de apoyos, "tendríamos que duplicar el numero de compromisarios para que le cupieran sus quesitos a Casado [en referencia a los gráficos publicados por su equipo en Twitter]". En el cierre de campaña, Santamaría reconocía también que durante este periodo se ha "mordido la lengua muchísimas veces", y Casado apuntaba algo parecido, casi a la misma hora, y también desde Madrid: "Nosotros no hemos presionado a nadie ni molestado a compromisarios", esgrimía.

En privado, sus equipos se despachaban mucho más a gusto ese mismo día: "Se han puesto muy nerviosos, saben que han perdido las fotos de las comidas"; "Cada vez que sacamos un dato ellos se inventan una tecnología que ofrece una enorme fantasía", respondían desde las filas de Santamaría. "Que te digan dónde están sus compromisarios"; "Sólo con Aragón, Galicia, Catalunya, Murcia y la mitad de Andalucía ya les tumbamos", respondían desde la candidatura de Casado.

En el entorno de Casado presumían de que esperaban ganar por un 71% de los votos, mientras en el de Santamaría sostenían que superarán el 63%

No obstante, siempre hay una excepción que confirma la regla: "Vamos todos a ciegas", reconocía un dirigente regional cercano a Santamaría, plasmando así la percepción que también comparten destacados miembros de la dirección saliente; el resultado final puede ser muy ajustado, y las llamadas y presiones a los 3.082 compromisarios que votan este sábado se intensificarán pronto.

Los nuevos dardos entre candidatos llegaban además tras toda una semana -y en particular una jornada- inmersos en la batalla de las cifras. En el entorno de Casado presumían de que esperaban ganar por un 71% de los votos, mientras en el de Santamaría afirmaban superar el 63%. "No somos Macron [Emmanuel Macron, presidente francés] ni Rivera [Albert Rivera, presidente de Ciudadanos]. Soy Soraya la del PP. "No necesitamos productos de márketing porque somos auténticos", afirmaba la exvicepresidenta del Gobierno este jueves, en clara alusión a Casado.

"Sólo con Aragón, Galicia, Catalunya, Murcia y la mitad de Andalucía ya les tumbamos", dicen en el entorno de Casado

Horas antes, su rival reivindicaba su parte de la herencia del marianismo, antes de comer con varios exministros de Rajoy. "La comida viene a demostrar que algunas de las cosas que se han dicho no son ciertas, que alguno de los candidatos representaba mejor el legado de Rajoy", afirmaba, en referencia a Santamaría. Y la disputa llevaba incluso hasta las dos imágenes de las comidas que mantuvo cada uno de los equipos: hoy nada ha permanecido ajeno al enfrentamiento entre ambos.

El retorno de Rajoy

El grueso de la acción comenzará a partir de las 16.30 horas de este viernes, cuando está prevista la constitución de la Mesa del XIX Congreso, el informe de la Comisión Organizadora (COC) y otros trámites. A media tarde llegará el momento más esperado de la jornada: el discurso de Rajoy, y por tanto su reaparición pública desde que la Junta Directiva Nacional convocó el cónclave.

Desde que anunció su dimisión, el presidente saliente del PP se ha mantenido fuera de los focos: el mantra general es que ha sido completamente neutral, si bien hay quienes señalan que ha realizado discretos movimientos en favor de Santamaría.

Fue Cristina Cifuentes quien leyó el nombre de Rajoy en 2017, cuando fue reelegido presidente con un 96% de los votos. Nadie podía esperar este escenario un año y medio después

No se espera que avance en esta dirección este viernes, pero sí se da por hecho que su discurso marcará el arranque de la recta final del cónclave, que no se retomará hasta la mañana del sábado, con la intervención de los candidatos. Según el equipo de Casado, un buen discurso podría ser definitivo para que se impusieran a su rival, y a la inversa.

De cumplirse el guión, las urnas se abrirán a las 11 horas, y el nuevo líder del PP será proclamado apenas un par de horas después. Llegados a este punto, en ambas candidaturas se muestran unánimes, algo poco usual durante la campaña: quien sea escogido no podrá dejar pasar un solo segundo para ponerse a "coser" el partido.

En los últimos meses el Partido Popular ha sido zarandeado por traumáticas agonías políticas y dimisiones (Cristina Cifuentes, el propio Rajoy), y se ha visto atropellado por la moción de censura de Pedro Sánchez. La debilidad de la formación es hoy extrema, y su nuevo líder deberá esforzarse al máximo para que culmine su inesperada travesía por el desierto. 

Para muestra de los cambios sufridos por el PP, un botón: en febrero de 2017, cuando concluyó el XVIII Congreso, fue precisamente Cifuentes quien leyó el nombre de Rajoy, reelegido presidente con un 96% de los votos. Nadie podía esperar que sólo un año después el escenario hubiera mutado de este modo: hasta un PP irreconocible.